Los CAI, los MAC, las pérdidas y el quiebre: el relato del socio fundador de Sartor
Óscar Ebel es socio fundador del grupo Sartor en 2012, pero hoy está totalmente distanciado de sus socios en medio de la indagación penal que pesa sobre todo el grupo. Él decidió colaborar y ante el fiscal relató cómo funcionaba el grupo y cómo fue el paso a paso de la crisis. Habló de una distinción entre socios “gestores” y “no gestores”, y que nunca nadie levantó una luz roja ni le advirtieron que las operaciones con sociedades relacionadas podrían ser constitutivas de delitos. “No hablé nunca más con Pedro Pablo (Larraín). Se generó un quiebre total porque me sentí estafado y engañado”, dijo. “Suena extraño que el señor Ebel sólo se limitara a recibir su dieta de directorio y dividendos durante 12 años”, retruca el abogado de Larraín, Jaime Winter, quien desestima un problema con el modelo de negocios de Sartor.
Por: Azucena González
Publicado: Sábado 4 de julio de 2026 a las 21:00 hrs.
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“Reconozco que fallé en mi rol com director de Sartor, cuestión que me pesa profundamente”, dijo ante persecutores de la Fiscalía de Alta Complejidad Óscar Ebel Sepúlveda. Oriundo del sur de Chile, de Puerto Montt, e ingeniero civil industrial, Ebel se autodefine como empresario, con participación, por ejemplo, en la sociedad OnStreet, del rubro oficinas móviles, si bien su mayor ocupación es gerenciar la firma Seguridad EBV que se dedica a las instalaciones de sistemas contra incendios en edificios, de la que es el accionista mayoritario.
Pero hoy su nombre está en la palestra no por aquellas actividades, sino por la trama tras el caso Sartor, por la que el Ministerio Público (MP) indaga la posible existencia de un conjunto de delitos relacionados con negociación incompatible, administración desleal y entrega de información falsa al mercado, entre otros. La presunción del MP es que dineros de terceros inversores de Sartor sirvieron para financiar sociedades vinculadas a los controladores de la entidad o relacionados.
Ebel fue fundador de Sartor, y decidió colaborar con la indagatoria. Lo hizo ante la CMF, ingresó una autodenuncia al MP a fines de 2024, y ahora, ante el fiscal Juan Pablo Araya, a través de declaraciones que obran en la carpeta investigativa, este año el profesional fue detallando la arquitectura del llamado caso Sartor, provocando un total quiebre con la plana directiva del grupo. “Es completamente distinto actuar dolosamente y beneficiarse de conductas derechamente delictivas, a la situación del señor Ebel, que ha sido sancionado por infracciones objetivas en su rol de director de la AGF”, dijo a DF MAS su abogado, Alejandro Espinoza. Toda esta visión fue puesta en entredicho por Jaime Winter, el abogado de Pedro Pablo Larraín Mery, hoy totalmente distanciado de Ebel (ver entrevista relacionada). “Será la investigación la que determine mi grado de intervención y si eventualmente tengo responsabilidad en alguno de los hechos”, le dijo Ebel al fiscal.
El origen
Fue en 2012 cuando Ebel junto con Sebastián Gazmuri Giner y Pedro Pablo Larraín Mery originaron el negocio. Él era amigo de Gazmuri, quien a esa época trabajaba en Fynsa Corredores de Bolsa, y a través de éste conoció a Pedro Pablo Larraín, que trabajaba en Compass Group. Y lo invitaron a formar Sartor, como socio capitalista, transformándose en el primer inversionista. “Soy socio fundador de Sartor”, contó Ebel a los persecutores. Fueron $ 70 millones de aporte de capital y una primera inversión de US$ 1 millón de la época. La idea era crear una empresa tipo family office, con una estrategia enfocada en inversión en activos alternativos y deuda privada a través de fondos de inversión privados (FIP). El primero de todos fue el FIP Táctico, inspirado en un fondo de facturas que tenía Celfín Capital en ese momento.
