Por unanimidad y con aplausos. Así terminó el jueves 29 de enero la sesión del Honorable Consejo Superior de la Pontificia Universidad Católica de Chile en que se aprobó el Plan Estratégico UC 2026-2030, el proyecto con el que el rector Juan Carlos de la Llera busca, tal como dijo ese día, que la universidad genere “impactos reales y significativos para Chile”.
El Plan Estratégico fue aprobado tras 10 meses de trabajo, con más de 3 500 personas involucradas. El proceso, que había comenzado en 2024 -cuando De la Llera era aún uno de los nombres que sonaba para la rectoría-, incluyó 44 sesiones de las comisiones asesoras del Consejo Superior y más de 90 mesas de trabajo.
Según la vicerrectora de Investigación y Posgrado, María Angélica Fellenberg, el punto de inflexión fue el diagnóstico del rector de que la UC debía volcarse hacia el país. “Sabíamos que la Universidad Católica está sumamente bien rankeada. Pero uno mira hacia afuera y Chile no está tan bien. Y esta universidad tiene capacidades científicas gigantes y tiene que ser motor de desarrollo”, dice.
La estrategia quedó estructurada en 53 proyectos y una inversión total de $ 293 438 millones, que se ordenan en tres grandes ejes: 41% para descubrimiento y creación; 39% para formación de estudiantes y egresados; y 20% para iniciativas vinculadas a desafíos del país.
Para financiar el proyecto, según María Fernanda Vicuña, vicerrectora económica de la UC, la universidad “ha actuado con responsabilidad en su gestión financiera, lo que le ha permitido contar con ahorros para emprender una parte significativa de este plan”. A esos recursos se sumará una estrategia para diversificar los ingresos mediante el fortalecimiento de la educación continua, los servicios de asesorías profesionales y nuevas alianzas con empresas, fundaciones y otros actores a través de esquemas de filantropía.
El corazón del plan: Investigar para Chile
El objetivo principal del plan es que la UC haga más aportes a Chile, frase que el rector siempre repite en sus intervenciones: “La UC nació con el propósito de transformar Chile”, señaló por ejemplo en su cuenta pública realizada en junio en el salón Fresno del Centro de Extensión. “Todo lo demás, los proyectos, los logros, los reconocimientos, los desafíos, adquieren significado sólo desde ahí”.
De hecho, el plan contempla $ 33 mil millones para estos nuevos fondos de investigación, $ 12 700 millones para atraer talento científico de pregrado y posgrado y $ 40 mil millones para fortalecer los planes de desarrollo de las unidades académicas.
En ese sentido, la UC ya puso en marcha un fondo para investigación de frontera -pensada para aumentar el conocimiento-, que este año cuenta con $ 4 000 millones que financiará proyectos. Y, paralelamente, la universidad definirá los primeros desafíos nacionales que orientarán esas investigaciones. Los seleccionarán entre 14 macrodesafíos que ya levantaron en un proceso previo: alimentación del futuro, envejecimiento de la población y cambios demográficos, desarrollo de ciudades y territorios, democracia, educación, gestión hídrica, infancia, inteligencia artificial, migración, pobreza, salud, seguridad, sustentabilidad y ecosistemas, y transición energética.
Actualmente, la comunidad universitaria está votando estos macrodesafíos y hacia fines de julio deberían quedar definidos los tres más importantes.
De la mano con el fondo, se construirá Nexus UC, un edificio en Campus San Joaquín diseñado por el arquitecto Teodoro Fernández, que reunirá a investigadores de distintas disciplinas en espacios compartidos para impulsar la colaboración interdisciplinaria. Además, la universidad creará un nuevo minor para formar investigadores desde el primer año del pregrado.
La IA también tiene un papel en el plan de De la Llera. Para impulsar la transformación digital, creó la Vicerrectoría de Inteligencia Digital, liderada por Paula Aguirre, que incorporará la inteligencia artificial en todas las carreras, desarrollará asistentes virtuales para apoyar a estudiantes y académicos, y creará una plataforma única para integrar la información de toda la universidad.
Harold Mayne-Nicholls y un nuevo estadio en San Joaquín
El deporte es otro de los ejes. Por ello, fue el mismo rector De la Llera quien llamó personalmente a Harold Mayne-Nicholls para ofrecerle liderar la nueva Dirección de Deportes, que dejó de depender de Asuntos Estudiantiles y pasó a tener rango propio dentro de la estructura universitaria.
El ex candidato presidencial, expresidente de la ANFP y ex director ejecutivo de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023, asumió el cargo el 18 de junio. “Hace 40 años (cuando estudiaba Periodismo en la UC) le dije al jefe de deportes de la época que me encantaría venir a trabajar a la universidad para hacer crecer el deporte universitario. Ahora se me da la posibilidad”, cuenta Mayne-Nicholls.
Sus primeras semanas las ha dedicado a reunirse con decanos y con estudiantes de las distintas ramas deportivas para levantar un diagnóstico que sirva de base al plan, que combinará deporte competitivo, actividad física, docencia, bienestar e infraestructura.
La principal obra será un estadio atlético para entre 3 000 y 3 500 personas en el Campus San Joaquín, pensado para competencias universitarias. Pero, según cuenta Mayne-Nicholls, habrá nuevas instalaciones deportivas en todos los campus. Por ejemplo, en Casa Central se levantará un recinto deportivo de dos pisos frente al Hospital Clínico UC, por la calle Marcoleta.
Para Santiago y las regiones
Pero Nexus y el estadio en San Joaquín no serán los únicos cambios en infraestructura. Según el vicerrector académico, Mario Ponce, el plan contempla una inversión cercana a $90 mil millones para transformar los campus y fortalecer la vida universitaria.
Entre las principales obras están una primera etapa de residencias estudiantiles en San Joaquín, con capacidad para entre 500 y 600 alumnos; un nuevo edificio, llamado Servicio UC, destinado a actividades extracurriculares y desarrollo integral; la remodelación del Teatro UC y la modernización de salas de clases y laboratorios. En total, Ponce estima que las principales obras comenzarán entre 2028 y 2029.
También se destinarán cerca de $ 16 mil millones a 19 proyectos para rediseñar la experiencia universitaria, como un catastro permanente de sus estudiantes y un observatorio de salud mental.
Una experiencia estudiantil renovada y una comunidad universitaria fortalecida es clave para este nuevo modelo para la UC, donde es prioritario que el conocimiento generado sea un aporte al país.
Y no sólo Santiago: el plan potenciará la investigación en regiones mediante su red de más de 40 centros y estaciones científicas, además de reuniones con gobiernos regionales y municipios para generar un impacto en las distintas localidades. El propio De la Llera, desde el año pasado, le pide al prorrector de gestión institucional, Francisco Gallego, que se reúna con los ediles de las comunas más pobladas de la capital.
Por eso, recalcó en su cuenta pública que “establecer una misión como transformar Chile requiere una estrategia integral y consistente, capaz de movilizar a toda la comunidad universitaria”.