Periodismo de soluciones

Cómo Santa Olga logró una exitosa reconstrucción luego de los incendios de 2017

Planificación territorial, colaboración tripartita público-privada-comunidad y el mejoramiento de la infraestructura existente, como acceso al agua potable, fueron clave.

Por: Valentina Llompart / Video: María C. Arvelo | Publicado: Martes 21 de febrero de 2023 a las 04:00 hrs.
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La ola de megaincendios que afectó a la zona centro-sur de Chile en el verano de 2017 arrasó con más de 500 mil hectáreas. En ese entonces, la localidad rural de Santa Olga, en la Región del Maule, fue catalogada como la zona cero, luego de su destrucción total, con más de 160 mil hectáreas y mil viviendas consumidas por las llamas. Según un catastro realizado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), ninguna vivienda era reparable.

Los expertos señalan que entre las causas de la rápida propagación del fuego en Santa Olga, está la falta de un acceso directo al agua y estar rodeados de plantaciones forestales, lo que significó que se vieran con flancos de incendios por todos lados.

Seis años después, la localidad se ha convertido en un ejemplo de éxito. Así lo afirma Sergio Galilea, académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, quien fue uno de los expertos que encabezó el proceso de reconstrucción de Santa Olga en 2017, en su calidad de subsecretario de Obras Públicas, en la segunda administración de la expresidenta Michelle Bachelet.

Galilea, que en 2019 lanzó su libro “La tormenta de fuego y la nueva Santa Olga” donde expone paso a paso las acciones realizadas en la zona, sostiene que la fórmula para haber logrado el éxito fue “el despliegue público y privado en todo el territorio, donde todos tenían en mente un mismo objetivo y estaban dispuestos a colaborar mutuamente con las comunidades locales”.

Comenta que Santa Olga tenía una complejidad para lograr una reconstrucción, ya que “esta localidad contaba con sus viviendas ubicadas de forma muy dispersa y con servicios públicos muy precarios”.

El alcalde de Constitución, Fabián Pérez, señala que, a la fecha, la tasa de reconstrucción de la zona es de aproximadamente un 90%, proceso en el que destaca una serie de medidas.

“La reconstrucción no fue un tema del Gobierno de turno, esto fue algo del Estado de Chile de forma transversal. Además, en comparación a lo que sufrió la comuna en 2010 tras el terremoto y el tsunami, durante los incendios llegaba la ayuda necesaria, y no entorpecía el proceso; y el rol de la comunidad, como dirigentes y juntas de vecinos, fue clave para lograrlo”, sostiene el edil.

Galilea señala que las acciones realizadas se llevaron a cabo en tres líneas: la reconstrucción de viviendas; el reestablecimiento del acceso directo al agua a través de un nuevo sistema de Agua Potable Rural, y la pavimentación de caminos rurales, las que incluso “podrían ser aplicables al caso de Santa Juana”, localidad del Biobío que ha sido muy golpeada por los incendios de este año.

La reconstrucción de Santa Olga contó con US$ 60 millones, de los cuales US$ 30 millones fueron recursos públicos; US$ 25 millones del sector privado y US$ 5 millones los aportó Qatar.

Viviendas y territorio

Galilea afirma que en una catástrofe como la de Santa Juana, lo vital es recuperar las viviendas. Por ello, se priorizó este tema, se limpiaron los escombros y se instalaron casas provisorias mientras las familias accedían a subsidios públicos para los nuevos hogares.

Posteriormente, de acuerdo a la planificación territorial y tras escuchar a los vecinos, se decidió construir las viviendas definitivas en los mismos sectores -pero separadas unas de otras- a excepción de aquellas que estaban en zonas de riesgo.

La presidenta de la Junta de Vecinos de Santa Olga, Mónica Sepúlveda, dice que hoy casi todas las viviendas ya están levantadas, “faltan unas 15, y trabajar en algunas cosas, como las terminaciones”.

