Por Richard McGregor y Robin Harding en Washington
Alan Krueger, un afamado economista del mercado laboral de Estados Unidos será el próximo presidente del Consejo de Asesores Económicos de Barack Obama, anunció ayer el mandatario estadounidense.
El economista de Princeton es bien conocido por su trabajo en temas como el salario mínimo y las causas de la desigualdad creciente en los ingresos, lo que lo hace una elección natural en momentos en que el principal tema que enfrenta la Casa Blanca es el desempleo. También es experto en la economía del terrorismo y música rock.
“Como uno de los economistas líderes de este país, Alan ha sido una voz clave en una amplia gama de temas económicos por más de dos décadas”, dijo Obama. “Alan comprende los difíciles desafíos que enfrenta nuestro país y tengo confianza en que nos ayudará a superar esos desafíos como uno de los líderes en mi equipo económico”.
Krueger ya es bien conocido por los otros miembros del equipo económico de Obama, luego de trabajar como economista jefe en el Departamento del Tesoro en los dos primeros años de esta administración, y tras haber pasado por el Departamento del Trabajo durante la administración Clinton en 1994-95.
Su confirmación en el Senado debería verse facilitada en el ambiente político dividido de estos días porque ya atravesó antes el proceso para su puesto en el Tesoro.
Krueger, de 50 años, reemplaza a Austan Goolsbee, quien anunció su renuncia en junio para volver a enseñar en la Universidad de Chicago. Será el tercer presidente del Consejo en la administración Obama, después de Christina Romer, quien regresó a la academia en 2010, y Goolsbee.
El CEA se ubica ligeramente aparte de la principal maquinaria política de la Casa Blanca y proporciona análisis al presidente en temas económicos.
La elevada tasa de desempleo, que sigue sobre 9%, ha ensombrecido las perspectivas de reelección de Obama el próximo año y amenazan con presentarlo como un mal administrador económico.
En el Tesoro, Krueger trabajó en partes de la respuesta de la administración a la crisis económica, incluyendo un programa de créditos tributarios para empleadores que contrataran personal adicional y el mecanismo de “dinero por chatarra” que incentivaba la renovación de autos en la cima de la recesión.
Algunos de esos programas, como un plan para animar la modificación de préstamos hipotecarios impagables, han sido criticadas como inefectivos, pero la designación de Krueger sugiere que la administración seguirá buscando formas para estimular la contratación.