Cooperativa Capel mantiene paralizada la producción en sus cuatro plantas ubicadas en las regiones de Atacama y Coquimbo, luego de que el sistema frontal provocara cortes de caminos, inundaciones y dificultades de conectividad que impiden retomar las operaciones.
La suspensión afecta a las instalaciones de Vicuña, La Chimba, Punitaqui y Salamanca, que se encontraban en plena producción antes del inicio de la emergencia. La detención también ha interrumpido el despacho normal de productos hacia los centros de distribución de la compañía en el país.
La cooperativa había activado su Comité de Emergencia y suspendido preventivamente sus operaciones a partir del viernes, ante las advertencias de las autoridades y organismos meteorológicos sobre la llegada de un evento de alta intensidad. La medida buscaba proteger a los trabajadores y evitar daños en las instalaciones industriales. Sin embargo, el deterioro de las condiciones climáticas y la interrupción de las principales rutas transformaron la suspensión preventiva en una paralización obligada.
“Hoy mantenemos detenidas cuatro plantas que se encontraban en plena producción debido a distintas situaciones operacionales derivadas de la emergencia” señaló a DF Regiones el gerente general de Cooperativa Capel, Claudio Escobar.
Principal planta de embotellado
La situación más compleja se registra en Vicuña, donde Capel tiene su principal planta de embotellado y desde donde despacha sus productos hacia los centros de distribución del país.
El corte de la Ruta 41, las inundaciones, la interrupción de las comunicaciones y los problemas de acceso han impedido el ingreso de trabajadores y la reanudación de las actividades.
La compañía señaló que la planta no podrá volver a operar mientras no se restablezca la conectividad y existan condiciones de seguridad para los trabajadores y las instalaciones.
En La Chimba, Punitaqui y Salamanca también persisten dificultades. Aunque en algunos puntos existe acceso parcial, la cooperativa debe verificar previamente el estado de los sistemas eléctricos, el suministro de agua, las instalaciones industriales y el cumplimiento de los protocolos exigidos para reiniciar la producción.
La paralización ha generado efectos tanto en la elaboración como en la distribución de productos. “La producción continúa detenida y tampoco ha sido posible retomar el despacho normal de productos hacia nuestros centros de distribución. Esta interrupción tiene un impacto económico importante para la Cooperativa... apenas se restablezca la conectividad y existan condiciones seguras, iniciaremos una reactivación gradual de nuestras plantas”, agregó Escobar.
Cerca de 200 cooperados afectados
En paralelo, Capel inició un catastro de daños en los distintos valles pisqueros a través de su Departamento Técnico de Cooperados. El levantamiento preliminar registra cerca de 200 cooperados afectados por el sistema frontal, principalmente en Atacama y Coquimbo.
Los daños reportados incluyen inundaciones y pérdida de parrones, afectaciones en casetas y sistemas de riego, anegamiento de hectáreas productivas, aislamiento de predios y dificultades para acceder a terrenos agrícolas.
Parte de los problemas se relacionan con el aumento del caudal de los ríos y los cortes de caminos registrados en sectores rurales. La cooperativa indicó que el catastro todavía no está cerrado, debido a que permanecen zonas sin conectividad, con interrupciones del suministro eléctrico y rutas inhabilitadas.
Estas condiciones han impedido tomar contacto con la totalidad de los productores y determinar la extensión definitiva de los daños en los predios, la infraestructura agrícola y los sistemas de riego.