Casi cuatro meses han pasado desde la histórica alza de los combustibles -de un medio de $ 448- observada en el pasado 26 de marzo. Tras ese hito, desde mayo han sido cuatro las bajas seguidas en bencinas y diésel gracias al paréntesis de la guerra en Medio Oriente, lo que los precios del barril de crudo Brent, principal indicador del precio internacional, en torno a los US$ 70.
Sin embargo, el acuerdo entre Estados Unidos e Irán no cuajó y el conflicto retomó en los últimos días fuerza tanto en el mar Rojo como en el estrecho de Ormuz, lo cual ha dificultado el transporte de los buques petroleros y ha empeñado las positivas expectativas sobre los valores de los combustibles de uso vehicular.
Los futuros del Brent cerraron este miércoles con un alza de 3,36%, a US$ 94,07 por barril -su nivel más alto desde el 11 de junio-, mientras que los del WTI subieron 2,95%, a US$ 86,83 por barril.
En este escenario, el dólar -otro de los factores que presiona- subió $ 0,75 desde la víspera hasta $ 937, muy cerca del máximo del año.
En este contexto, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, aseguró que tendrán “que estudiar la situación”, la que incluye “una subida muy aguda de los precios de las bencinas y del diésel a nivel internacional, mucho más aguda que la subida del precio del petróleo”, causada por los daños a refinerías de combustibles en el marco del conflicto bélico.
Respecto a lo que viene para el mercado interno, el jefe de la billetera fiscal afirmó que deberán “mirar los datos hasta el último día, porque esta situación va cambiando todos los días”.
A su juicio, hay que enfrentar la situación "con mucha mesura y pensando siempre en los ciudadanos”.
¿Alzas a la vista?
Y aunque el ministro Quiroz llamó a la cautela, a nivel de los analistas no hay dudas de que el contexto en Medio Oriente y, sus consecuencias, debieran traducirse en próximas incrementos en los combustibles.
El economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Ortiz, opinó que el escenario internacional, sumado a un tipo de cambio desde hace varias jornadas entre los $ 910 y $ 920, podría presionar los valores de los combustibles de uso vehicular.
De todas formas, dado lo sucedido en otros momentos, planteó dos posibles escenarios para las eventuales alzas.
El primero, y en la medida que no haya ajustes en el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) -que es de discreción del gobierno- , es que la próxima semana podrían observarse alzas cercanas a los $ 32 en la gasolina y de $ 27 en el diésel.
En segundo término, Ortiz expuso la posibilidad de que desde el Ejecutivo puedan modificar parámetros del Mepco, lo que podría traducirse en que “el precio mayorista se mantuviera relativamente estable tanto en el caso de la gasolina y el diésel”, evitando así eventuales avances, al menos hasta el siguiente periodo de cambios, con fecha para el 19 de agosto.
El economista del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo (CIES-UDD), Carlos Smith, sostuvo que las expectativas promedio del mercado son del orden de aumetos de $ 30. Pero, agregó, que sería “solo el piso” y, en su opinión, más bien estarían entre $ 35 y $ 50 en el caso de las bencinas, y entre $ 60 y $ 70 para el diésel.
El analista insistió en que dicho escenario contempla el funcionamiento habitual del Mepco.