La reanudación de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, combinado con la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), ha reavivado las alarmas sobre la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales. Ante este escenario de creciente incertidumbre geopolítica y económica, cada vez más países buscan formas de diversificar sus mercados y resguardar sus recursos estratégicos.
Esta necesidad también ha llevado a distintas economías a tomar decisiones respecto de las políticas de Inversión Extranjera Directa (IED). En particular, el screening –un mecanismo de control que permitiría al Estado revisar operaciones de infraestructura crítica– se ha consolidado como una tendencia regulatoria mundial.
Casi el 80% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ya cuentan con mecanismos de control de inversiones.
De acuerdo con el Informe sobre las Inversiones en el Mundo, publicado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) a principios de mes, el número de economías que aplican mecanismos de screening a capitales extranjeros por razones de seguridad nacional o interés estratégico pasó de 21 en 2016 a 52 en la actualidad.
En este escenario, 2025 marcó un récord histórico en materia regulatoria, con los gobiernos adoptando 229 medidas de política de inversión, la cifra más alta registrada por el organismo.
En su mayoría (73%), se trató de medidas favorables a los inversionistas, donde los incentivos dirigidos a la energía limpia, infraestructura digital, manufactura avanzada y minerales críticos representaron la mitad de las iniciativas favorables.
El 27% restante optó por endurecer las condiciones para los inversionistas. En las potencias desarrolladas, el foco estuvo en la fiscalización de la propiedad extranjera, mientras que en los mercados emergentes predominó la reducción de beneficios fiscales y la exigencia de contratar mano de obra e insumos locales.
Chile, como uno de los principales productores mundiales de cobre, litio y renio, no se queda atrás. La Subsecretaría de Relaciones Económicas (Subrei) señaló que, aunque el diseño final del mecanismo sigue en evaluación, el gobierno ya conformó una mesa interministerial para analizar las implicancias de un eventual sistema de revisión de inversiones foráneas en territorio nacional.

Flujos globales
En el reporte, la Unctad también analizó las tendencias globales de la IED, la cual aumentó un 6% hasta alcanzar US$ 1,6 billón (millón de millones) en 2025.
Mientras las economías más desarrolladas recibieron US$ 723 mil millones –un 11% más que en 2024–, las economías en desarrollo captaron US$ 901 mil millones, un aumento de 2% respecto de 2024.
Las principales economías que absorben las inversiones globales de capital corresponden a Estados Unidos (US$ 277 mil millones), Singapur (US$ 151 mil millones), Hong Kong (US$ 116 mil millones), China (US$ 105 mil millones) y Brasil (US$ 77 mil millones).
Por otra parte, las cinco principales economías de origen representaron casi la mitad de las salidas globales de capital, con EEUU a la cabeza (US$ 263 mil millones), seguido por Japón (US$ 186 mil millones), China (US$ 174 mil millones), Luxemburgo (US$ 101 mil millones) y Hong Kong (US$ 95 mil millones).
A nivel regional, las entradas de IED a América Latina alcanzaron los US$ 188 mil millones, un alza de 14% equivalente a una quinta parte del total de los flujos de inversión hacia economías en desarrollo.
Brasil y México concentran en torno a dos tercios del total de los ingresos regionales, con Brasil situándose entre los cinco mayores receptores de IED en el mundo. México también se mantuvo como uno de los principales destinos de la región, con entradas que pasaron de US$ 38 mil millones a US$ 41 mil millones.
Según cifras de InvestChile, hasta mayo de este año Chile acumuló US$ 9.855 millones, lo que representa un aumento de 53% respecto de los cinco primeros meses de 2025.

Sectores protagonistas
De acuerdo con la Unctad, los sectores estratégicos pasaron de representar el 16% de todas las inversiones nuevas en 2020 a representar un 44% en 2025.
En general, fueron cinco las áreas que concentraron la IED: la infraestructura de IA (data centers, ciberseguridad) –que atrajo US$ 341 mil millones solo en 2025–, las tecnologías avanzadas (biotecnología, robótica), minerales críticos, transición energética y semiconductores, los cuales registraron la mayor tasa de crecimiento anual (54%) entre 2020 y 2025.
Así, la inversión anunciada en proyectos nuevos en estos sectores tuvo un alza desde los US$ 109 mil millones en 2020 a los US$ 576 mil millones en 2025.
En tanto, la inversión en el sector manufacturero –fiera de los sectores estratégicos– está disminuyendo, con la IED en industrias tradicionales cayendo un 17% entre los períodos 2015-2019 y 2021-2025.
“Las empresas prefieren cada vez más ubicaciones que reduzcan los riesgos de la cadena de suministro, preserven el acceso a los principales mercados y ofrezcan políticas compatibles y predecibles”, detalló el informe.