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Las lecciones de una crisis y el rearme de la banca en voz de Olavarría y Chamorro

Por: Paula Vargas | Publicado: Miércoles 6 de septiembre de 2023 a las 04:00 hrs.
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A comienzos de los ’80 y ya se advertían signos de una profunda crisis. En noviembre de 1981 se intervinieron varios bancos locales y al poco tiempo los actores de la industria se redujeron a la mitad. Mario Chamorro, meses antes, ingresaba a la superintendencia del ramo en lo que sería su primer trabajo y que lo marcaría para toda su carrera profesional. Lionel Olavarría, por su parte, ya estaba vinculado a la banca en aquel tiempo. Siempre muy cercano a los Yarur, recuerda con pesar las difíciles decisiones que tuvieron que adoptar en medio de la mayor crisis del sector en los últimos 50 años. Así es como estos dos banqueros reconstruyen algunos pasajes clave de la historia, las lecciones aprendidas y los desafíos que vienen para el sector. 

“Aquí no podría ocurrir lo que le pasó al Silicon Valley Bank. Imposible”

Lionel Olavarría: “La peor crisis que se puede producir en un sistema es la financiera”

- ¿Cómo se vivieron esos meses previos a la intervención? ¿Qué aspectos hacían prever que vendría una crisis mayor?
- Mario Chamorro: Yo ingresé a la Superintendencia de Bancos en agosto de 1981 y la primera crisis fue en noviembre del ‘81, cuando se intervienen ocho entidades financieras, cuatro sociedades financieras y cuatro bancos comerciales. Haciendo un poco de memoria sobre las razones que explicaban eso era que estas entidades o varias de ellas tenían una excesiva concentración de su endeudamiento en un solo cliente, que era el que financiaba una parte significativa de su funcionamiento. Por lo tanto, bastaba que este cliente se retirara para que entrara este banco en problemas. Ese fue como un preámbulo.
Teníamos un sistema bancario que se estaba liberalizando, pero un contexto regulatorio y de supervisión que también estaba recién comenzando a moverse. Entonces vemos un desfase.
- Y paralelamente una crisis económica...
- M.Ch.: Ahí caemos un poco en el año ‘83, donde la crisis económica, esta falta de experiencia (regulatoria) que se señalaba en muchos artículos y también todo el tema de la cartera relacionada, que ha sido como el gran aprendizaje que ha tenido Chile en toda esta época, explican parte de lo que se produjo.
- ¿Cómo se vivieron esos momentos desde la institución que supervisaba a la banca?
- M.Ch.: Era básicamente un continuo aprender e ir revisando y entendiendo cuál era la magnitud de la crisis. Como todas estas cosas, siempre al principio piensas que las crisis son más bien parciales o que van a durar poco. Las primeras medidas fueron arreglar un poco la carga y lo primero que hace son flexibilizaciones contables, después, a medida que te das cuenta que la crisis es mucho más profunda de lo que pensabas originalmente, hay inyección de recursos como los programas de reprogramación.
Internamente, había una preocupación de que había un contexto legal y regulatorio que había que modificar.
- Entonces, lo primero fue atender la urgencia con la intervención de bancos, luego las quiebras y la compra de cartera por parte del Banco Central, hasta que en el ’85 vino el denominado Capitalismo Popular. En esa secuencia de hechos, con la perspectiva del tiempo ¿Cómo evalúan las medidas que adoptaron?
- Lionel Olavarría: No había mucha experiencia ni por el lado de los reguladores, ni tampoco por el lado de los administradores de los bancos... Entonces, cuando se produce la crisis nos encontramos con que las herramientas a las que se podía echar mano no eran muchas, era solamente rescatar o liquidar. No había más. Y la peor crisis que se puede producir en un sistema es la crisis financiera.
Tú puedes tener una recesión, una crisis económica, pero si el sistema financiero está sano, lo puedes salvar relativamente en tiempo corto. Pero acá hubo una destrucción de riqueza enorme… Fue un momento muy doloroso y que de alguna forma se podía haber previsto.
Recuerdo los almuerzos que teníamos con don Jorge Yarur en esa época en el Banco de Crédito, revisábamos las cifras con el economista, y en un momento determinado el Banco Central publicó las cifras de reserva y éstas se acababan en mayo. Eso fue ya el año ‘83 y obviamente en junio hubo una devaluación y el tipo de cambio fijo desapareció.
- ¿Quiénes fueron las figuras clave en ese momento y las decisiones más difíciles que adoptaron?
- L.O.: Hay una parte muy crítica de por qué se apoyó a los bancos, pero (de lo contrario) la destrucción habría sido total del país. Y cuando hay una crisis financiera el problema que surge es cómo se reparten las pérdidas, no cuánto es de los accionistas, cuánto es de los depositantes y cuánto es del regulador.
Como decía, no había muchos instrumentos en esa época. Entonces, lo único que quedaba era un salvataje bastante global y por etapas. Primero se hizo, como decía Mario, una flexibilización contable que contuvo las pérdidas, las contabilizaba de una forma que tu capital seguía intacto y entonces, era un tema de del balance, pero no había mayor rescate. Eso no funcionó.
- No funcionaba porque no había liquidez o probablemente fueron rescatados bancos que no iban a recuperar nunca la plata...
- L.O.: Ese es un buen punto, porque el criterio que usó la autoridad era que no solo es que tú hubieras perdido el capital, sino que si tenías flujos positivos, si estabas generando o no, que es lo típico que se hace con un deudor. Entonces, afortunadamente en el Banco de Crédito habíamos tomado unas medidas, nosotros redujimos los gastos en un 14% antes de la crisis y el banco estaba generando…
- Es decir, había un doble “dolor”. El interno que implicaba la reducción de costos y lo que eso involucra en relación a despidos y otras medidas y, de cara a los clientes, al no dar acceso a financiamiento…
- L.O.: Cuando se declaró la crisis, el Producto bruto cayó un 14,3% en un año y el desempleo llegó al 26%. Entonces era una situación bien difícil. En esa época don Jorge Yarur era presidente de la Asociación de Bancos y el ministro (de Economía) era Rolf Lüders y recibe una llamada de él... Creo recordar que Jorge lo invitó a su casa y se reunieron justo a la hora en que salió la cadena nacional… Conversaron de qué iba a pasar y cómo se podía solucionar esto.
- ¿A qué cadena se refiere?
- L.O.: En enero de 1983, en la que se anuncia la intervención. Era terrible estar escuchando eso. Cuáles bancos iban a intervenir, cuáles se iban a liquidar y cuáles continuaban...
- ¿Cuáles eran esos bancos?
- L.O.: Eran los dos bancos más grandes, el Banco de Santiago y el Banco de Chile, el resto eran de menor envergadura. Fueron intervenidos por Julio Barriga (Banco de Santiago), que era una excelente persona y profesional y Adolfo Rojas en el Banco de Chile, que empezaron a hacer una labor de recuperar las instituciones.