Ebel se hizo socio a través de su sociedad Mar del Sur; Larraín, con Quisis; y Gazmuri, con Futaleufú. Cada uno con el 33,3% de Asesorías e Inversiones Sartor (la matriz), correspondientes a $ 70 millones aportados por cada uno. Esa matriz, para poder administrar los FIP constituyó la Administradora de Fondos de Inversión Privados (AFIP) y más tarde aún, en 2016, crearon la AGF con la que varios fondos privados pasaron a ser fondos públicos.
“Gestores” y “no gestores”
Según el relato de Ebel que obra en la carpeta investigativa, en Sartor cohabitaban dos grupos de socios en la matriz, Asesorías e Inversiones Sartor SA: “socios gestores” y “socios no gestores”. Los primeros, “quienes intervenían prácticamente en todas las decisiones y ejecución de las operaciones, teniendo mandato para operar en las cuentas corrientes, hacer traspaso de fondos, fijar remuneraciones del gerente general y demás miembros de la administración y decidir sobre gastos e inversiones, dirigiendo la AGF completa”.
En esa calidad, Ebel apuntó a Pedro Pablo Larraín y a Alfredo Harz, quienes -dijo- ejercían poderes amplios de administración en el grupo Sartor, teniendo el manejo y control de todos los fondos y traspasos de dineros dentro del grupo, incluyendo a la AGF, la AFIP y la matriz. Agrega también en este grupo como socio gestor a Rodrigo Bustamante, el socio de Sartor Wealth Management. Según el relato de Ebel, los socios gestores manejaban un grado superior de información, en tanto los no gestores tomaban decisiones con las recomendaciones que efectuaban los “socios gestores”. “Quienes éramos socios no gestores confiábamos fundadamente en que lo que se les presentaba era correcto, fidedigno y lo mejor para los fondos de inversión”.
$ 3 300 millones perdidos
Ebel detalló ante el MP como ejemplo de aquella confianza, sus cuantiosas inversiones personales y de su familia en el grupo Sartor, pues su dinámica -dijo- era ser un inversionista que “entraba y salía”, es decir, que los dividendos obtenidos los volvía a ingresar. En el detalle, relató inversiones propias y familiares cifradas en conjunto en $ 3 300 millones. “No se ha recuperado nada”, dijo, y narró también que hubo tres grandes amigos sureños como él que invirtieron y que se distanciaron, e incluso dos (Roberto Negrín y Luis Felipe Navarro) que concretaron querella. También dijo que desde el inicio invirtieron sus padres y sus hermanos Carlos y Luis, y una sociedad médica de uno de ellos (Ebel y Barrera).
“Evidentemente no habría invertido mis recursos en el grupo Sartor, ni habría permitido inversiones por parte de mi familia o personas cercanas, si hubiese manejado toda la información con la que hoy día cuento (…) Nadie invierte dinero para perderlo. Jamás me representé que estaban en riesgo los dineros de los inversionistas, incluyendo el mío y de mis cercanos”, dijo Ebel ante Araya.
Los CAI y el arbitraje
Con el tiempo, la propiedad de Sartor fue cambiando, fruto de varias circunstancias. En 2014 dejó de ser socio Sebastián Gazmuri, y sus acciones se distribuyeron entre Mar del Sur, Quisis e Inversiones Therezia, de propiedad de Carlos Larraín Corsen, el padre de Pedro Pablo Larraín, quien con sus votos nombró a Carlos Larraín Mery en el directorio, el hermano de Pedro Pablo. Luego también se sumaron ejecutivos, como Benjamín Ureta y Alfredo Harz.
