Apenas 1.027 votos separan a Keiko Fujimori, que figura primera, de Roberto Sánchez en el infartante conteo del balotaje presidencial de Perú, en momentos en que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) alcanza el 98,2% de las actas escrutadas.
Los votos del extranjero revirtieron el tablero que se observaba desde el lunes, dejando -hasta el cierre de esta edición- en la primera posición a la representante de Fuerza Popular con el 50% de las preferencias, mientras el candidato de la alianza de izquierda Juntos por el Perú se queda con un 49,9%.
Con esas cifras, resulta evidente que el próximo Presidente se enfrentará a un país polarizado, que arrastra una década de inestabilidad política, manifiesta en un total de diez presidentes en ese período. El que llegue será el undécimo.
La situación económica tampoco está libre de complejidades. De acuerdo con la economista peruana Catherine Eyzaguirre, pese al crecimiento y la estabilidad macroeconómica, persisten elevados niveles de pobreza y vulnerabilidad, con salarios que aún no recuperan sus niveles prepandemia.
De visita en Chile para participar en un seminario preparatorio del Congreso Panamericano -instancia en la que abordó junto a parlamentarios la articulación de directrices compartidas para una política industrial verde-, la economista conversó con DF sobre los desafíos que enfrenta Perú. Sin embargo, su análisis no proviene desde una posición neutral: Eyzaguirre integra el equipo técnico económico de Roberto Sánchez, desde donde participa en la elaboración y defensa de las propuestas del candidato de Juntos por el Perú.
En ese contexto, sostuvo que una década de inestabilidad política ha frenado las reformas estructurales en Perú, contribuyendo a un deterioro de la situación fiscal, marcado por mayores gastos públicos y una de las cargas tributarias más bajas de América Latina. A su juicio, además, el programa de Sánchez se ha moderado de la mano de nuevas alianzas políticas.
“Veo la dimensión tributaria y fiscal con mucha preocupación bajo el manejo del fujimorismo”.
- ¿Cuál es la propuesta de Sánchez frente al escenario que describe?
- En el caso de la candidatura de Sánchez, se generó una articulación de tres partidos políticos con seis bancadas para poder generar consensos en la política económica. Estos han planteado medidas muy de corto plazo, porque también hay una voluntad de aliviar inmediatamente algunos problemas públicos, y por otro lado algunas reformas más estructurales.
En lo de corto plazo, justamente, queremos mantener este equilibrio macrofiscal que nos da un piso a partir del cual se pueden hacer cosas. Hemos sido muy explícitos, al menos desde el equipo técnico del candidato presidencial Roberto Sánchez, en mantener la misma dinámica de la política monetaria.
Por otro lado, pretendemos mantener el balance macrofiscal, cumpliendo con las reglas fiscales que se establecen, que de hecho no se han venido cumpliendo en los últimos dos años.
Eso como punto de partida para luego empezar políticas que permitan reforzar programas sociales para el alivio de la pobreza.
En términos estructurales, parte del discurso está vinculado a esta discusión sobre industrialización. Hay una necesidad de ir al menos un paso hacia adelante en nuestro proceso de extracción del cobre. En Chile se refina cobre; en el Perú casi nada.
“Sin un cambio estructural en la economía peruana, no vamos a resolver esos niveles altos de pobreza y esos ingresos bajísimos que tienen los peruanos”.
- ¿Contemplan o no un cambio constitucional?
-La candidatura de Sánchez durante la primera vuelta logró conectar muy bien con el Perú rural, que tiene mucha voluntad de que el desarrollo llegue a ellos. Esa voluntad se expresa en una necesidad de cambio, de ser parte de la discusión sobre qué rol juega el Estado en la vida de las personas.Sin embargo, de cara a una segunda vuelta, teniendo en cuenta cómo se ha compuesto el Congreso y que vamos a tener Senado después de mucho tiempo, con una composición de 60 senadores, de los cuales Juntos por el Perú tiene una minoría, se identificó la necesidad de hacer esfuerzos de articulación y generar consensos para la gobernabilidad.
Entonces, este nuevo programa hace explícita la necesidad de avanzar hacia un referéndum, para preguntarle a la ciudadanía si quiere o no iniciar un proceso de cambio constitucional.
- ¿Cómo evalúa la propuesta de Fuerza Popular?
- Hemos visto el gobierno del fujimorismo desde el Congreso en estos últimos años: imponer beneficios tributarios a sectores que realmente no lo merecen, elevar el gasto público de forma irresponsable, incluso en materias que no son prioritarias.
Entonces, el propio Consejo Fiscal señala que ha habido una “farra fiscal” en el Congreso fujimorista, junto a otros actores políticos también. Por eso veo la dimensión tributaria y fiscal con mucha preocupación bajo el manejo del fujimorismo.
Por otro lado, en términos de las reformas estructurales que necesita la economía peruana, particularmente en el ámbito de la industrialización, ellos han estado cómodos manteniendo este modelo extractivista. Y sus vínculos con sectores de la economía informal también son conocidos.
También veo con preocupación este desacoplo entre la macroeconomía y la economía de las personas. Porque realmente, sin un cambio estructural en la economía, no vamos a resolver esos altos niveles de pobreza ni los bajos ingresos que siguen teniendo los peruanos.