El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer un arancel de 50% a Canadá, en una medida que podría reactivar una guerra comercial en Norteamérica.
Altos funcionarios de la administración estadounidense acusaron a Canadá de incurrir en prácticas comerciales desleales, al asegurar que varias provincias suspendieron la compra de alcohol estadounidense, impusieron aranceles a los automóviles fabricados en Estados Unidos y discriminaron al queso producido en ese país.
"Al comienzo de la política comercial del Presidente, que implementó a inicios del año pasado, solo hubo dos países que tomaron represalias contra Estados Unidos: la República Popular China y Canadá", afirmó un alto funcionario de la administración.
La decisión de Trump, anunciada este lunes, amenaza con reavivar las tensiones comerciales globales, que habían disminuido luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos invalidara este año los aranceles generales de emergencia impuestos por el mandatario.
Canadá es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos. El intercambio entre ambos países alcanzó US$ 716 mil millones el año pasado.
Excepciones a los nuevos aranceles
Los aranceles entrarán en vigor en 30 días y contemplarán exenciones para la energía, la potasa, los minerales críticos, los productos pesqueros y otros bienes. También quedarán excluidos los productos que ya están sujetos a aranceles estadounidenses por motivos de seguridad nacional, entre ellos el acero y el aluminio.
Los nuevos gravámenes se aplicarán a los bienes que ingresen a Estados Unidos, incluidos aquellos que cumplen con las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), impulsado por Trump en 2020.
La administración Trump fundamentará los nuevos aranceles en la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, disposición que nunca ha sido utilizada para imponer derechos aduaneros a un socio comercial.
Un alto funcionario de la administración señaló que esa legislación otorga al Presidente la facultad de aplicar aranceles cuando un país discrimina a Estados Unidos en comparación con el trato que concede a un tercer país.