En 2020, el grupo tenía una valorización de unos $ 11 mil millones, a propósito del ingreso de Atlas Bank como socio, entidad que estuvo sólo tres años. Ebel relata que en esa época los socios, liderados por Pedro Pablo Larraín, le hicieron ver que gracias a que el negocio estaba creciendo fruto del trabajo de los socios gestores, era necesario que él fuera disminuyendo su participación en favor de ellos y que no tuviera más del 10% en su condición de socio pasivo. “Se olvidaron de que les puse plata cuando partió el negocio”, dijo.
Así, en mayo de 2024 decidió vender un 16,75% de su participación, a prorrata a sus socios y quedarse sólo con un 10%, a través de Mar del Sur. Aquella venta se valoró en $ 1 700 millones, en cinco cuotas, de las cuales, según Ebel, se pagaron sólo las dos primeras. De este total pagado reinvirtió.
La primera cuota la reinvirtió en un CAI (Contratos de Asociación de Inversiones), un mecanismo que dependía de la matriz Sartor que consistía en captar dinero de terceros a cambio de que estos clientes recibieran una ganancia por la tasa de interés. Y este dinero se invertía en distintos fines, como cuotas de los fondos de inversión, préstamos a terceros, financiamiento de proyectos en específico. Era un producto que se ofrecía a los socios, directores y personas cercanas. “Esta plata no la he recuperado. Actualmente estoy en un arbitraje con Asesorías Inversiones Sartor”, dijo Ebel.
El descalabro del 6 de noviembre de 2024
Según Ebel, fue en una reunión en dependencias de la CMF, el 6 de noviembre de 2024, cuando todo para él cambió, pues allí, en el contexto de la auditoría que el regulador ya estaba realizando al fondo de inversión Sartor Táctico, y estando acompañado de los otros directores, de la fiscal de la compañía Rosario Aburto y del abogado externo Carlos Farías, de la oficina HD Legal, que por primera vez escucha reparos de la CMF al “modelo de negocios”, las operaciones con relacionados y los conflictos de interés que conllevan.
Pese a lo cual, tras la reunión, dijo Ebel, ninguna “luz roja se prendió ni nadie explicó la gravedad del asunto”, sin que la fiscal o el abogado externo hicieran ver a los directores la profundidad del problema y sus consecuencias. Incluso, días después, el 5 de diciembre fue a prestar declaración a la CMF, acompañado de otro abogado que le asignaron, Antonio Rubilar, de AZ, sin que se le alertase por parte de este staff de que estaba en un proceso sancionatorio que podía tener consecuencias penales.
“Nadie me advirtió que las operaciones con las sociedades relacionadas o vinculadas podían implicar infracciones a la ley y eventualmente ser constitutivas de delitos (…) Nunca se me transmitió que estábamos expuestos a una arista penal en esto”, pues la tesis que iban a defender -le indicaron los abogados de AZ- era que la mayoría de las operaciones no serían con sociedades “relacionadas”, sino “vinculadas”, y que no habría conflicto de interés. “Yo fui a declarar (ante la CMF) sin ser consciente de lo que estaba en juego para Sartor y para mí”.
Luego vendría, el 20 de diciembre de 2024, la revocación a la autorización para funcionar a la AGF y la orden de su liquidación. Y a las 17 horas de ese mismo día fueron citados todos los directores a una reunión en las oficinas de AZ -donde estaba Gabriel Zaliasnik, entre otros-, en la que se habló abiertamente que había que esperar allanamientos de la PDI.
Ese fue el quiebre, dijo Ebel, no sólo con los abogados -de ahí decidió tomar asesoría independente, hoy en manos del ya mencionado Alejandro Espinoza- sino también con Pedro Pablo Larraín. “No hablé nunca más con Pedro Pablo. Se generó un quiebre total porque me sentí estafado y engañado. Es muy difícil de entender que nadie levantó una alerta de que se podía acabar el negocio, de que estábamos haciendo las cosas mal. Nunca nadie, ni asesores, ni la fiscal, ni la administración, ni el gerente de riesgos, ni auditores externos levantaron un punto respecto de las observaciones de la CMF”. Después, en enero de 2025, dice que Pedro Pablo Larraín lo llamó por WhatsApp, pero Ebel le contestó que no lo volviera a llamar, y nunca más hablaron.
