El sistema frontal que golpeó a nueve regiones del país en las últimas dos semanas también tuvo consecuencias en el segmento del comercio pequeño. De acuerdo con un informe elaborado por Almacenes Digitales y la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), 69% de dichos establecimientos reportó una disminución en sus ventas o una caída en el flujo de clientes durante los días del temporal.
Además, según la encuesta que se realizó a 591 locales de las 16 regiones del país, Coquimbo tuvo la mayor cantidad de afectación, con el 84% que reportó un impacto grave en sus negocios.
En cambio, aquellos ubicados en la franja que va desde Valparaíso a Biobío entre un 50% y 59% acusaron el golpe, mientras que en los extremos norte y austral funcionaron como grupo de control de almacenes afectados.
No obstante, Coquimbo concentra el daño de más cuantía, en la zona se observó el incremento más significativo de ventas. El 21,1% de los almacenes de la región declaró un buen comportamiento durante la emergencia, cifra que contrasta con solo el 7,2% a nivel nacional.
En este escenario, el 63% de los almaceneros de la región espera volver a la normalidad, demostrando que el shock fue agudo, pero de carácter transitorio.
Además, 15,8% consideró que sus ventas subirán en los próximos días y 21,1% prevé que descenderán.
El director de Desarrollo de Almacenes Digitales, Christian Melzer, señaló que los datos muestran que el impacto de una emergencia no dependió de la intensidad del evento climático, sino que también de cómo responde el comercio de barrio.
“Donde hubo mayor afectación, los almacenes se transformaron en el primer punto de abastecimiento para las comunidades”, destacó.
Eso, añadió, “demuestra que el canal tradicional es una infraestructura económica y social mucho más relevante de lo que normalmente se reconoce”.

Perspectivas pesimistas y quiebres de stock
Respecto a cuáles son los factores que más afectaron el negocio particular durante el temporal, un 24,4% aludió a la falta de electricidad y servicios básicos; un 23% al menor flujo de clientes; un 17,6% al anegamiento; y un 17,3% al desplazamiento del personal.
Con todo, el 69% de los almacenes del país vio caer sus ventas durante la duración del sistema frontal, mientras que 24% declaró que se mantuvieron.
La mayor disminución fue reportada en la zona del centro sur, con un 46,8%; y el retroceso menos pronunciado fue en Coquimbo, de 36,8%.
Acerca de las expectativas para los próximos días, un 45% de los almacenes del país teme que sus ventas sigan disminuyendo; mientras que 47% cree que volverán a la normalidad.
La zona central y el centro sur quedaron bajo el promedio nacional, con cerca de la mitad esperando más caídas y sin compras de emergencia que las compense.

La presidenta de la CCS, María Teresa Vial, indicó que la magnitud del impacto del sistema frontal “es enorme”, especialmente en las zonas con mayor cantidad de precipitaciones anormales, y aún se encuentra en desarrollo.
“Las perspectivas inmediatas son pesimistas y las urgencias se centran en restablecer el funcionamiento normal de las ciudades más afectadas y la infraestructura de interconectividad. Las empresas en general han implementado planes de excepción y el tejido empresarial se ha movilizado para contribuir a superar esta crisis”, explicó.
También señaló que si bien ha habido un fuerte incremento del gasto en categorías de emergencia, que incluso ha quebrado stocks de algunos productos; las ventas, en general, se han visto muy afectadas, alcanzando a dos tercios de los almacenes a nivel nacional.
En esa línea, los almaceneros también declararon que la canasta cambió durante el temporal y subieron las ventas en productos para la emergencia, como el pan, velas, agua, té y café.
Sin embargo, el trío velas–agua–pilas dominó tanto la demanda de prevención como los quiebres declarados, siendo que la demanda de emergencia superó el stock disponible, especialmente en las zonas más golpeadas.