Hermann González observa con preocupación el momento que atraviesa la economía chilena. El economista, quien dejó hace dos meses la vicepresidencia del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), describe un escenario de estancamiento prolongado, deterioro del mercado laboral y expectativas que no han logrado recuperar el optimismo con que comenzó el gobierno de José Antonio Kast.
Su diagnóstico combina críticas a la conducción económica de este año con una valoración del esfuerzo de Hacienda por recuperar la disciplina fiscal. González considera que el fuerte aumento del precio de los combustibles afectó el consumo y las expectativas, mientras que el ajuste del gasto público contribuyó a debilitar una economía que ya enfrentaba dificultades.
En ese contexto, cuestiona que el Ejecutivo proyecte sobrecumplir la meta de balance estructural de 2026, reduciendo el déficit a 2,3% del PIB frente al objetivo de 2,6%.
“No creo que sea incluso conveniente sobrecumplir la meta este año, dada la situación cíclica de la economía”, afirma.
El estancamiento y el costo del ajuste
- ¿Cómo describiría el momento que atraviesa la economía chilena? ¿Estamos frente a una desaceleración o a un estancamiento?
- Lo que uno visualiza es una economía estancada. Según muestran los datos del Imacec desestacionalizado, el dato de agosto es prácticamente igual al que teníamos en enero de 2025. Es un estancamiento prolongado de la economía. Cuando uno mira las comparaciones interanuales, eso es indudable, sobre todo con una contracción en lo que va del año y con riesgo de tener nuevamente un Imacec negativo en septiembre. Más allá de la volatilidad mensual, lo que revela la historia es que la economía está estancada.
- ¿Qué pasó con las mejores expectativas de fines de 2025, cuando incluso se hablaba de un crecimiento superior al 3% para este año?
Ese episodio me parece muy similar a lo que ocurrió a fines de 2017, antes de la llegada del segundo gobierno del Presidente Piñera. En ese momento el optimismo se ratificó con un crecimiento de 4% en 2018. Este año eso no ocurrió. Las expectativas de crecimiento cercanas al 3% se justificaban en parte por el optimismo respecto del cambio de gobierno y lo que podía hacer la nueva administración. Pero eso no se dio. Es evidente que el cambio en las expectativas se produjo con el aumento del precio de los combustibles.
"El crecimiento va a estar más bien en la parte baja del rango del Banco Central, que es entre 0,25% y 0,75%. Hay analistas que incluso proyectan una contracción este año, lo que sería una pésima noticia porque significaría que la economía chilena se contrae sin enfrentar una recesión internacional".
- ¿Cuánto daño provocó la decisión de traspasar rápidamente el aumento internacional del petróleo a los precios de las bencinas?
- Es evidente que generó un daño importante, aunque no lo tengo cuantificado. Durante el primer trimestre hubo shocks de oferta en sectores como la pesca, la minería y la agricultura. Pero a partir del segundo trimestre comenzamos a observar un deterioro de los componentes de la demanda privada y también los efectos del ajuste fiscal.
A eso se sumó el impacto del aumento de los combustibles sobre el ingreso disponible de los hogares y las expectativas, que son importantes para la inversión y el consumo. Cuando uno conversa con empresas de distintos sectores, muchas identifican un cambio muy evidente en el ánimo y en los patrones de compra a partir del aumento de las bencinas.
- El gobierno ha destacado los ahorros fiscales que generó esa decisión. ¿Cómo evalúa ese argumento?
-El gobierno típicamente resalta que eso permitió ahorrar entre US$ 2.000 millones y US$ 3.000 millones. Pero la otra parte de la historia es que cuando el gobierno se ahorró esa plata, traspasó el costo al sector privado. Por lo tanto, tuvimos un ajuste por el lado de la demanda privada. El consumo representa cerca de dos tercios del PIB y su desaceleración está incidiendo en el menor crecimiento de este año.
- Hacienda proyecta que el déficit estructural llegará a 2,3% del PIB este año, mejor que la meta de 2,6%. ¿Es una buena noticia?
- Creo que es una tremenda noticia que después de tres años de incumplimiento se vuelva a cumplir la meta. Pero no estoy seguro de que sea adecuado o razonable sobrecumplirla. No creo que sea incluso conveniente para este año, dada la situación cíclica de la economía.
Cumplir la meta es necesario para la credibilidad de la regla fiscal, que está bien golpeada. Pero sobrecumplirla es discutible en un contexto de riesgo de recesión económica.
Una economía que podría terminar cayendo
- ¿Qué crecimiento espera finalmente para 2026? El gobierno proyecta 0,7%.
