Las acciones de Tesla y Alphabet cerraron este miércoles con fuertes caídas, pese a que ambas compañías presentaron resultados trimestrales que, en términos generales, estuvieron en línea con las expectativas del mercado.
El retroceso reflejó una señal cada vez más clara desde Wall Street: ya no basta con crecer impulsado por la Inteligencia Artificial (IA), sino que los inversionistas exigen que esa expansión se traduzca en rentabilidad y generación de caja.
Tesla lideró las pérdidas, con un descenso cercano a 15%, mientras que Alphabet retrocedió alrededor de 7%.
En el caso de Tesla, reportó ingresos por US$ 28.200 millones, en línea con lo esperado por el mercado. Sin embargo, las ganancias ajustadas por acción alcanzaron US$ 0,33, por debajo de losUS$ 0,51 anticipados por los analistas.
A ello se sumó un flujo de caja libre negativo por US$ 1.090 millones, reflejo del fuerte nivel de inversión que mantiene la firma en inteligencia artificial, robotaxis y robótica.
Alphabet, en tanto, superó las estimaciones de ingresos al registrar cerca de US$ 119.800 millones, frente a los aproximadamente US$ 117.000 millones esperados por el consenso. La compañía también informó una utilidad neta cercana a US$ 112.000 millones, casi cuatro veces superior a la del mismo período de 2025. Sin embargo, buena parte de ese incremento respondió a una ganancia contable derivada de la revalorización de su participación cercana a 6% en SpaceX, tras el debut bursátil de la empresa en junio.
Inversiones rentables
De acuerdo con analistas consultados por Bloomberg, la reacción del mercado evidencia que la narrativa sobre IA está cambiando. Tras varios trimestres premiando anuncios de inversión y expansión, los inversionistas ahora buscan señales de que el elevado gasto en infraestructura, centros de datos y desarrollo de la tecnología será capaz de generar retornos sostenibles y fortalecer la generación de caja. En otras palabras, el mercado ya no premia únicamente el potencial de la IA, porque ahora está comenzado a exigir pruebas de que las millonarias inversiones comiencen a traducirse en rentabilidad, y que las tencnológicas sigan siendo una buena apuesta bursátil.