La prolongada contingencia logística que afectó a Bolivia por más de 50 días sigue generando exigencias extraordinarias en el comercio exterior de la macrozona norte. Ante la acumulación inusual de carga, el concesionario Terminal Puerto Arica (TPA) debió implementar un fuerte ajuste en sus procesos operativos, logrando durante las últimas tres semanas un promedio de 1.282 despachos semanales, cifra que representa un salto de 40% por sobre su volumen habitual de operación en condiciones normales.
El esfuerzo del concesionario ha buscado absorber la alta ocupación de sus áreas de almacenamiento sin detener la recepción de carga de importación boliviana ni los servicios a las navieras. Según comunicaron desde TPA, este refuerzo operativo se ha traducido en una "mayor previsibilidad para el retiro de cargas", manteniendo canales directos con los usuarios para ir ajustando la operación a medida que evoluciona el escenario.
Respuesta a los gremios transportistas
El despliegue logístico se da a conocer en medio de las inquietudes planteadas por gremios del país vecino. Recientemente, la Cámara Departamental de Transporte de La Paz (Catedran) acusó que los ingresos al puerto están presentando demoras de hasta siete días.
Frente a esto, la Empresa Portuaria de Arica (EPA) aclaró que la situación responde a un “escenario extraordinario provocando por la acumulación simultanea de carga”. Esto sumando a las recaladas programadas de naves y el incremento de camiones para realizar el retiro de mercancías, provocó una “sobresaturación temporal” que ha impactado las operaciones portuarias.
Para mitigar el impacto, EPA mantiene una coordinación permanente con TPA, la Administración de Servicios Portuarios de Bolivia (ASP-B) y diversos organismos fiscalizadores. Entre las medidas inmediatas, se ha priorizado el despacho de la carga con mayor tiempo de permanencia en el terminal.
Asimismo, se avanza junto a las autoridades bolivianas para concretar en el corto plazo el traslado de contenedores hacia la Zona de Extensión de Apoyo Portuario (ZEAP), lo que permitirá optimizar y liberar espacios dentro del puerto. A esto se suma la habilitación de recintos extraportuarios para el desconsolidado de carga, instando a la cadena logística boliviana a utilizar estos espacios para descongestionar.
Un desafío compartido
Pese al aumento en la capacidad de despacho, desde el terminal sinceran que el proceso de normalización aún está en desarrollo y el escenario continúa siendo desafiante.
El gerente general de TPA, Camilo Jobet, aseguró que la empresa seguirá fortaleciendo su capacidad, pero fue enfático en señalar que la normalización total excede las fronteras del terminal y que la recuperación de la cadena logística no depende solo del puerto sino que requiere del compromiso y la coordinación de los distintos actores involucrados en Bolivia mediante un trabajo en conjunto.
En la misma línea, EPA concluyó reafirmando su disposición al diálogo y al trabajo colaborativo, reconociendo la relevancia estratégica que el Puerto de Arica tiene para Bolivia y su comercio exterior.