En su etapa escolar en el Lincoln International Academy, Caterina Dalbora Papa era una alumna muy conocida en todo el colegio. Entre otras razones, porque era hija de quien tenía a su cargo la administración del casino del establecimiento educacional. En ese establecimiento fue donde Dalbora cultivó desde la infancia una muy férrea amistad con otra estudiante del colegio, Francisca Ponce, una de las hijas del empresario Julio Ponce Lerou.
Francisca Ponce lleva ya tiempo cobrando mucho protagonismo en el manejo de los negocios que forjó su padre -cuyo activo más valioso es la participación de la familia en la minera no metálica SQM-, instalada en la vicepresidencia de las dos sociedades que controlan la minera: Pampa Investments y Potasios Investments (ver recuadro).
Esa amistad entre ambas estudiantes, inquebrantable con los años, ha llevado a que Caterina Dalbora, hoy de 46 años, haya cobrado también desde hace unos tres años un rol clave acompañando desde instancias ejecutivas a Francisca Ponce en los negocios. Claro que luego de haber desarrollado su propia trayectoria profesional independiente, que ha cruzado desde la gastronomía a la aeronáutica.
Instructora de pilotos comerciales
Caterina Dalbora estudió arquitectura en la Universidad del Desarrollo, y luego siguió con un diplomado en Administración de Empresas de la PUC.
Personas que la conocen indican que Dalbora previó las necesidades familiares que se avecinaban. Como hija del fundador de La Mía Pappa, Rolando Dalbora, tras el fallecimiento de su padre tuvo que asumir responsabilidades de gestión en la empresa familiar. Luego, el proceso de liquidación de la desaparecida compañía gastronómica. Y más tarde se tuvo que dedicar a la reestructuración y administración del patrimonio familiar. Esa experiencia -dicen personas que la conocen de esa época- le ayudó a forjar tempranamente capacidades de gestión, organización y toma de decisiones.
Pero de manera paralela, la profesional quiso explorar otros proyectos personales e inició su formación como piloto comercial en la Escuela Golden Eagle, obteniendo su licencia en 2017.
Y lo que comenzó como un desafío personal, derivó en una carrera profesional en la industria aeronáutica, donde además se desempeñó como instructora en la formación de pilotos comerciales. Y una cosa llevó a la otra. Así, pronto asumió la gerencia general de Representaciones y Servicios Aéreos (Repsa), una empresa dedicada al mantenimiento aeronáutico con base en el Aeródromo Tobalaba. Y más tarde fue nombrada gerenta general de Servicios Aéreos Pewén, radicándose en Puerto Varas, desde donde dirigió esta compañía especializada en conectividad aérea en el sur de Chile y transporte aeromédico a nivel nacional. Durante su gestión, Pewén -que operaba una flota de seis aeronaves- desarrolló rutas regulares, vuelos chárters, operaciones de carga y traslados médicos.
Testigos de esa etapa laboral describen a Caterina Dalbora como una ejecutiva altamente calificada. “Era meticulosa, perseverante, perfeccionista. Y sorprendió por hacerse un espacio y liderar compañías como Repsa, que en su mayoría tenía hombres a su cargo, y en una industria muy especializada”, cuenta un directivo que la conoció en esos años.
SQYA y el family
Estando en esas funciones y en un nuevo giro profesional, en junio de 2023, Dalbora aterrizó en un negocio completamente distinto, asumiendo la gerencia general de Inversiones SQYA e Inversiones SQ Limitada, tras la renuncia de Francisca Ponce a dicho cargo. Inversiones SQYA es la sociedad que está en la estructura de control de SQM, en tanto es accionista de Pampa Investments y Potasios Investments, las nuevas entidades que reemplazaron a las históricas sociedades “cascadas”, y cuyo activo subyacente es la participación de la familia Ponce en SQM.
Sin perjuicio de que Caterina Dalbora mantiene dicho cargo ejecutivo en SQYA, progresivamente fue tomando más responsabilidades y un rol adicional, como CEO -desde 2024- del family Ponce Group. Personas cercanas a la familia Ponce explican que, en rigor, Ponce Group no está constituido como una sociedad, sino que es un concepto corporativo creado para agrupar y coordinar el conjunto de sociedades mediante las cuales la familia Ponce administra su patrimonio e inversiones. Por cierto, que el activo más importante es SQYA, pero también hay un conjunto de inversiones financieras en esta estructura, afirman entendidos.
Y dentro de las principales responsabilidades asignadas a Dalbora está la administración de ese conjunto de sociedades, monitoreando la gestión en los ámbitos corporativo, legal, tributario, financiero y de inversiones, en línea con una estrategia de largo plazo y buenas prácticas de gobierno corporativo.
En la actualidad, Caterina Dalbora cursa un MBA en el ESE Business School de la Universidad de Los Andes. Fuera del ámbito profesional, Dalbora jugó tenis gran parte de su vida y actualmente practica pádel y entrenamiento de pesas. Es también coleccionista de aviones y automóviles a escala, y además es modelista de trenes a escala. Fanática de la Fórmula 1, como arquitecta, mantiene además una especial afición por el diseño y la remodelación de espacios, con un particular interés por la iluminación.
En marzo pasado, además, Caterina Dalbora se casó con Javiera Torrealba, una de las hijas de Raúl Torrealba.
El rol de los hermanos
En Grupo Pampa -Pampa Investments y Potasios Investments- los cuatro hermanos Ponce se integraron a los directorios de dichas compañías: Alejandro y Daniela Ponce como directores de Pampa Investments, y Julio Ponce (hijo) como director de Potasios Investments, mientras que Francisca Ponce se desempeña como vicepresidenta de ambas sociedades. El presidente de ambas es, a su vez, Rafael Guilisasti.