- El crecimiento va a estar más bien en la parte baja del rango del Banco Central, que es entre 0,25% y 0,75%. Hay analistas que incluso proyectan una contracción este año, lo que sería una pésima noticia porque significaría que la economía chilena se contrae sin enfrentar una recesión internacional.
Chile hace tiempo viene creciendo menos que el mundo. Pero ahora la discusión es distinta. El mundo está creciendo alrededor de 3%, pese a los riesgos geopolíticos, las tasas de interés y el petróleo. Y Chile no solo crece menos, sino que enfrenta un riesgo evidente de contracción.
- El Ejecutivo ha atribuido parte importante de la debilidad económica a la caída de la minería. ¿Es suficiente esa explicación?
- La minería está afectando, sin duda. En agosto tuvo una caída muy fuerte y eso impactó el Imacec. Pero cuando uno mira la revisión de crecimiento que hizo el propio gobierno entre los informes de finanzas públicas del segundo y tercer trimestre, desde 1,8% a 0,7%, cerca del 90% de esa corrección se explica por el PIB no minero. Entonces, el relato no está muy alineado con el cambio de las proyecciones.
- ¿Existe el riesgo de que este mal desempeño termine afectando la recuperación que se proyecta para 2027?
- Ese es uno de los riesgos que más me preocupan. Todas las correcciones a la baja del crecimiento de este año han ido acompañadas de correcciones al alza para 2027. Lo que creemos los analistas, y también el Banco Central, es que este será un mal año, pero el próximo será mucho mejor.
Mi preocupación es que, si la economía no repunta en los próximos meses y la debilidad resulta mayor de lo que pensábamos, eso comience a contaminar las proyecciones de 2027.
- ¿El crecimiento de 3,3% que contempla Hacienda para 2027 parece realista?
- Es una proyección alta, por sobre el techo del rango del Banco Central, pero no está fuera de las expectativas del mercado. No me parece una cifra imposible de alcanzar. De hecho, creo que la economía puede crecer 3,5% el próximo año.
Hay que entender que las proyecciones del gobierno tienen un componente técnico y también político. Buscan transmitir optimismo respecto de las políticas que se están implementando. Si queremos una proyección estrictamente técnica, debemos mirar al Banco Central.
-¿Qué sustenta la expectativa de un aumento de 8,1% en la inversión durante 2027?
- Hay buenos antecedentes. Esa proyección viene del Banco Central y se apoya en los catastros de inversión y la información sobre aprobación de proyectos y permisos.
Creo que el gobierno ha hecho un buen trabajo en destrabar proyectos, acelerar las autorizaciones y generar un cambio de cultura en el Ejecutivo para facilitar la inversión. Distintos sectores han identificado una ventana de tiempo durante esta administración para aprobar proyectos y ponerlos en marcha.
Eso podría generar un ciclo de inversión importante en el corto plazo.
"Mi preocupación es que, si la economía no repunta en los próximos meses y la debilidad resulta mayor de lo que pensábamos, eso comience a contaminar las proyecciones de 2027".
- Con un desempleo que se aproxima al 10%, ¿qué posibilidades existen de alcanzar la meta del Gobierno que apunta a reducirlo a 6,5%?
- La situación del mercado laboral es muy compleja. La destrucción de empleo tiene que ver en parte con la debilidad económica, pero también con los mayores costos de contratación. Y tener un desempleo que se aproxima al 10% constituye un problema político para el gobierno.
Espero que estacionalmente el desempleo baje hacia fines de año, pero no proyectamos una disminución muy significativa en los próximos años. Si la economía crece entre 3% y 3,5% en 2027, el desempleo podría ubicarse algo por debajo del 9%. Acercarlo a niveles de 8% ya sería una buena noticia para esta administración.
El primer Presupuesto de Kast
- ¿Cuál es la principal señal que entrega el primer proyecto presupuestario del gobierno de José Antonio Kast?
- Es un presupuesto que apunta sobre todo a la responsabilidad fiscal. Su principal mensaje es que el gobierno va a cumplir las metas y que está poniendo sobre la mesa, con bastante crudeza, la restricción presupuestaria que enfrenta.
Venimos de varios años de incumplimiento de las metas fiscales y de un déficit estructural creciente. El Presupuesto 2027 se presenta como parte de un proceso que busca recuperar la disciplina fiscal.
- ¿Era necesario presentar un presupuesto reactivador?
- Creo que se están mezclando las discusiones sobre 2026 y 2027. Este año tenemos una economía estancada, con riesgo de contracción y un ajuste fiscal en curso. Por eso me parece válida la discusión sobre si el gobierno pudo haber acelerado antes la inversión pública o hecho un ajuste menos agresivo.