Los MAC
Según Ebel, todas las sociedades del grupo -la matriz, la AGF, la AFIP y Wealth Management- tenían su propio directorio y administración, todas con un único presidente ejecutivo, Pedro Pablo Larraín, “quien dirigía el grupo como un todo, con amplios poderes de administración”.
Pero reveló que en general operaban con un directorio común, donde se hacían todas las presentaciones, el mismo día, de forma simultánea y continuada, una tras otra, si bien se hacían actas por separado. El Comité de Crédito, agregó, aprobaba o rechazaba las operaciones de crédito con dinero de los fondos de inversión, siempre que superaran las 20 mil UF. Pero relata que a partir de 2023 el Comité de Crédito dejó de sesionar y comenzó a ser usual la aprobación vía correo electrónico, a través de los Memorándum de Aprobación de Crédito (MAC).
La arista ECapital
Ebel relató también una de las aristas del caso, relacionada con el factoring Emprender Capital Servicios Financieros (ECapital), que se termina relacionando a Sartor. ECapital estaba controlada por Sergio Yáñez (y su sociedad Inverges) y llega precisamente a través de Ebel, pues en los años 2000, éste le había vendido a Inmobiliaria Fourcade, que Yáñez gerenciaba, un terreno que Ebel y su familia tenían en Puerto Montt. El caso es que en 2018 -siguiendo el relato de Ebel ante el MP- ECapital, que era un deudor importante de la AGF a través de los fondos Táctico y Leasing, tuvo que reconocer activos de mala calidad en cartera y para evitar la quiebra de ECapital y su consecuente impacto en los fondos acreedores, se acuerda que esos fondos capitalicen esa deuda, pasando a tener propiedad en el negocio de ECapital.
Jaime Winter, abogado de Pedro Pablo Larraín: “Suena extraño que el señor Ebel sólo se limitara a recibir su dieta de directorio y dividendos durante 12 años”
- ¿Cuál es su visión del relato que hace Óscar Ebel ante la Fiscalía? ¿En qué yerra o no se ajusta a los hechos?
- No nos corresponde pronunciarnos sobre aspectos que están actualmente siendo investigados y que son parte de la respectiva carpeta de la Fiscalía. Lo que podemos señalar es que Óscar Ebel es socio fundador de Sartor en 2012, dueño de casi un tercio de la compañía, director y miembro del comité de crédito. Desde el inicio de Sartor, tuvo un rol central en su gestión y desarrollo, siendo, además, el socio con mayor experiencia y que, por tanto, su opinión tenía un especial peso. Incluso promovió realizar operaciones con el factoring de Sergio Yáñez, Emprender Capital, ya que Ebel había realizado negocios con el señor Yáñez por medio de su familia en el sur de Chile.
- ¿Cree que hay colaboración eficaz de parte de Óscar Ebel? ¿Es creíble o busca evadir su propia responsabilidad como director, por la vía de alegar falta de conocimiento?
- En este caso, a diferencia de otros, tanto Sartor como todas las personas relacionadas con la empresa, han puesto siempre a disposición de todas las autoridades, partiendo por la CMF, la totalidad de la información disponible de manera voluntaria y oportuna.
- ¿Qué responde a esas declaraciones que en los hechos dejan a Pedro Pablo Larraín como el responsable, al identificarlo como el “socio gestor” y con amplios poderes de administración de todas las sociedades como presidente ejecutivo, en contraste con los socios “no gestores”?
- Se pueden decir muchas cosas, pero los hechos son los hechos. Óscar Ebel es fundador de Sartor y fue parte de las operaciones desde el inicio. Con su vasta experiencia empresarial, su participación en directorios y comités de gestión era una voz autorizada y muy importante dentro de Sartor. Siempre recibió la remuneración por su participación en los directorios y dividendos durante 12 años.
