Además del mencionado tercer año de presidente, el cuarto año de un período en la Casa Blanca también tiene estadísticas favorables, sobre todo para los años en que la reelección está en juego.
Los datos revelan que, desde el gobierno del presidente Harry Truman (a mediados del siglo pasado), el promedio del rendimiento de S&P 500 en el último año de un período presidencial ha sido de 5,68%.
No obstante, cuando se trata de un año en que la administración se juega la posibilidad de una reelección (como lo es 2012 para el presidente Barak Obama), este rendimiento es más del doble, llegando en promedio al 11,06%.
De los 16 años observados en la tabla adjunta, hubo seis en los que el presidente no se jugaba una reelección. En esos seis años, el S&P 500 rentó en promedio un 3,3%, con retornos positivos sólo en la mitad de las veces.
El resultado histórico responde a que en general los presidentes estadounidenses que corren por la reelección han inyectado recursos en la economía a través de un estímulo fiscal, elevando el resultado de las compañías y por lo tanto sus dividendos, todo lo cual incide positivamente en sus rendimientos en bolsa.
“En Estados Unidos, el próximo año Barack Obama va a querer reelegirse, por lo tanto se estima que va a intentar estimular la economía para lograr la reelección”, señala Sergio Tricio. Añade que “desde ese punto de vista, considerando las estadísticas de los años de reelección, el 2012 debiera ser positivo”.
Detractores
Para los detractores del ciclo presidencial, en cambio, el que el tercer año de presidente haya tenido menor fuerza este año (hoy se verá si se repite la historia bursátil de las últimas cinco décadas) sería una señal para desestimar la relevancia del cuarto año de presidente como pauta estacional.
En un reciente artículo de la revista de la compañía de research especializada en análisis técnico Bestpoke Investment Group, se señala sobre este punto que “mientras que la mayoría de los presidentes hacen lo que sea necesario en la forma de estímulo fiscal para ser reelegidos, en el actual ambiente, la voluntad política para efectuar tal estímulo simplemente no está allí”.