Este 7 de julio comenzarán en Washington las audiencias públicas de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), donde representantes de 60 países, entre ellos Chile, expondrán sus argumentos para evitar la aplicación de aranceles de 12,5%.
El proceso forma parte de un nuevo intento de la administración de Donald Trump por avanzar con su política comercial, luego de que la Corte Suprema invalidara el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer tarifas de 10% en mayo.
En esta ocasión, la Casa Blanca recurrió a la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite investigar prácticas comerciales consideradas desleales, argumentando que estas economías importan productos elaborados con trabajo forzado.
Las audiencias, que se extenderán durante tres días, contemplan 20 paneles en los que testigos dispondrán de cinco minutos para exponer ante representantes de agencias del gobierno estadounidense
En conversación con DF, el vicepresidente del Progressive Policy Institute (PPI) y exrepresentante adjunto de la USTR para política comercial y economía, Edward Gresser, quien participará del panel 7 de las audiencias públicas, señaló que la Casa Blanca no entrega evidencia concreta de trabajo forzoso en la importación de bienes, por lo que no descarta la Justicia anule nuevamente su política.
“Se está hablando de alrededor de US$ 100 mil millones al año que los estadounidenses pagarán en costos arancelarios adicionales”.
- ¿Qué le parece el enfoque tarifario de Trump?
- La Constitución de EEUU establece que el Congreso tiene el poder de establecer y recaudar impuestos, aranceles, imposiciones y contribuciones. Si el Presidente quiere subir aranceles, debe pedirle al Congreso que apruebe una ley.
Trump es el primer Presidente que reclama un poder personal para fijar tasas arancelarias. Eso es muy inusual y sistemáticamente perjudicial. Daña la Constitución y, con el tiempo, fomenta malas decisiones y corrupción.
La administración Trump argumenta que con tasas arancelarias más altas habría más manufactura y un menor déficit comercial en EEUU. Hasta ahora, la participación de la manufactura en el PIB cayó, no ha habido nuevo empleo manufacturero neto y la balanza comercial está más o menos igual.
- Algunos sugieren que impugnar estos nuevos aranceles será más difícil...
- La administración Trump ha buscado leyes comerciales antiguas, que den a los presidentes cierta capacidad para imponer tarifas, para crear sistemas arancelarios completamente nuevos.
La primera opción fue la IEEPA, pensada para el estallido de guerras o pandemias, cuando el gobierno necesita tomar medidas drásticas con urgencia. Esa ley no menciona los aranceles, la administración Trump argumentó que estaban implícitamente incluidos, pero los tribunales no coincidieron y los anularon.
La Sección 301, en cambio, sí contempla aranceles y está pensada como una herramienta para resolver quejas específicas que el gobierno pueda tener sobre las políticas de un país extranjero.
Los casos que ahora se presentan no convencen. El informe de la USTR enumera muchos países, pero no identifica embarques de bienes producidos con trabajo forzoso.
Considerando todos los países, probablemente se está hablando de alrededor de US$ 100 mil millones al año que los estadounidenses pagarán en costos arancelarios adicionales, algo difícil de defender en tribunales.
Además, como segunda debilidad, hay que demostrar que se está perjudicando a EEUU. En la investigación de la Sección 301 sobre China (de 2018), la USTR dijo: “Aquí está la experiencia de Westinghouse y de Aluminum Company of America, estos datos les fueron extraídos y este el costo estimado en el que incurrieron al tener competidores chinos usando su tecnología patentada”.
Intentan algo similar en el caso del trabajo forzoso, diciendo que una empresa que opera con trabajo forzoso producirá bienes más baratos y podrá vender a un precio menor que el producto estadounidense producido de manera honorable, pero no demuestran ese supuesto.
Puede que sea cierto que la Sección 301 es una opción de aranceles más sólida, lo que no significa que todos los casos sobrevivan a las demandas, y este tiene varios problemas bastante serios.
- ¿Cómo afectará esta incertidumbre arancelaria a las empresas de EEUU?
- Si este arancel del 12,5% a nivel mundial se mantuviera, esperaría que la economía estadounidense se desplazara desde las industrias intensivas en bienes hacia las intensivas en servicios. La manufactura, agricultura, restaurantes, comercio minorista y construcción probablemente sufrirían, mientras que el sector inmobiliario, banca, finanzas, estudios jurídicos y medios de comunicación ganarían una importancia relativa.
Los aranceles han encarecido los bienes de consumo importados alrededor de un 7% y los bienes de consumo de producción local alrededor de un 5%. Elevó la inflación en cerca de un punto porcentual.
La contratación de trabajadores se desaceleró, porque muchas empresas tienen que pagar más aranceles y han estado bajo presión para limitar las subidas de precios a los consumidores.
- ¿Qué curso de impugnación podrían seguir estas tarifas?
- Mi suposición es que esto será impugnado en los tribunales como un uso inapropiado de la ley de la Sección 301. La administración lo defenderá y, tras perder el caso, seguirá apelando hasta llegar a la Corte Suprema.
Siempre hemos tenido una muy buena relación con Chile y valoramos mucho el TLC y las buenas relaciones con los gobiernos, no estamos contentos de ver que se trate así a los amigos de América.