Este miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos dio a conocer su decisión de mantener la tasa de interés de referencia sin cambios, en un rango entre el 3,5% y el 3,75%, mientras la postura a favor de la reducción de costos de endeudamiento quedó descartada.
Así, el inicio de la nueva era Warsh se hizo notar. El comunicado del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) no incluyó información sobre cómo votaron los miembros, algo que figuraba en la información durante la gestión del expresidente de la Fed, Jerome Powell.
El cambio fue evidente respecto de la perspectiva del banco central sobre las tendencias inflacionarias actuales y su posible evolución futura, un punto que Kevin Warsh criticó abiertamente en ocasiones anteriores, argumentando que aquello conducía a errores en la política monetaria.
“Es un poco más corto, un poco más sencillo y prescinde de algunos términos antiguos”, dijo Warsh al inicio de su primera rueda de prensa como presidente de la Fed. “Esa declaración simplemente expone los hechos, según nuestro criterio”.
Las diferencias entre los funcionarios de la Fed “suponen una clara advertencia para el mercado. Creo que se están preparando para un alza de tasas”, indicó Bob Michele, de JPMorgan Asset Management.
Cabe señalar que el comunicado fue aprobado por decisión unánime de los 12 miembros del comité.
Esa misma unanimidad no se vio reflejada al momento de abordar una posible alza en las tasas, donde una “buena pelea de familia” –describió Warsh– dividió a los integrantes del banco central, quienes adoptaron, desde el punto de vista de varios analistas, un tono más hawkish.
De los 18 funcionarios del FOMC que participan en las proyecciones económicas y dot plot, nueve prevén al menos un recorte de tasas antes de fin de año, mientras los nueve restantes consideraron mantenerlas sin cambios.
Sumado a la brevedad en el comunicado, Warsh también se abstuvo de utilizar el dot plot, “en consonancia con mi postura de larga data sobre el SEP, al menos en su estructura actual”, indicó.
El director de inversiones y responsable global de renta fija de JPMorgan Asset Management, Bob Michele, declaró a Bloomberg que las diferencias entre los funcionarios de la Fed “suponen una clara advertencia para el mercado. Creo que se están preparando para un alza de tasas”.
De acuerdo con las proyecciones publicadas, los responsables de la política monetaria estiman un aumento de tasas de interés de los fondos federales en 3,8% a fines de 2026, un 0,25 punto porcentual por sobre el rango actual.
Para la analista de mercados de XTB, Emanoelle Santos, la postura más restrictiva de la Fed implica que el “escenario de recortes queda mucho más debilitado”, donde el mensaje de Warsh corresponde más bien a una advertencia de que “la vara para bajar las tasas es alta”.
En contraste con lo que experimentó Powell desde el retorno de Trump a la presidencia, Warsh empieza su mandato con el respaldo público del mandatario. De hecho, al ser consultado sobre una posible alza de tasas, este mismo miércoles el titular de la Casa Blanca indicó: “Podría suceder... Es difícil de creer. Simplemente mantiene al país estancado y es algo muy, muy inusual. Pero tenemos a un tipo muy bueno ahí ahora mismo, así que me guío por lo que él quiere”.
Esto le entrega al nuevo presidente de la Fed un margen de maniobra mayor al que tenía Powell. Sin embargo, esa confianza también implica que Warsh deberá saber preservar el respaldo de Washington a la vez que mantiene la independencia de la Reserva Federal.
Consultado sobre si ha conversado con el Presidente estadounidense, Warsh respondió que no tenía “nada que decir al respecto”, aunque sí se ha reunido con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante las últimas semanas.
Con todo, Michele afirmó que, respecto de una posible flexibilización monetaria, “Warsh está destinado a decepcionar a Trump. No puede ser de otra manera”.
Un cambio que recién comienza
Además del notable cambio de tono en las comunicaciones de la Fed, Kevin Warsh anunció la creación de cinco grupos de trabajo que se enfocarán en la dependencia de la Reserva Federal de las fuentes de datos, la productividad y empleo, el impacto de la inteligencia artificial, los parámetros de inflación y, por último, del balance del banco central.
Acerca de esto último, el estratega macroeconómico para las Américas en BNY, John Velis, señaló que “la política de balance es un aspecto clave a tener en cuenta. Si bien es un tema algo complejo, resulta de vital importancia para la estabilidad financiera, el funcionamiento del sistema bancario y los mercados monetarios, así como para la transmisión de la política monetaria”.
El balance federal actual es de US$ 6,72 billones (millones de millones) y es otro de los puntos más criticados por Warsh, quien anunció que la mesa de trabajo designada se dedicará a “revisar los beneficios y riesgos del actual régimen de amplias reservas y la composición” del balance general” para examinar si “la política monetaria proviene de nuestra herramienta de tasa de interés o de nuestra herramienta de balance”.