El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró la guerra total con Irán en el marco del más reciente intercambio de agresiones, pero decidió no reanudar una campaña militar de gran escala contra Irán, considerando suficiente autorizar ataques puntuales cuando sea necesario.
Así lo consignó Wall Street Journal, que -citando a funcionarios estadounidenses- agregó que el mandatario no quiere obstaculizar el proceso diplomático e incluso comunicó a su equipo que no le preocupa si las negociaciones se extienden más allá del 18 de agosto, plazo estipulado en el memorándum de entendimiento para que ambas naciones sellen un acuerdo de paz permanente.
En ese contexto, los negociadores estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner -enviado especial al Medio Oriente y yerno del mandatario, respectivamente- mantuvieron el martes conversaciones positivas en Doha, Qatar. De acuerdo con un alto funcionario de la administración estadounidense, en la instancia se registraron avances en los diálogos técnicos indirectos, los cuales continuaban este miércoles aunque sin la presencia de los dos negociadores principales de EEUU.
Funcionarios cataríes habían moderado las expectativas sobre esta ronda de contactos y señalaron previamente que los enviados estadounidenses no sostendrían reuniones directas con representantes iraníes. Sin embargo, el alto funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, aseguró que los equipos técnicos continúan logrando avances.
Pese a ello, persiste la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz. La televisión estatal iraní informó que un buque extranjero encalló en una "ruta no autorizada", mientras Teherán insiste en mantener algún grado de control sobre el tránsito marítimo e incluso ha planteado que algunos barcos podrían pagar tarifas para cruzar la vía.
Esa posibilidad ha sido rechazada por Estados Unidos, Europa y la mayoría de los países árabes del Golfo. El acuerdo interino establece que Irán no cobrará peajes durante los primeros 60 días, aunque deja abierta la posibilidad de revisar ese mecanismo una vez concluido ese plazo.
Antes del acuerdo de paz, el estrecho de Ormuz permaneció prácticamente cerrado desde el inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero, afectando el tránsito de cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado y provocando un fuerte aumento de los precios de la energía.
Entre los asuntos que siguen sin resolverse figuran además la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados y el futuro del programa nuclear de la República Islámica.