La industria de fondos cotizados en bolsa -más conocidos como ETF, su sigla en inglés-, enfrenta uno de sus momentos de mayor transformación.
Solo este año, BlackRock listó 63 vehículos de esta clase en la Bolsa de Santiago -que se sumaron a los 209 que ya transaban localmente-, con una lógica diferente a los 25 años de historia de estos instrumentos financieros. “Durante los últimos dos o tres años ha existido un boom importante en innovación y lanzamiento de ideas, no solamente por parte de BlackRock (...) Ya no se trata únicamente de productos que replican un índice” dijo a DF el head of wealth business and ETF & index investments para Chile, Uruguay y Argentina de BlackRock, Eric Sternberg.
ETF más activos
El ejecutivo de la gestora estadounidense explicó que los ETF han dado un giro en una estrategia mucho más activa, donde ya no solo buscan replicar a un índice, sino que, incluso, quieren ganarle. Contó que estos vehículos han impulsado estrategias con derivados para dar más protección y opciones: fondos con madurez fija que “vencen como un bono” y diversificación de instrumentos como el iShares de bitcoin, que aterrizó en Chile junto a Singular y que se estrena este martes en la Bolsa de Santiago.
“Tener entre el 1% y 2% del portafolio en activos digitales (como el bitcoin) genera el mismo nivel de riesgo que tener una de las ‘siete magníficas’”, señaló Sternberg.
A su juicio, el motor detrás de los flujos es “por lejos, la inteligencia artificial”. Dijo que se trata de “una megatendencia que contiene cerca de 10 subtemas”, desde la parte energética hasta los semiconductores, donde cada uno “puede justificar un ETF propio”. Una tal, donde estos activos podrían tener alta correlación con Chile, dado que se beneficia indirectamente de sus materias primas y capacidad exportadora: “El cobre y el litio son elementos muy importantes para la IA”.
Señaló que la contracara es que la IA “ha absorbido gran parte de la liquidez del mercado”, lo que junto al ruido geopolítico y unas tasas donde “se está incorporando la posibilidad de una subida”, mantendrían en pausa a otras clases de activos.
En paralelo, Sternberg detectó un giro: “Hemos visto demanda de inversionistas estadounidenses por invertir fuera de su país y en mercados emergentes por primera vez en más de una década”. Para él, una de las tendencias es que los propios inversionistas de la región “están reconsiderando cuánto peso necesitan tener en Estados Unidos”.
Cripto
Pese que las criptomonedas no están en buen momento -con una caída acumulada cercana a 26% este año, de la mano del bitcoin-, Sternberg aclaró que “estamos viendo la construcción en vivo de un track record para los activos digitales”.
¿Y el riesgo? “Al igual que con cualquier clase de activo que tenga volatilidad, el riesgo es concentrarse demasiado en una sola clase de activo. La conclusión de BlackRock es que tener entre 1% y 2% del portafolio en activos digitales genera el mismo nivel de riesgo que tener una de las ‘siete magníficas’. Si aumentas más de 2%, ya empiezas a generar más riesgo de lo que te entrega como diversificador”, concluyó.