“Nuestro desafío es transmitir que hacemos un servicio eficiente, barato y de riesgo bajo… Tenemos buenos reguladores y somos una entidad en la cual el país puede confiar”..

Mario Chamorro: “Una regulación fuerte y supervisión de calidad le da valor al negocio, a la industria y al país”

- ¿En qué momento se empieza a recuperar la industria?
- Mario Chamorro: Creo relevante mencionar que en el año ‘86 sale una nueva Ley de Bancos que de alguna forma recoge todo el aprendizaje que hubo en la crisis.
- Estamos hablando de las bases para recomponer la banca…
- M.Ch.: Así es. Tiene un tratamiento bien especial y bien particular. La normativa incluso hace una presunción de relación, permite que el regulador pueda suponer que tú estás vinculado a un banco por ciertas acciones operacionales comerciales. Fue bastante novedoso para la época, a nivel latinoamericano y quizás también mundial.
- ¿Qué aspectos recogía? (temas de liquidez, solvencia, etc.)
- M.Ch.: En primer lugar, trataba de ver aquellos casos que se pensaba que habían gatillado la crisis, que tiene que ver con la cartera relacionada, pero al mismo tiempo se dio mucha mayor importancia a que el mercado interpretara cuál era la situación efectiva de los bancos. Se crea la generación de bonos subordinados, títulos de largo plazo, clasificación de riesgo de crédito, que antes no existía, para que el mercado fuese teniendo su propia opinión respecto de la solvencia de las instituciones, más allá de regular y poner límites a todo tipo de índices que tengan que ver con solvencia y liquidez.
- ¿Cuándo empieza el sector a recuperarse y a ser atractivo para que bancos extranjeros se instalen en el país?
- M.Ch.: El país ya había tocado fondo y empezó a levantarse, obviamente eso ayudó a la recuperación de la industria. Todos estos programas de venta de cartera hicieron que los bancos estuvieran, desde el punto de vista de solvencia, “sanos”, con el compromiso de recompra de estos créditos. Por lo tanto, a medida que pasa el tiempo y ves un sistema que va creciendo bien, que está bien regulado, bien supervisado, hace al país atractivo para que los bancos extranjeros más relevantes comiencen a ingresar. Y ¿qué fue lo que vimos entonces con el ingreso de los bancos extranjeros? Que no solo venían aquí con un tema de buscar buenas opciones de negocio, sino que también de traer metodologías de trabajo que los bancos chilenos también fuimos adoptando.
- Lionel Olavarría: Voy a agregar que Hernán Büchi hizo una reforma -que hay que reconocerlo-, de maduración y de análisis financiero respecto a la banca. Se tomaron una serie de medidas, por ejemplo, un límite de endeudamiento de los bancos de 20 veces. Antes, eso no existía. También el manejo del balance, distintos ratios de calce, exigencias de capital, el tema de los relacionados y también hubo que enseñar al público que poner un depósito en un banco tiene un cierto riesgo. Por lo tanto, estábamos obligados y hasta el día de hoy de trimestralmente entregar información al mercado, cosa que antes no se hacía…
Se generó toda la supervisión que, desde mi punto de vista, es una de las cosas buenas que hasta el día de hoy continúa en la superintendencia (actual CMF), que ha ido generando una capacidad profesional interna mediante la formación de su personal, de forma que se van poniendo al día… Ahora viene todo el tema de blockchain, criptomonedas, entonces es importante que la CMF siga avanzando con sus cuadros profesionales y formándolos.
- ¿Cuál fue la mayor lección que dejó la crisis de los años ‘80?
- LO.: Hay dos cosas que están relacionadas. Uno, el tema ético de parte de los grupos empresariales… Ese es un tema que está permanente en el capitalismo, de hasta qué punto puedes hacer negocio sin vulnerar ciertas reglas. Lo segundo, es lo que estamos viendo hoy día, lo que llaman el riesgo moral, de la fe pública…
- El BCI fue el primer banco que logró recomprar la cartera que adquirió el Banco Central en el año ‘91 ¿Qué significó cerrar ese episodio?
- L.O.: Hubo mucha alegría y también dolor, porque en el momento que nuestro presidente, don Jorge Yarur, estaba anunciando esto en el hall central de la oficina más grande en un podio, hizo un discurso y tuvo un colapso… Fue muy triste…
