Paulina Núñez (RN): A subir la puntería
A la presidenta del Senado (RN) le quedan ocho meses en el cargo antes de pasárselo al PS Alfonso de Urresti. En estos días mostró harto naipe de cómo se las arregla entre el magma que corroe al sector y el devenir legislativo, que es la cancha óptima para su rol. Eso implica refrendar su identidad política en la vereda opuesta al ala dura y al mismo tiempo apostar a -incierto dadas las cosas- ser puente institucional de acuerdos, que es exactamente su bus de alejamiento de sus adversarios.
Hasta la semana pasada se iba a abstener en la acusación contra Grau en convenido tándem con el vicepresidente Iván Moreira. Pero como entremedio la riña entre las derechas iniciada en la Cámara enardeció a la tribu sindicada de cobarde y ella se había convencido de la carestía del libelo, vio que quedaba corta: pasó cambios y rechazó los cuatro capítulos. Se reservó el último turno en las intervenciones en sala para anunciarlo. Fue el único voto de derecha en el Senado que llegó tan lejos.
Sabía que si ya estaba marcada por el ala dura, con eso le iban a poner más miras encima. Le han seguido cayendo -como a otros que no se cuadraron con la aventura del PNL y Republicanos- críticas por redes sociales y demás canales en que se libra esta bronca oficialista. Núñez ha optado por dar vuelta los ataques de “derechita cobarde” con frases como “no hay nada más valiente que lograr acuerdos” (Revista D). Para entonces ya había llamado al ministro Jorge Quiroz (Hacienda) en un nuevo intento por incidir protagónicamente en la liza por el megaproyecto. Recordemos que antes había insistido en retrasar la votación en el Senado en busca de más votos a favor, cosa que no ocurrió.
Como esta vez su presión logró sentar a la famosa mesa técnica a Quiroz y la oposición que despotricaba contra él por no dialogar, unos ven que ganó por arriba y otros confirman las sospechas de sus ambiciones presidenciales. Pero hasta el viernes no se había logrado consenso y se tuvo que alargar el plazo para ingresar indicaciones para la discusión en particular, que originalmente vencía mañana lunes a mediodía.
Núñez comenzó ese diálogo fijándose como óptimo un acuerdo en temas de compensaciones, invariabilidad y cambios al Sence, pero sabe que alguien puede tirar el mantel en el camino. Su gran obstáculo es el Partido Republicano de Squella. El PNL no se sentó en esa mesa.
Esta semana le bajará el volumen a la pública, evitará enredarse en la trifulca por el proyecto de indultos del PNL y volverá a la carga la subsiguiente, antes de que el megaproyecto vuelva a la sala: ahí se pueden reponer las indicaciones que sean rechazadas en las comisiones. Queda paño por ver acá.
Gabriel Domínguez (PNL): Bautismo de lava
Para tamaña derrota padecida el martes, el coordinador de la bancada de diputados PNL y co redactor del libelo contra Grau no se lo ha tomado mal aunque la asume: calculaba 18 o 19 votos en el menos malo de los cuatro capítulos. Tres menos, qué tanto. El asunto era pasar la valla de la Cámara, cosa que nunca lograron las acusaciones de Republicanos.
Eso perciben quienes han conversado con este abogado UC (35) que -sacudida la tunda en el Senado- ahora está de cabeza en la secuela que sigue agravando el conflicto derechista. El proyecto de indulto general con que Johannes Kaiser (quien va todos los martes al Congreso aunque ya no es diputado) presiona más y más a Kast ingresará por el Senado probablemente pasado mañana martes y a Domínguez le pidieron revisarlo a fondo. Aunque ahí el PNL sólo tenga a Vanessa Kaiser, en el partido creen que están repitiendo la receta porque ya se embarcó Republicanos.
También co redactó otro proyecto que entra esta semana -por la Cámara-, el que busca hacer acusables constitucionalmente a los fiscales del Ministerio Público. Ya tienen la firma del diputado FRVS Jaime Mulet, presidente de la Comisión de Constitución. El abogado busca otros apoyos opositores, entre el PS y hasta en el PC.
Y eso que es un anticomunista que en sus tiempos de numerario recibió clases de marxismo del sacerdote José Miguel Ibáñez Langlois, a quienes ustedes recordarán como el crítico literario mercurial Ignacio Valente.
Como en este revoltijo de intrigas el PNL le muerde la banda derecha a Republicanos y éstos a Chile Vamos, valga tener en cuenta esto. Domínguez ya perdió antes las acusaciones contra Izkia Siches y Giorgio Jackson, cuando fue durante cuatro años asesor legislativo de Republicanos: les conoce por dentro. Militó un tiempo -no inspirado por Kast sino que por su amistad con Benjamín Errázuriz, concejal de Lo Barnechea- hasta que renunció por conflictos internos.
Antes de eso militó en RN, de cuyo tronco conservador proviene porque su mentor es el exsenador Carlos Larraín, con quien trabajó tres años en su estudio de abogados. El 2013 votó por Andrés Allamand en esa primaria presidencial contra Pablo Longueira. Resultado: además de formación anticomunista es antigremialista. Fin del comunicado.