Pero el Presupuesto 2027 apunta a un año que, según las proyecciones, será distinto. Si esperamos una recuperación importante, no se necesita a priori un presupuesto reactivador. El sector privado debería ser la punta de lanza, no el sector público.
La mayor contribución de la política fiscal al crecimiento es ser responsable, cumplir las metas y hacer proyecciones realistas. Eso deja espacio al sector privado y contribuye a contener las presiones sobre las tasas de interés.
- ¿Considera que este es un presupuesto ideológico? ¿Qué peso tienen las prioridades políticas frente a las restricciones fiscales?
- Creo que están las dos cosas, como ocurre con todos los presupuestos. El tamaño del gasto se determina dentro del marco de la regla fiscal, considerando los parámetros estructurales y la meta que define cada gobierno.
Pero la composición del gasto refleja las preferencias de cada administración. En este caso, dentro de una situación de estrechez fiscal, el gobierno tiene que incorporar sus prioridades y compromisos de campaña.
Eso se observa en seguridad y en educación. Hay un énfasis mayor en educación temprana respecto de educación superior. Ahí se refleja un cambio de prioridades.
La advertencia sobre la deuda y las holguras fiscales desde 2028
El socio de Valtin Consulting reconoce que el gobierno de José Antonio Kast recibió una situación fiscal deteriorada, pero sostiene que ahora debe concentrarse en ordenar las cuentas públicas. Advierte, además, que las proyecciones oficiales muestran nuevas dificultades a partir de 2028 y que recuperar la credibilidad de la Dipres tomará tiempo.
- ¿Hasta cuándo el puede el gobierno seguir responsabilizando a la administración anterior por la situación fiscal que enfrenta?
- Es objetivo que este gobierno recibió un déficit estructural grande y una deuda cercana al nivel prudente. Al cierre del año pasado el déficit estructural era de 3,7% del PIB. Pero uno no puede pasar los cuatro años responsabilizando al gobierno anterior. Eso ya es un hecho de la causa, tanto en materia de crecimiento económico como de situación fiscal.
Ahora esta administración tiene la responsabilidad de reordenar las cuentas públicas. Y lo que muestra la ejecución de este año y el Presupuesto 2027 es que se está avanzando bien en esa dirección.
- ¿Entonces las críticas del gobierno anterior tampoco se justifican?
- Esto va en las dos direcciones. Uno escucha a exministros y autoridades de la administración anterior criticando al gobierno actual, siendo que está cumpliendo la meta fiscal este año y presentando un presupuesto bastante moderado para el próximo. Esas críticas tampoco me parecen justificadas. A nivel técnico, esta discusión no tiene mucho sentido.
- ¿Cuál es su principal preocupación del último Informe de Finanzas Públicas?
- Lo que más me preocupa es cómo se va a mantener la consolidación fiscal. Desde 2028 los gastos comprometidos superan los gastos compatibles con las metas del propio gobierno. No es que exista un margen menor para gastar: el gobierno tendrá que ajustar el gasto para cumplir sus objetivos. Es una situación de estrechez fiscal bien preocupante.
- ¿Y qué ocurre con la deuda pública?
- Si la economía crece entre 2,5% y 3% en los próximos años, en lugar del 4% que proyecta el gobierno, las propias estimaciones oficiales muestran que la deuda superaría el nivel prudente de 45% del PIB. Es un escenario probable y existe un riesgo muy alto de superar ese umbral.
- ¿No podría revisarse ese límite?
- Chile todavía tiene una deuda baja en comparación internacional y el 45% no es un límite máximo. Se puede discutir, pero debemos considerar que los fondos soberanos se han ido agotando y que una nueva crisis requeriría mayor endeudamiento. Además, la deuda tiene un costo. El Presupuesto 2027 contempla unos US$ 5.500 millones en intereses.
- ¿Se está recuperando la credibilidad de las proyecciones de la Dirección de Presupuestos?
- Es muy temprano para decirlo. La confianza se pierde muy rápido y cuesta mucho recuperarla. Conozco al equipo y creo que hay profesionales muy preparados, pero eso no garantiza buenas proyecciones. Se van a necesitar varios ciclos antes de recuperar plenamente esa confianza.
La Dipres debe fortalecer su institucionalidad. Cambian demasiadas personas cuando cambian los gobiernos. La primera línea puede cambiar, pero los equipos técnicos debieran tener mayor permanencia, para conservar la experiencia en la elaboración de las proyecciones de ingresos y deuda pública.