Fueron años muy duros y muy apretados para poder hacer este pago. Después de eso, hubo un cambio en el cual se pasó a deuda subordinada y entonces podías emitir acciones, pagar al Banco Central o escoger 40 cuotas. El Banco de Chile, por ejemplo, escogió 40 y también las pagó.
- Mario, en su caso ¿Cuáles fueron las lecciones más significativas?
- M.Ch.: La crisis da cuenta de la magnitud y la importancia que puede tener un sistema bancario dentro del funcionamiento del país… (Dentro de los aprendizajes) la necesidad de una regulación fuerte y supervisión de calidad, le da valor al negocio, a la industria, y le da valor al país.
- ¿Cuáles fueron los ajustes clave en materia de regulación y supervisión?
- M.Ch.: Partiendo el año ‘86 con esta nueva ley que modificó bastante la forma de funcionamiento del mercado bancario ha sido un continuo. Ya estamos terminando con Basilea III, que es lo más moderno que hay en supervisión y regulación en el mundo y que Chile ya está aplicando 100%.
- L.O.: Eso es importante porque, no sé si estás de acuerdo conmigo Mario, aquí no podría ocurrir lo que le pasó al Silicon Valley Bank. Imposible.
- En ese sentido, ¿estamos lo suficientemente blindados frente a los shocks externos? Porque de alguna manera hemos sorteado razonablemente varias crisis, como la subprime...
- L.O.: Muy buen ejemplo, porque durante la crisis subprime tuvimos una calificación del FMI, de la de la solvencia de los sistemas financieros y Chile estaba en 4º lugar gracias a esta normativa, esta supervisión y la forma como se manejan los bancos. O sea, era uno de los sistemas más sólidos ya en esa época (2008). Y creo que eso va a continuar siendo así.
- M.Ch.: Lo mismo pasó con la crisis “tequila” en 1994 y a Chile no le pasó nada. Después vino subprime en 2008 y tampoco. Ahora es el tema de Silicon Valley…


El desafío de retomar el crecimiento

- ¿Cómo ven al país hoy en día y cuál es el mayor reto de la banca?
- Mario Chamorro: Estamos esperando un desarrollo en los próximos años con tasas de crecimiento del 2,5% y con inflación de 3%. No es un gran boom el que uno espera, pero sí tener crecimientos positivos. En ese contexto, la banca debiera seguir creciendo.
Uno debiera pensar una industria creciendo entre el 7% y el 10% por año, que son buenos números para un país tan bancarizado como éste.Creo que nuestro desafío es seguir siendo capaces de transmitir a la comunidad y a la economía de que hacemos un servicio eficiente, barato, de riesgo bajo. Tenemos buenos reguladores y somos una entidad en la cual el país puede confiar.
- Lionel Olavarría: Mirando a futuro hay unos proyectos en la banca, en los bancos centrales de monedas digitales, que yo creo que hay que estar atentos de hacia dónde van y cómo afectan al sistema financiero. Por otro lado, hemos visto que todavía hay un tema de resolución bancaria, que es apoyar a los bancos cuando están en problemas, que la idea es que la resuelva el sistema privado por sus propios medios, que no haya apoyo del Estado y quitamos esta crítica de que permanentemente los Estados, en todas partes del mundo, están apoyando los sistemas financieros.
El otro tema es Basilea III, cómo llegar ahí. Es un desafío que tenemos porque es una cosa dinámica, siempre hay una nueva versión y son estándares más altos para la banca en términos de riesgo de capital.
Y bueno, el tema de las fintech, este ecosistema que tenemos que construir entre todos… También hay un punto adicional, y es una opinión personal, pienso que lo peor que puede ocurrir es que la parte política siga metiendo regulaciones. Que lo hagan los organismos que conocen como es el Banco Central, la CMF, el Ministerio de Hacienda, pero veo proyectos en el Parlamento que tocan a la banca sin entender muy bien cuál es el negocio (ley de fraudes, entre otros)... no puede ocurrir eso, pienso que se debería cuidar (la industria) porque este es un sistema que hay que mantener solvente y funcionando bien.

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