El plan del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para un bloqueo naval total del estrecho de Ormuz amenaza con profundizar una crisis ya sin precedentes en una de las regiones productoras de energía más importantes del mundo.
La estrecha vía marítima que conecta el golfo Pérsico con el resto del mundo se ha convertido en un punto crítico desde que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán hace seis semanas. Teherán reforzó su control sobre el corredor en respuesta, prácticamente cerrando una ruta vital. Un bloqueo total podría detener los flujos restantes y amenazar economías mucho más allá de Medio Oriente.
Los tránsitos se han reducido a cifras de un solo dígito al día, frente a unos 135 en tiempos de paz.
Un bloqueo naval estadounidense, similar al aplicado frente a Venezuela desde fines del año pasado, podría llevar ese número a cero, presionando a Irán pero también cortando una fuente clave de suministro para países asiáticos.
También probablemente haría fracasar un frágil alto el fuego acordado la semana pasada.
Lo que es mucho menos claro es cómo funcionaría en la práctica un bloqueo de este tipo —o si Washington está dispuesto a asumir los riesgos de aplicarlo. Esto es lo que se sabe hasta ahora.
¿Qué es exactamente lo que amenaza con hacer Estados Unidos?
Horas después de que las conversaciones de paz en Islamabad colapsaran el domingo, Trump publicó en redes sociales que “con efecto inmediato” la Armada de Estados Unidos bloquearía “a todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Hormuz”. Añadió que otros países participarían, sin nombrarlos.
Amenazó con “interceptar toda embarcación en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán”, lo que implica que Estados Unidos podría aplicar su bloqueo de manera amplia, mucho más allá del estrecho e incluso en las aguas del golfo de Omán.
El Ejército estadounidense emitió por separado una interpretación más acotada, fijando el inicio del bloqueo para el lunes a las 10 horas (hora del Este). Este se aplicaría a todos los buques “que entren o salgan de puertos y zonas costeras iraníes”, agregando que no se impediría la libertad de navegación a través del corredor.
Se aconseja a los navegantes monitorear transmisiones oficiales y contactar a las fuerzas navales estadounidenses cuando estén en el golfo de Omán y se acerquen al estrecho de Ormuz.
Si bien la forma exacta del bloqueo no está clara, casi con certeza implicaría inspeccionar e interceptar algunas embarcaciones, posiblemente incluso abordar y confiscar buques con vínculos con Teherán, como ocurrió con Venezuela. Sin embargo, es menos evidente que Estados Unidos quiera comprometer sus naves persiguiendo petroleros hasta el océano Índico, o cómo reaccionaría cualquiera de las partes ante una confrontación o eventuales daños a un buque.
Estados Unidos cuenta con activos en la región, incluido el USS Tripoli, un buque de asalto anfibio capaz de responder rápidamente. Transporta 3.500 marinos e infantes de marina, además de cazas furtivos y aeronaves de transporte.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán respondió al llamado de Trump señalando que cualquier embarcación militar que intente acercarse al estrecho “bajo cualquier pretexto” será considerada una violación del alto el fuego.
¿Por qué Estados Unidos está haciendo esto?
El cierre casi total de Ormuz por parte de Irán ha demostrado ser un arma asimétrica excepcionalmente eficaz, infligiendo un fuerte daño financiero de una manera que Washington ha tenido dificultades para contrarrestar, y generando gran frustración.
El objetivo final de un bloqueo sería cortar los flujos de petróleo iraní, eliminando una fuente vital de financiamiento para el régimen.
Al inicio del conflicto, muchos expertos habían descartado la posibilidad de un cierre del estrecho, ya que Irán no querría poner en riesgo sus propias exportaciones. Sin embargo, Teherán ha demostrado ser capaz de obstaculizar a otros mientras mantiene sus propios envíos. Esto ha contribuido a aumentar sus ingresos por crudo, al tiempo que eleva los precios globales.
La opción de bloqueo ya fue utilizada por la administración Trump en Venezuela, presionando una economía afectada por sanciones para luego decapitar su liderazgo. Pero el productor latinoamericano es mucho más pequeño, depende de una flota más limitada y además es menos relevante para el mayor importador de petróleo del mundo: China.
“Esta nueva escalada tiene más probabilidades de generar más escaladas que de impulsar la conciliación. La sola amenaza probablemente baste para disuadir al transporte marítimo internacional legítimo de salir del golfo Pérsico”, dijo John Bradford, exoficial naval estadounidense y cofundador del Yokosuka Council on Asia-Pacific Studies.
¿Qué significa esto para Irán?
Un bloqueo, si se aplica con éxito, sería extremadamente doloroso para Irán, que depende en gran medida de sus exportaciones de petróleo.
En las últimas semanas, el país se ha beneficiado de precios más altos y cargamentos que antes se vendían con descuento frente al Brent global pasaron a cotizar con prima a inicios de este mes, gracias a una exención estadounidense que permitió compras de cargamentos previamente sancionados para aumentar la oferta. India parece haber adquirido dos cargamentos bajo esta exención —potencialmente los primeros desde 2019.
El mayor precio de venta por barril es clave para Irán, que ha sufrido daños significativos por los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel y deberá realizar importantes inversiones para reconstruir y sostener su economía devastada.
Ese ingreso extraordinario, de cientos de millones de dólares desde el inicio de la guerra, podría ahora terminar.
¿Qué significa para Estados Unidos?
Trump ha buscado con frecuencia combinar el impacto sobre el suministro de Medio Oriente con un esfuerzo por promover la producción de petróleo y gas de Estados Unidos, presentando la crisis como una oportunidad para un productor líder.
Sin embargo, el crudo estadounidense no siempre es un reemplazo perfecto para los tipos de Medio Oriente. Y para los consumidores estadounidenses, los altos precios de referencia ya están impulsando la inflación.
Irán ha demostrado ser plenamente consciente de que puede tener una mayor capacidad para resistir el impacto que Estados Unidos.
“Disfruten los actuales precios en las estaciones de servicio”, dijo el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien encabezó la delegación iraní en Islamabad el fin de semana, en una publicación en Twitter. “Con el llamado ‘bloqueo’, pronto sentirán nostalgia por la gasolina a US$ 4–US$ 5”.
¿Y qué significa para los países asiáticos?
Asia ha soportado la mayor parte de la crisis energética, y nuevas restricciones al tráfico en Ormuz agravarían la situación en la región. Una exención estadounidense al petróleo iraní parece quedar invalidada por el bloqueo —un giro brusco— y los países que habían buscado acuerdos bilaterales con Irán podrían ahora evitar enfrentamientos con Estados Unidos, limitando aún más sus opciones para asegurar combustibles y crudo.
“Están tan enfocados en Irán que están perdiendo de vista lo que están provocando al mundo”, dijo Jorge Montepeque, director gerente de Onyx Capital Group, en una entrevista con Bloomberg Television. “Y el dolor está en Asia, el dolor está en el Pacífico Sur, el dolor está en cualquiera que dependa del petróleo".