La próxima etapa de los pagos digitales en Chile no pasará por replicar experiencias de otras jurisdicciones, como el PIX de Brasil o UPI en India. Esa fue una de las principales definiciones que entregó el vicepresidente del Banco Central, Alberto Naudon, al delinear la agenda que impulsa la institución para fortalecer el Sistema de Pagos Instantáneos (SPI).
Durante un seminario organizado por ChilePay, el economista planteó que la discusión sobre el desarrollo de nuevos medios de pago debe considerar las particularidades de cada mercado.
“En pagos, el diagnóstico depende de la trayectoria de cada país. No basta con mirar una experiencia exitosa afuera y preguntarse cómo replicarla”, afirmó. A su juicio, antes de importar modelos es necesario entender qué problema resolvieron y desde qué punto de partida surgieron.
Esta reflexión se enmarca en un contexto donde el Banco Central prepara una serie de cambios regulatorios orientados a profundizar el uso de pagos instantáneos en el país.
Según adelantó Naudon, durante el tercer trimestre el instituto emisor pondrá en consulta pública ajustes normativos vinculados a la regulación de las Cámaras de Compensación de Pagos de Bajo Valor y a los iniciadores de pago contemplados en la Ley Fintech.
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Construir sobre lo avanzado
Naudon argumentó que Chile enfrenta este desafío desde una posición distinta a la de otras economías emergentes. Sostuvo que en 2024, las personas mayores de 15 años realizaron en promedio 374 pagos digitales al año, ubicando al país entre los líderes de la región.
“El proceso de digitalización sigue creciendo”, señaló, agregando que “la comparación deja una primera conclusión: Chile ya dio buena parte del salto hacia la digitalización”.
A diferencia de Brasil o India, explicó, el desarrollo local se apoyó principalmente en las tarjetas para pagos en comercios y en las transferencias electrónicas para mover dinero entre cuentas. De hecho, a marzo de 2025 cerca del 74% del consumo de los hogares se pagaba con tarjeta.
Por ello, sostuvo que “la realidad chilena es distinta” y que el objetivo no debe ser reemplazar los mecanismos existentes, sino complementarlos.
Transferencias electrónicas
Pese a ese avance, Naudon identificó una brecha relevante: las transferencias electrónicas siguen utilizándose principalmente entre personas y no como una herramienta masiva para pagar en comercios.
“Pagar a un comercio directamente desde la cuenta bancaria sigue siendo menos natural que pagar con tarjeta”, afirmó.
Según explicó, el país ya cuenta con la infraestructura necesaria para avanzar en esa dirección. Chile habilitó transferencias interbancarias con disponibilidad inmediata de fondos para el receptor en 2008, por lo que el desafío actual no es tecnológico.
“La infraestructura técnica para pagos inmediatos existe en el país desde hace casi dos décadas. El desafío no es construir el riel: es transformarlo en una experiencia de pago competitiva con la de tarjetas en el comercio cotidiano”, señaló.
La agenda del Banco Central apunta a cerrar esa brecha mediante una mayor interoperabilidad entre actores, mecanismos de identificación más simples para los usuarios y mejores condiciones para que las transferencias ganen espacio en el comercio.
Stablecoins bajo regulación
Durante su exposición el economista también identificó a las stablecoins como la segunda prioridad de la agenda del Banco Central. Si bien estimó que, “en mi opinión, es difícil que, al menos en el corto plazo, tengan un rol importante para pagos locales”, sostuvo que su creciente desarrollo a nivel internacional hace necesario avanzar en un marco regulatorio.
En ese contexto, adelantó que la entidad someterá a consulta pública una propuesta normativa durante el cuarto trimestre de este año, con el objetivo de contar con un marco operativo en 2027. La iniciativa buscará establecer condiciones para la emisión de stablecoins locales y entregar mayor certeza regulatoria al mercado.
“La tarea ahora es hacer que la arquitectura chilena funcione mejor como sistema: más interoperable, más simple, más segura, más abierta a nuevos actores, más útil para comercios y más preparada para un mundo donde la frontera entre pagos, datos y activos digitales será cada vez menos nítida”, planteó el economista.
Naudon concluyó: “Aprender de la experiencia internacional, sí; pero construir sobre las fortalezas propias”.