Las recompras de acciones dejaron de ser un movimiento aislado en la Bolsa de Santiago. Este año, LATAM Airlines, Enel Américas, Cencosud, SMU y Concha y Toro recurrieron a este mecanismo para adquirir papeles propios, en un mercado donde varias compañías siguen transando con descuentos y disponen de caja suficiente para devolver capital sin comprometer su operación.
La seguidilla es significativa. En 2025, LATAM aprobó dos programas de recompra por un total equivalente al 5% de su capital, el máximo legal. En julio de 2026 convocó a una nueva Junta Extraordinaria para el 3 de agosto, con el objetivo de aprobar un tercer programa. Enel Américas aprobó en agosto de 2025 su primer programa, por hasta 4% de sus acciones, que se completó por unos US$467 millones. El jueves pasado votó una segunda recompra por hasta 5% de las acciones en circulación.
Cencosud también aprobó en julio un nuevo programa, en medio de una fuerte caída bursátil. La compañía cuenta con cerca de US$1.000 millones en caja y ya había realizado recompras en 2021 y 2023. Esta última concluyó en junio de 2025, con la adquisición de 1,5% de sus acciones por US$143 millones. SMU, en tanto, aprobó en abril una recompra por hasta 5% de sus acciones, financiada con utilidades retenidas. En una primera etapa, el directorio autorizó adquirir hasta 1% del capital durante el primer año.
Finalmente, Concha y Toro cerró en abril de 2026 una recompra equivalente al 3,93% de su propiedad, por $27.111 millones. La operación recibió órdenes de venta por casi el doble de lo ofertado, reflejando el interés del mercado por este tipo de transacciones.
Para Rodrigo Godoy, gerente de Research de Renta Variable de Credicorp Capital, la explicación no está solo en el exceso de caja. Explica que las recompras son una herramienta habitual en mercados desarrollados para devolver capital cuando la acción transa con descuento respecto de su valor. “Particularmente en Estados Unidos, son una forma de distribuir capital y señalar al mercado que las acciones transan con valorizaciones que las convierten en un buen negocio”, señala.
En el caso chileno es menos común e históricamente, salvo desde el año pasado, dice, “aquellos programas que se habían aprobado y se mantenían vigentes fueron implementados muy tímidamente por las empresas”, en cambio los aprobados más recientemente, desde 2025, han sido ejecutados a un mejor ritmo, precisa.

Por qué ahora
Aldo Morales, subgerente de Estudios de Renta Variable de Bice Inversiones, indica que estos anuncios suelen aparecer “cuando hay un castigo excesivo entre el valor de la firma y su precio bursátil”. En ese sentido, la recompra no es un movimiento habitual, sino una respuesta a condiciones puntuales de mercado. Aunque, a su juicio, LATAM podría responder a una mezcla distinta, entre subvaloración y exceso de liquidez, mientras que en otros casos la distancia entre fundamentos y cotización es más directa.
Godoy coincide en que este fenómeno responde a una combinación de factores: acciones castigadas, buen nivel de caja, acceso a financiamiento barato y compañías que no están en ciclos intensivos de inversión. Bajo ese escenario, la recompra aparece como una opción concreta de asignación de capital cuando no se ven proyectos marginales más atractivos, dice.
Horacio Herrera, analista de renta variable de MBI, coincide en que detrás de estas operaciones hay más de una lectura. A su juicio, la recompra dice al mercado que la acción está a un precio suficientemente bajo como para que la propia empresa prefiera comprarla, pero también sugiere que las inversiones marginales disponibles no siempre son las más atractivas. “Es una mezcla de ambas”, resume. Y advierte que el impacto en bolsa suele ser acotado. Enel Américas fue el caso más claro, con una sobreoferta relevante que permitió ejecutar el plan completo; en Cencosud, en cambio, el movimiento ha sido más limitado; y en LATAM el anuncio coincidió con una dinámica favorable del mercado, “lo que dificulta separar efectos”.
Posibles nuevas recompras
De cara a los próximos meses, los analistas ven espacio para que sigan apareciendo operaciones de este tipo, por ejemplo, señala Morales, en compañías con bajo desempeño de corto plazo y rezago en valorización, especialmente en sectores ligados a demanda interna y forestal, que son áreas más susceptibles de mirar recompras o dividendos extraordinarios.
Rodrigo Godoy señala sobre el punto que “nos parece que Quiñenco es una acción que podría repartir dividendos extraordinarios o eventualmente recomprar acciones. Esto porque es una compañía que cuenta con un elevado nivel de caja, sin amortizaciones de deuda relevantes en el mediano plazo y además con la opción de vender la participación remanente en Nexans cuyo valor de mercado está en torno a USD 280 millones”.
¿Qué es mejor para el inversionista?
Dante esta pregunta, la respuesta es casi obvia: depende del tipo de inversionista y el horizonte de inversión. “La recompra de acciones es más eficiente tributariamente y maximiza el crecimiento en el largo plazo. En cambio los dividendos entregan liquidez inmediata pero también riesgo de reinversión”, dice Aldo Morales.
Según Godoy, desde un punto de vista transaccional, las recompras disminuyen el free float y por ende su liquidez. Por esta razón, para inversionistas institucionales, para quienes la liquidez es un factor relevante a la hora de mantenerse expuestos a un instrumento, “la recompra podría no ser una solución deseada”. Por otro lado, para un inversionista pequeño, agrega, el tema de la pérdida de liquidez de una acción podría ser un factor menos relevante, “en tanto los aspectos tributarios podrían tener un mayor peso a la hora de decir vender sus acciones en una recompra o recibir dividendos extraordinarios de importante cuantía”, concluye.