Las familias que ya tenían una vivienda subsidiada por el Estado, accedieron a casas prefabricadas de Desafío Levantemos Chile, mientras que el resto accedió a casas de 60 metros cuadrados (m2) de ladrillo, con la opción de escoger entre varios modelos.

Galilea comenta que un punto importante fue el diseño del territorio. “Más allá de cambiar la materialidad de las viviendas, se construyeron separadas entre sí, con buenos servicios públicos, además de que estuvieran separadas de la zona forestal para evitar nuevamente una catástrofe de este tipo”.

Claudia Alonso, del (CR)2 comentó en un reportaje en DF que un aspecto importante en la reconstrucción, fue la creación de un bosque de árboles nativos en la nueva Santa Olga. Se trata de una franja de 400 hectáreas ubicada a 1 kilómetro de la localidad, para evitar la propagación de grandes incendios que pudieran producirse a futuro.

Pese a esto, el alcalde Pérez afirma que no se logró abordar el problema de fondo, ya que afirma que este bosque es una medida “marginal en proporción a los terrenos usados por las forestales y empresas, que continúan siendo con monocultivos de pino y eucalipto. Si bien las viviendas se construyeron más lejos de estas zonas, estos bosques crecen rápidamente, y en cualquier minuto pueden volver a ser focos de incendios”.

Agua y pavimentación

Galilea afirma que otro de los aspectos que contribuyó a la expansión de los incendios en Santa Olga, fue el deficiente acceso al agua, que tenía solo un 30% de cobertura para los vecinos y operaba a través de camiones aljibes.

Cuenta que se mejoraron los pozos y los motores y se construyó un SSR -Servicios Sanitarios Rurales, ex APR. Este contempla una tubería de 15 kilómetros de largo para traer el agua desde el río Maule, una red de distribución de 7,7 kilómetros y un sistema de alcantarillado de mayor alcance.

Sepúlveda dice que “para los vecinos, esto fue un cambio drástico. Hoy el agua potable funciona impecable y no tenemos problemas de abastecimiento”.

Para Galilea, otro factor que contribuyó a la mejora de los servicios públicos fue pavimentar las calles y caminos de la zona, lo “que permitió la urbanización de Santa Olga y finalmente que hubiese una conexión entre todos los servicios”.

Infraestructura

La reconstrucción también consideró mejoras en los servicios educacionales, de salud y áreas verdes.

Se construyó el Complejo Educacional de Santa Olga, con capacidad para casi mil estudiantes y más de 5.500 m2, para reemplazar al Liceo Enrique Mac Iver, al que asistían 600 estudiantes y que fue consumido por las llamas.

Los incendios también destruyeron la Posta de Santa Olga. En su lugar se levantó un Centro de Salud de Salud Familiar -Cesfam- mucho más completo que una posta, el que cuenta con cinco áreas de atención y se complementa con un Servicio de Urgencia Rural y una unidad de salud mental en el sector de Los Aromos.

Si bien expertos coinciden en que la reconstrucción ha sido “exitosa”, el alcalde Pérez dice que hay que considerar “el sentir” de los habitantes por la falta de fuentes laborales y desarrollo productivo de la localidad.

“La reconstrucción no es solo infraestructura. Está la complejidad del trabajo. La fuente de ingresos que tenía la gente, eminentemente forestal, se perdió”, dice.

Sepúlveda añade que “este pueblo nació gracias a una empresa forestal que fue creciendo poco a poco y que ya no está, por lo que nos hemos quedado estancados, y pese a todo lo moderno que tenemos hoy, es difícil que Santa Olga prospere sin una fuente laboral”.

Periodismo de soluciones

  • En esta edición, DF incluye un nuevo artículo de la serie de “Periodismo de soluciones”.
  • Este concepto da cuenta de una tendencia que busca poner en primer plano acciones que están dando resultados en resolver distintos problemas sociales y económicos.

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