La recuperación de los volúmenes de la bolsa chilena perdió fuerza. La compra y venta de instrumentos de renta variable y renta fija creció 28% en los doce meses a mayo de 2025, pero en los doce siguientes, el alza fue de apenas 3,5%.
Con esto, los montos transados —medidos en UF y 12 meses móviles— son un cuarto inferiores al récord de 2020, y la esperanza de volver a aquellos niveles se aleja.
Desde el mercado, recomiendan poner en perspectiva los números. Ramón Domínguez, portfolio manager de renta fija de MBI Inversiones, explica que el peak de marzo de 2020 —8.736 millones de UF— fue una anomalía inflada por el estallido social, la pandemia, los rebalanceos y los retiros de fondos, un nivel "muy difícil de replicar". Tras ese peak, el ciclo de alzas de tasas, el drenaje del ahorro previsional por los retiros y la incertidumbre del proceso constitucional hundieron la actividad. La recuperación, dice Domínguez, "recién" comenzó en 2024.
Los flujos y el rally que se desinfló
El freno se explica, primero, por la arista accionaria. "El grueso del rally de 2025 fue revalorización", afirma Cristóbal Martínez, estratega senior de inversión y derivados de Bci Corredor de Bolsa. El IPSA pasó de transar 9,8 a 15 veces utilidades esperadas en su máximo de enero, mientras que en 2026 el múltiplo se comprimió 27%. "El mercado no se deterioró, se desinfló una valorización que venía exigida", resume.
El volumen de renta variable registró en enero un récord de montos transados, pero desde entonces se acumulan cuatro meses de menor participación. Martínez lo define como una "convicción en pausa, no pánico".
Para Rodrigo Godoy, gerente de Research de Renta Variable de Credicorp, el gatillo fue el conflicto en Oriente Medio, que golpeó la confianza del consumidor sobre una economía ya débil: cuatro Imacec consecutivos en terreno negativo, un desempleo que no cede y una situación fiscal "más desafiante de lo previsto" que complica la tramitación de la Ley de Reconstrucción.
Por su lado, Aldo Morales, subgerente de Estudios Renta Variable de BICE Inversiones, agrega que 2026 es el año de menor presencia de las AFP en la bolsa desde 2021. Los extranjeros, en tanto, desinvirtieron US$ 411 millones netos en el primer trimestre. Los flujos del ETF iShares MSCI Chile revelan que tras aportar US$ 296 millones entre junio y noviembre de 2025, revirtieron a salidas por US$ 85 millones en los últimos seis meses, con su peor registro en marzo, al estallar el conflicto.
El capital en los money markets
Hay, sin embargo, una paradoja. En Chile el volumen del mercado largo lo sostiene la renta fija, que explica más de tres cuartos de lo transado, mientras las acciones son apenas un cuarto (ver gráfico). Y hoy, pese a que la demanda por deuda está en niveles récord —las AFP volvieron a la renta fija tras la reforma de pensiones, las aseguradoras colocan rentas vitalicias y los fondos mutuos reciben aportes—, el capital se está concentrando en el tramo corto, es decir, los instrumentos de intermediación financiera y monetarios.
Ambos suman UF 18.071 millones, casi el 73% de lo que se transa en la bolsa.
Domínguez lo atribuye a una mezcla de factores tácticos y estructurales. Mientras la Tasa de Política Monetaria siga sobre su nivel neutral —cercano a 4% de no mediar el shock del petróleo—, "la caja compite muy bien" como refugio. Durante varios años la TPM se mantuvo alta en términos históricos, lo que permitió a los inversionistas posicionarse en el tramo corto sin resignar retorno. A eso se suma una prima que el mercado exige, desde 2019, para rebalancear hacia papeles de mayor duración.
Rodrigo Skármeta, estratega de Inversión de SURA Investments, explica que tras el inicio del conflicto las entradas a fondos de deuda local se concentraron en instrumentos de menor duración, lo que hizo ceder las tasas y dio impulso a los bonos. Sin embargo, las tasas retornaron a los niveles previos a febrero y, en las últimas semanas, los flujos "se han moderado de forma considerable".
Para Domínguez, parte del problema, es que el mercado operó con una estrategia de comprar y mantener, pero a medida que la situación macro converja a la normalidad, espera que regresen actores más enfocados en el trading, que aporten la liquidez que hoy falta.
En esa línea, el tránsito a fondos generacionales, apunta, podría darle más profundidad.
Pero que ese giro llegue es, por ahora, una incógnita. Para Morales, el mercado local arrastra un problema de fondo: perdió liquidez frente a la década pasada, con una bolsa "muy expuesta a industrias tradicionales" y una subvaloración crónica.
Skarmeta, agrega que más que "baja liquidez o menor profundidad", hay "un menor apetito", y que la evolución dependerá de cuánto ceda la tasa y cuándo se despeje el frente externo geopolítico.