Keiko Fujimori recibiría este martes una economía peruana con crecimiento, inversión privada dinámica, una deuda pública relativamente baja y cuentas externas fortalecidas. Pero la holgura es más aparente que real.
La nueva Presidenta de Perú asumirá con compromisos presupuestarios ya aprobados, demandas acumuladas sobre el Estado y un fenómeno de El Niño que podría elevar simultáneamente la inflación, el gasto de emergencia y las necesidades de reconstrucción.
La advertencia la recoge tempranamente el informe “Perú: tenencias de bonos soberanos y perspectivas macroeconómicas”, elaborado por LarrainVial Research.
“El Consejo Fiscal señaló que la próxima administración de Fujimori debería recurrir al fallo del Tribunal Constitucional sobre las iniciativas de gasto para presentar demandas de inconstitucionalidad contra las leyes vigentes que impliquen elevados compromisos fiscales”.
Al repecto, el reporte precisa que la Comisión Permanente del Congreso aprobó el 14 de julio un crédito suplementario por 9.596 millones de soles (unos US$ 2.800 millones), equivalente a cerca de 0,8 % del PIB.
"Los fondos se destinarán a beneficios laborales en el sector público, medidas frente a El Niño y la inseguridad, las elecciones regionales y municipales de 2026, y proyectos de inversión regionales y locales”, precisa el informe de LarrainVial publicado la semana pasada, dando cuenta del margen presupuestario con el que iniciará la nueva administración.
¿A qué ritmo crece Perú?
La herencia macroeconómica, en principio, es favorable. LarrainVial proyecta que el PIB peruano crecerá 3,4% en 2026, con un avance de 4,1% de la demanda interna, 3,7 % del consumo privado y 6,3% de la inversión fija. También estima un déficit fiscal de 1,6% del PIB, una deuda bruta equivalente a 30,9% del producto y un superávit de cuenta corriente de 2,9%.
En tanto, para 2027 la corredora chilena prevé una moderación del crecimiento a 3,2%, con una expansión de 3,5% de la demanda interna, 3,3% del consumo privado y 5,0% de la inversión fija. Al mismo tiempo, estima que el déficit fiscal aumentará a 1,9% del PIB, la deuda bruta subirá a 32,1% del producto y el superávit de cuenta corriente se reducirá a 2,5%.
El Banco Central de Reserva del Perú ofrece una lectura similar. En su Reporte de Inflación de junio de 2026 -el más reciente del símil del Ipom Chileno- elevó su previsión de crecimiento para este año de 3,2% a 3,4%, principalmente por el mayor dinamismo de las actividades no primarias y del gasto privado.
“El dinamismo de la inversión privada sería consistente con la evolución observada en el primer trimestre del componente no residencial, el avance de indicadores adelantados y una proyección más alta de términos de intercambio, mientras que el consumo privado se beneficiaría del avance del mercado laboral", destaca la insitución liderada por Julio Velarde.
El impulso provino especialmente de la construcción, el comercio y los servicios. Para el conjunto de 2026, el Banco Central proyecta que la inversión privada fija aumentará 12,5 %, muy por encima de la expansión prevista para el PIB.
BBVA Research también describe una economía resistente. En “Situación Perú. Junio 2026”, estima un crecimiento de 3,1 % para este año y sostiene que el consumo y la inversión privados mantuvieron un avance sólido incluso después de la interrupción del transporte de gas desde Camisea.
“La economía peruana ha mostrado un buen desempeño en lo que va de 2026, con una expansión interanual de 3,5 % en el primer trimestre del año”, evalúa el banco de origen español con presencia en Perú.
La mejora de su pronóstico responde al supuesto del banco de que la administración entrante favorecerá un entorno más propicio para los negocios, al preservar la conducción macroeconómica, la autonomía del BCRP y la previsibilidad regulatoria.
El próximo gobierno también contará con un respaldo externo considerable. El BCRP proyecta un superávit de cuenta corriente de 3,9% del PIB en 2026, favorecido por el aumento de los precios del cobre, el zinc y otros minerales.
Los términos de intercambio crecerían 18,3%, uno de los factores que sostienen los ingresos fiscales, la balanza comercial y la fortaleza del sol. Al respecto, BBVA señala que "en un contexto de altos términos de intercambio que siguen favoreciendo a la balanza comercial, el superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos alcanzó en el primer trimestre del año un nivel de 4,3% del PIB”.
La posición externa reduce el riesgo de una crisis cambiaria o de financiamiento. Pero no elimina las presiones internas. El BCRP y BBVA describen una demanda privada dinámica, mientras el BCRP y Scotiabank advierten que la inflación sigue por encima del rango meta. A ello se suman los compromisos crecientes de gasto en salarios, seguridad, infraestructura y respuesta climática.
Por otra parte, el banco central proyecta que el déficit fiscal bajará de 2,2% del PIB en 2025 a 1,8% en 2026, y posteriormente a 1,5% en 2027. Sin embargo, advierte que la reducción de los activos financieros públicos obliga a mantener una trayectoria de consolidación.
“Se requiere continuar con una senda de déficit fiscal decreciente para estabilizar la deuda en los próximos años, sin agotar los activos financieros públicos”, destaca el BCRP.
En otras palabras, la deuda peruana sigue siendo manejable, pero eso no significa que el gobierno pueda expandir el gasto indefinidamente. La estabilidad fiscal depende de evitar que medidas transitorias se transformen en obligaciones permanentes.
El Niño cambia la ecuación
El mayor riesgo inmediato no proviene de una caída generalizada de la demanda, sino de los choques de oferta asociados al clima. El Niño puede reducir la pesca, afectar la agricultura, encarecer los alimentos, dañar infraestructura y obligar al Ejecutivo a desembolsar recursos extraordinarios.
Scotiabank, en su reporte semanal del 6 al 10 de julio de 2026, constató que la inflación anual volvió a 4,0% en junio, por encima del rango meta de entre 1% y 3% por cuarto mes consecutivo.
“Se registró una importante alza en el precio del pescado, de 48,7 %, debido al fenómeno El Niño, que dificulta la captura de algunas especies destinadas al consumo humano”, añadió el banco de origen canadiense.
Scotiabank calcula que, sin ese aumento del pescado, la inflación mensual habría estado más cerca de cero. También elevó su proyección de inflación para el cierre de 2026 de 3,2% a 3,7%.
El problema no se limita a un producto. La inflación anual de los servicios se mantuvo en 4,7%, mientras que restaurantes y hoteles continuaron registrando presiones al alza. El fenómeno climático puede propagarse desde la pesca y la agricultura hacia el transporte, el comercio y los precios que enfrentan directamente los hogares.
El BCRP reconoce ese peligro, aunque pone -al mismo tiempo- paños fríos. "El escenario base asume un fenómeno El Niño Costero fuerte, pero no extraordinario”, señala en el referenciado reporte.