Mientras la recuperación de la construcción es uno de los principales desafíos para la economía chilena, Henkel ve un escenario distinto. La multinacional alemana, conocida por marcas como Agorex, Pritt, Loctite y Tangit, apuesta por fortalecer su presencia en el país con nuevos productos y, al mismo tiempo, utilizar a Chile como plataforma para expandir parte de su negocio hacia Perú y Argentina.
La estrategia será liderada desde el equipo con sede en Santiago, que es encabezado por Jorge Strapassonn, quien en marzo asumió la presidencia de Henkel Chile, cargo que suma a la conducción de las operaciones de Argentina y Perú. Desde esa posición, busca aprovechar la experiencia desarrollada por el equipo local para impulsar nuevas categorías en la región, especialmente en construcción, minería y consumo masivo.
El optimismo de la compañía —que en 2025 cerró con ventas globales por 20.500 millones de euros, unos US$ 23.500 millones— contrasta con el complejo escenario que ha enfrentado el sector inmobiliario y de la construcción durante los últimos años a nivel local.
Sin embargo, Strapassonn asegura que la empresa observa señales de una recuperación gradual. “Poco a poco el rubro viene recuperando las expectativas. Quizás las construcciones serán distintas, con más soluciones modulares y nuevos materiales, pero vemos que la actividad empieza a retomarse”, sostiene.

Jorge Strapassonn, presidente de Henkel Chile.
Los ejes del plan
Uno de los pilares del plan es ampliar el portafolio en Chile con nuevas marcas ligadas a infraestructura y minería, luego de las recientes adquisiciones globales de Critica y Seal For Life, firmas especializadas en soluciones para las industrias de energías renovables, petróleo y gas, cuyas tecnologías podrían aplicarse al mercado minero.
“Hoy estamos evaluando la incorporación de varias marcas al mercado chileno. Incluso ya estamos realizando pruebas de laboratorio para determinar cuáles pueden introducirse en el corto plazo”, cuenta Strapassonn.
La apuesta también contempla reforzar el posicionamiento de Chile dentro de la operación latinoamericana, que representa un 8% de las ventas de Henkel. Hoy, la compañía tiene dos plantas en el país —Quilicura y Pudahuel—, además de un equipo especializado en Antofagasta dedicado al negocio minero. Desde 2016, la firma produce en Chile soluciones epóxicas para la reparación y protección de equipos utilizados en la minería del cobre.
Según explica Strapassonn, esa experiencia permitirá utilizar al país como centro de desarrollo para nuevos negocios en la región.
“Para nosotros, Chile es clave en nuestra operación. Latinoamérica es un driver de crecimiento para Henkel globalmente y, dentro de la zona, Chile es un país muy importante, no solo por los negocios, las plantas o los activos que tenemos, sino principalmente por las oportunidades que el mercado chileno nos puede dar para crecer en otros países de la región”.
Plataforma regional
Desde Chile, Henkel busca abrir nuevos mercados. El primer paso será Perú, donde la compañía espera introducir durante este año Agorex y otros adhesivos escolares. En paralelo, continúa evaluando una estrategia similar para Argentina, donde la empresa ya tiene presencia industrial, pero aún no participa en esos segmentos.
“El equipo que está liderando esta estrategia es el de Chile. La idea es entrar en algunos rubros en los que hoy no estamos presentes en otros países a través del expertise que tenemos acá”, dice Strapassonn.
Respecto de Argentina, el ejecutivo enfatiza que la decisión será tomada solo cuando exista plena certeza sobre el modelo de negocio: “No somos una empresa que da un paso adelante para volver atrás. Preferimos esperar un poco más y dar un paso adelante cuando estemos completamente seguros”.
En materia de inversiones, Henkel descarta ampliar la capacidad física de sus plantas en el país. “No estamos hablando de grandes inversiones, como la construcción de una nueva planta. Nuestro foco está en seguir invirtiendo para mantener operaciones modernas, seguras y eficientes. Las inversiones previstas para los próximos años podrían superar el millón de euros, dependiendo de cómo evolucionen los distintos proyectos”, acota.