La bolsa de Estados Unidos culminó la jornada con resultados negativos, todo lo opuesto a su situación acumulada durante el año, donde luego de afrontar varias turbulencias supo remontar el último período del año con buenos indicadores macroeconómicos.
Factores externos como el terremoto y la crisis nuclear de Japón, la crisis del petróleo provocada por las tensiones políticas en Libia, la crisis de deuda de la zona euro, y en el plano interno la incapacidad de republicanos y demócratas para aumentar el techo de deuda y un gran golpe como fue la bajada de ráting a EEUU , acrecentaron los temores a una nueva recesión a nivel global, movimientos que debió soportar el mercado "yanqui".
De esta manera, si bien durante la última jornada del año, el Dow Jones cedió 0,57%, alcanzando los 12.217 puntos, durante el año anotó un retorno anual de 5,53%.
El selectivo S&P, por su parte, finalizó las operaciones perdiendo 0,43%, para alcanzar los 1.257 enteros, le bastaron para finalizar un año con variación cero.
Donde no fueron buenas las noticias fue en indicador del Nasdaq Composite, que durante la jornada retrocedió 0,33%, sumando 2.605 puntos y sumando una variación anual de -1,80%, marcando, de esta manera, sus primeros números rojos anuales desde 2008.
Pese a todas las adversidades del convulsionada panorama externo, el Dow Jones logró acabar el año en positivo, algo de lo que no pueden decir las principales plazas bursátiles de Europa.
Por sectores, el más damnificado en Wall Street fue el bancario y la gran perdedora Bank of America (-0,17%). Su caída anual ha sido del 58%, su mayor retroceso desde las pérdidas del 68% que sufrió en 2008. El mayor banco de EEUU por activos no ha estado sólo. Otras firmas del sector como Citigroup (-1,3%), JPMorgan (-0,9%) y Goldman Sachs (-0,5%) han perdido en 2001 un 43%, un 21% y un 46% de su valor. AIG tampoco ha tenido su año: se ha depreciado un 52%.