Los inversionistas de alto patrimonio de Latinoamérica calibran cada vez con más cuidado el riesgo que asumen, y nueve de cada diez se definen en este momento como conservadores o moderados.
Así lo revela el estudio "Pulso del Inversionista de Alto Patrimonio Latam", de SURA Investments y la consultora Provokers, a partir de los resultados aportados por 579 encuestados de México, Colombia, Chile y Perú que tienen como denominador común tener, al menos, US$ 50.000 en productos de inversión activos.
El retrato que entrega es el de un inversionista a la defensiva, y la inflación encabeza sus temores, ya que específicamente un 39% la menciona como el factor que más condiciona sus decisiones, de acuerdo al análisis presentado el 16 de junio recién pasado en la ciudad de Medellín.
Pero el executive director Wealth Management & CMO de SURA Investments, Gerardo Ameigenda, aclara que esa cautela no es necesariamente un sinónimo de miedo. "El cliente no dejó de buscar rentabilidad: se volvió más sofisticado. Ya no busca rentabilidades de esquina, busca la rentabilidad necesaria para cumplir sus objetivos, sin llevar el portafolio a un terreno más volátil", matiza.
En cuanto a la coyuntura política y económica, el estudio también revela que ocho de cada diez encuestados admiten que esos temas pesan cada vez más en sus conversaciones sobre dónde invertir.
No es la edad, es la experiencia
Hay un mito clásico de la academia y la industria de las inversiones que el estudio desarma: la tolerancia al riesgo no se explica por la juventud, sino por la cantidad de años invirtiendo. "Siempre se dice que el cliente joven debería tomar más riesgo. El estudio muestra que no: el perfil no está dado por la edad, sino por el expertise. Un inversionista con menos de cinco años tiene carteras mucho más conservadoras que uno con más de diez", explica Ameigenda.
Los datos lo confirman. Entre quienes llevan más de 15 años invirtiendo, el perfil conservador baja a 60%, mientras que el arriesgado trepa a 20%, casi el triple del promedio. Subraya que el punto de quiebre aparece a los cinco años de experiencia, cuando el inversionista empieza a buscar carteras balanceadas y a sumar diversificación.
El refugio menos líquido
Puestos a elegir un activo para preservar su patrimonio frente a la incertidumbre, los encuestados nombraron primero los bienes raíces en su país (40%), seguidos del dólar u otra moneda fuerte (37%) y del oro y metales preciosos (33%). Los activos alternativos, como deuda privada o private equity, cierran la lista con apenas 8%.
Pese a que la preferencia por activos de resguardo se fortaleció en toda la región, la renta variable internacional asoma como excepción en México, donde un 58% declara mayor interés en acciones globales, y en Colombia, con 48%. En Chile esa cifra baja al 36%.
Cuatro países, cuatro lógicas
Otro punto revelador es que bajo el mismo diagnóstico de inflación e incertidumbre, cada mercado reacciona distinto. El propio estudio lo resume en cuatro verbos distintos por país analizado: “Chile espera”, “Colombia sale”, “México distribuye”, “Perú dolariza”.
"En Colombia, el activo internacional no entra por diversificación, sino porque da exposición fuera de la jurisdicción. En pleno ciclo electoral, es una forma de bajar exposición local, y como además está denominado en dólares, también es una forma de dolarizar", apunta Ameigenda. En Perú, en cambio, la economía bimonetaria pone el dólar al alcance de la mano, y por eso las carteras se dolarizaron entre 30% y 40%.
Chile exhibe el comportamiento más cauto de los cuatro países.Entre quienes movieron su cartera, el 29% aumentó su liquidez y el 31% postergó decisiones de inversión, los porcentajes más altos de la región. Y el 40% dice haber considerado sacar parte de su patrimonio del país sin concretarlo todavía, otra vez el registro más alto. Es, además, el mercado donde más pesan los conflictos internacionales y la amenaza bélica a la hora de decidir.
Esa espera, advierte el ejecutivo, no es sinónimo de parálisis. "No es que Chile se haya vuelto conservador por no invertir, si no que se sofisticó. Saben que esto es una maratón, no cien metros, y entienden que decidir cuándo invertir también es parte de la estrategia. Por eso baja duración, acorta plazos y mantiene más caja".
Por su parte, los encuestados de México son los más decididos a evaluar la diversificación fuera de sus fronteras (36%), empujado por el factor arancelario con Estados Unidos. A su vez, los inversionistas de Colombia son los que más han salido al exterior: 23% de quienes ajustaron su cartera diversificó hacia otros mercados.
En Perú, donde la inestabilidad política interna es el principal desvelo, el 27% aumentó su posición en dólares, la mayor proporción regional.
El concepto que ordena todo
Si un factor cruza los cuatro mercados analizados no es la búsqueda de retornos altos, sino de carteras capaces de resistir. Esa es la idea que, según SURA, articula el comportamiento del inversionista latinoamericano en este ciclo. "El concepto clave es portafolios resilientes, no portafolios con retornos extraordinarios", resume Ameigenda.
Pese a la cautela, siete de cada diez inversionistas consultados se declararon optimistas para los próximos seis meses.