Una de las reglas más viejas del negocio de apuestas dice que la casa siempre gana. Pero, el Mundial de fútbol 2026, que tuvo a España como flamante ganadora, acaba de ponerlo en duda.
El torneo fue el más apostado de la historia con más de US$ 50.000 millones proyectados a nivel global, según datos de la firma de servicios financieros Macquarie, superando ampliamente los US$ 35.000 millones registrados en Qatar 2022.
Sin embargo, mientras las transacciones se multiplicaron, las acciones de las dos mayores casas de apuestas cotizadas en bolsa se hundían.
Según datos de Bloomberg, la empresa estadounidense DraftKings, dedicada a las apuestas deportivas, perdió un 19% entre el pitazo inicial del 11 de junio y el 20 de julio, un día después de la final entre España y Argentina.
Mientras que Flutter, otra de las compañías más grandes de apuestas online del mundo, cedió 3,9% en el mismo lapso. El papel de esta firma ganó 1,6% durante Qatar 2022.
En lo que va de 2026, DraftKings acumula una caída de 35% y Flutter de 53,7%, tanto en Nueva York como en Londres, plaza que, además, abandonará el 3 de agosto tras citar bajos volúmenes de negociación.
Ambas compañías en conjunto controlan cerca del 78% de las apuestas deportivas online de Estados Unidos.
53% cae la acción de Flutter en 2026.
Crece la competencia
El problema de ambas casas de apuestas no es la falta de apostadores. Todo lo contrario: más de 80 millones de la población adulta mundial sufre algún trastorno vinculado al juego.
Lo que ocurrió es que actores como Kalshi y Polymarket -plataformas que transan contratos sobre la posibilidad de ciertos eventos y que esquivan los impuestos estatales al juego- están ganando agresivamente mayores cuotas de mercado en este negocio, pasando de capturar el 9% del volumen legal de apuestas deportivas en EEUU en enero, a un 27% durante el Mundial de fútbol.
Inclusive, Bank of America (BofA) -auspiciadora del torneo- calculó que estos mercados movieron unos US$ 10.000 millones solo en junio.
A lo anterior, se sumó la fortuna deportiva. Las abultadas ganancias que se llevaron los apostadores durante el torneo golpearon los márgenes del negocio, además de una seguidilla de recortes de estimaciones previas a los resultados trimestrales.
BofA bajó su proyección de Ebitda del segundo trimestre de DraftKings a US$ 120 millones. Esto representó una baja de US$53 millones respecto de las estimaciones de Wall Street.
Mientras que para FanDuel (mercado predictivo de Flutter) estimó US$ 634 millones, lejos de los cerca de US$ 970 millones que proyectaba la propia compañía.
La apuesta de Burry
Donde algunos ven problemas, no faltan los que ven oportunidades. Michael Burry, el inversionista famoso por apostar contra el mercado inmobiliario estadounidense antes de la crisis financiera de 2008, reveló el 8 de julio una posición larga repartida entre un 60% destinado a Flutter (comprada en torno a US$ 107 por acción) y 40% DraftKings, en la zona de los US$ 26.
Su tesis es normativa: "Los mercados de predicción existen en un vacío legal adyacente a una industria fuertemente regulada y gravada. Con el tiempo, serán absorbidos por la regulación y los impuestos", escribió.
Por ahora, el mercado está atento al 5 y el 6 de agosto, cuando Flutter y DraftKings presenten sus resultados.