- ¿Cree que hubo fallas en controles, por ejemplo, en la operatoria de los directorios y el comité de crédito, con los Memorándum de Aprobación de Crédito (MAC)?
- El directorio en todo momento fue diligente, no sólo al solicitar a la administración de Sartor AGF robustecer las áreas de compliance y legales, sino también en solicitar la contratación de diversos asesores externos para las áreas de crédito y legal. Así también, la contratación de auditores reconocidos, tanto para los estados financieros, como para los modelos de provisiones. En retrospectiva, siempre se puede pensar que se pudo hacer más, pero Sartor estaba a la altura de los otros actores del mercado en esta materia.
- ¿En algún momento Pedro Pablo Larraín se cuestionó el modelo de negocios del grupo? ¿Cuál es el distingo que hacen entre sociedades relacionadas y vinculadas?
- Sartor no tenía un problema de modelo de negocios, las inversiones fueron debidamente realizadas y respondían a preservar adecuadamente el patrimonio de los inversionistas, dentro de los cuales se debe incluir a los socios y directores del grupo Sartor, pues todos ellos tenían inversiones en Sartor. Es evidente que las devaluaciones de los activos se producen luego de la intervención de la CMF y de la gestión de los distintos liquidadores en estos más de 18 meses. Suena extraño que el señor Ebel con su experiencia empresarial, así como su acreditada participación en Sartor, no aportara nada de su vasta experiencia y sólo se limitara a recibir su dieta de directorio y dividendos durante 12 años. Resulta evidente que, con su conocimiento del negocio y experiencia empresarial, para él tampoco había un problema en el modelo de negocios.
- ¿Cuál es la lectura que hace del rol que tuvo el factoring ECapital (Sergio Yáñez) en desatar problemas en fondos administrados por Sartor (Táctico. Leasing)? ¿Pedro Pablo Larraín reconoce la existencia de un conflicto de interés, ante los problemas de ECapital, y que fueran fondos de Sartor los que capitalizaran la deuda?
- El factoring del señor Yáñez, Emprender Capital, tuvo problemas en el 2018 y en el contexto de los sucesos económicos tanto locales como mundiales -estallido social, pandemia, inflación y bajo crecimiento- que se han vivido desde esa fecha en adelante, siempre se actuó en base a la búsqueda de soluciones coherentes que resguardaran a los aportantes. En esa línea, no vemos un problema en la capitalización de deuda en ECapital y menos, que posteriormente, sea Danke -sociedad en que no participaba Pedro Pablo Larraín- quien gestionara la capitalización realizada, pues no hubo movimientos de dinero al respecto. Es más, hoy en día, vemos que hay distintos gestores de inversiones que participan de la propiedad de empresas de factoring, como es el caso de Toesca y Primus. Es un error establecer que Inversiones Cerro El Plomo sea una sociedad de los socios de Sartor, ya que ésta es 100% del Fondo Sartor Leasing, es decir, al final es de los propios aportantes. Dado ello, nunca el señor Yáñez ha participado como socio, ni menos se le invitó como socio. Fue una sociedad del señor Yáñez que entregó, en el proceso de reestructuración de la deuda de los fondos con ECapital en el 2018, participación del grupo inmobiliario Araucana al Fondo Sartor Leasing, por medio de la sociedad Inversiones Cerro El Plomo. Es esta sociedad la que actualmente tiene un evidente conflicto de interés con Toesca y su fondo de Renta Inmobiliaria, por la participación que mantienen en el negocio de residencias de adultos mayores Acalis.
- ¿Pedro Pablo Larraín perdió dinero en Sartor?
- Pedro Pablo Larraín tiene prácticamente el 100% de su patrimonio financiero invertido en Sartor.
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