Cristián Vial (IND-REP): Welcome to the jungle
“Considero que esta acusación constitucional distrae la atención del Congreso en un momento en que el país enfrenta desafíos urgentes: una grave crisis de seguridad, el deterioro de las finanzas públicas, problemas sociales estructurales y una crisis ética en el ejercicio de la función pública”, comenzó su intervención en el debate. Nota: hacerlo es voluntario. Hablar o no es una decisión y señal política en estos casos.
Si pasaba algo inadvertido hasta entonces, se acabó. El senador independiente en cupo Republicano Cristián Vial Maceratta (55) tampoco votó a favor todos los capítulos. Hizo lo mismo que los UDIs y que su compañero de escaño Rodolfo Carter, quien tampoco milita: 1 y 3 a favor, 2 y 4 en contra. Argumentó parte de su rechazo en que el “CFA concluyó que no hay inconsistencia aritmética ni descuadre del informe de finanzas públicas en comento”.
Eso explica que al rato sacara aplausos para callado por WhatsApp entre al menos tres parlamentarios de la derecha que se oponían desde un comienzo a este lance. Y que a él también le cayeran acusaciones de variado calibre por redes sociales en este mundo tan implacable.
A poco él y otros dieron la versión de que no hubo divisiones en su bancada y que se les dio libertad en los rechazos; otros dicen que se pusieron de acuerdo.
Como sea, en el sector algunas voces recomiendan ponerle ojo a los próximos pasos de este general de Ejército (R) que se hizo famoso el 2022 por pedirle a Boric permiso para iniciar la Parada Militar con una expresión tan pétrea que se viralizó e hizo recordar al Carlos Parera que no le pidió autorización a Aylwin (1990).
Dos clicks después y a fines de 2024 -ya sin uniforme, no como la UDI de Longueira con el almirante Arancibia el 2001- Kast le estaba planteando como una jugarreta que se lanzara al Senado y acá estamos.
Ponerle ojo dicen porque si bien lo describen aún muy militar para sus cosas en rasgos como dado a preguntar el curso a seguir antes de proceder, en la jungla la política siempre se pega. Por algo fue el único de su comité -Squella, Carter, Renzo Trisotti, Ignacio Urrutia- que quiso intervenir en el debate.
Javier Macaya (UDI): Quemar las naves
Se la pensó. Como su bancada no pudo disuadir a Moreira de abstenerse en todos los capítulos de la acusación, con los restantes tres senadores se puso de acuerdo para votar dos a favor (1 y 3) y dos en contra (2 y 4). Que ningún senador UDI se cuadrara al cien con el libelo -señal contrapuesta a la de sus diputados- dejó un miguerío de comentarios: intentaron salvarse con un pie en cada lado. Ellos: no daba para rechazar todo porque cómo no dejar constancia de un mínimo reproche a Grau.
No es tan malo porque el correr de los hechos terminó alarmando a la comandancia en jefe gremialista. Cuando el miércoles vieron que el jefe republicano Arturo Squella no desactivaba con su “me hace mucho sentido lo que dijo” la mina antitanque que el diputado Agustín Romero -otra vez- había plantado con que los PNL “son nuestro aliado natural” (ambos en CNN Chile), el capitán UDI Guillermo Ramírez prendió la baliza. No cuenta tanto que Squella dijese que trabajan bien con Chile Vamos: para él los libertarios “han sido de una lealtad muy profunda”.
Acá está el hueso del drama que llegó al escritorio del Presidente Kast el viernes, con esa cita de emergencia con los jefes partidarios. Uno, profesarle cariño a los PNL lo explica en parte la necesidad Republicana de evitar que los carcoman como ellos hacen con la “vieja derecha”. Dos, la gente de Kaiser es de o-po-si-ción (como lo hizo Kast con Piñera II ¿le suena?) y ahora aparece aliado con el partido del Presidente. Tres, como Chile Vamos asume que el PNL no va a parar en su escalada, que ahora son los indultos y después más, esto hay que atajarlo ahora, dicen en la UDI. De lo contrario, creen, RN acumulará buenas excusas para mirar la carta de la “oposición amistosa”, que es lo que con otras palabras ha advertido la senadora Balladares en ciertos círculos.
Oye pero apenas llevamos ciento y tantos días, ¿será para tanto? Dato: uno de los objetivos del mando UDI es anticiparse a un par de jugadas más y presionar para que Chile Vamos, Republicanos y Kast se comprometan a rechazar una eventual tentativa PNL de acusar a Gabriel Boric.
Macaya -que ya fue jefe UDI- es de los que además ve que el devenir de este conflicto nos dará una muestra médica de la capacidad del Presidente de ordenar filas para las futuras elecciones, aunque sería pedir mucho mientras la palabra “coalición” esté casi proscrita. Vislumbra mejores chances para el 2027-2028 si la economía mejora, si se hace la pega en seguridad y si Kast no cae muy por debajo del 40% de apoyo. Si no, como también ven otros, a caer en las zarpas de Parisi.
Eso explica que el senador y presidente de la Comisión de Hacienda queme parte de su flota en pos del megaproyecto, muy alineado con Quiroz (al menos dos de los asesores del ministro son cercanos suyos). Si resulta bien, comparte el éxito; si no, el fracaso. Se concentrará más en eso, en la agenda laboral, en la futura reforma al mercado de capitales y en otros temas, más que en la gresca por los indultos generales del PNL, que por cierto encuentra mala idea.
Tiene lógica: le quedan tres años de senador y después a De Urresti le corresponderá presidir la testera el 2028.