Chile es, por definición, un país minero: aporta cerca del 25% de la producción mundial de cobre, concentra el 36% de las reservas globales de litio y el 13% de las de molibdeno, entre otros. Sin embargo, el territorio nacional solo capta el 7% del presupuesto mundial de exploración minera, muy por detrás del 20% de Canadá y del 15% de Australia.
Esa asimetría de mercado fue la que llevó a Álvaro Florez, abogado de la U. de Los Andes y Máster en Derecho de la U. de Queensland, y a Thomas Eggers, geólogo de la U. de Concepción y MBA de la U. de Chile, a cranear una consultora especializada en exploración minera. Lo pensaron en 2017, cuando se conocieron en Australia, y en 2018 lanzaron Kura Minerals, y ese mismo año obtuvieron fondos de Corfo.
Ocho años después, tienen un verdadero marketplace que conecta proyectos mineros en etapas tempranas de desarrollo con compañías junior internacionales (y otras no tan junior) que tienen el capital para apostar por ellos. En lo que llevan de historia, han ayudado a aterrizar en el país a 12 empresas, que han invertido cerca de US$ 150 millones en proyectos.
“Contamos con una plataforma con más de 600 proyectos de exploración en Chile, donde un 60% son de cobre, 20% de oro y el resto se divide entre litio, plata, molibdeno, hierro y renio”, cuenta Florez a DF, hoy director ejecutivo de Kura.
“La médula del problema es el sistema de propiedad minera. Gran parte de las superficies de las regiones mineras están ‘tomadas’ por titulares de concesiones que no están desarrollando exploración”.
No solo hacen eso . “Una vez que las mineras seleccionan un proyecto, nuestro foco está puesto en apoyar a las empresas a desarrollarlos. Nos consideramos un one stop shop: somos el brazo operativo de empresas que no tienen presencia en Chile y que, a través nuestro, lo tienen”, explica el abogado que inició su carrera en la minera Freeport McMoRan y después pasó por el estudio PPU.
Así, se encargan de los permisos, de levantar profesionales en territorio chileno, de buscar empresas de perforación y sondajes, y desarrollar toda la campaña. Según cuenta, si se completa con éxito el pipeline de proyectos que están desarrollando actualmente, podrían derivar en iniciativas por US$ 1.500 millones de capital.
Entre sus clientes junior, figuran nombres como Asara Resources, Golden Arrow, Flagship Minerals, Montero Mining y CleanTech Lithium. Entre las grandes de la industria, han trabajado con Freeport, Anglo American, Compañía Minera del Pacífico, Capstone Copper, entre otras.
La necesidad de crear algo como Kura surgió, explica Florez, por que si bien “Chile es probablemente el destino geológico más atractivo del mundo y, a pesar de que es muchísimo más estable en lo económico y político frente a otros países de Sudamérica con grandes riquezas minerales, tiene barreras de entrada que hacen muy difícil que las juniors puedan acceder a proyectos geológicamente atractivos”.
Según este experto y “dejando de lado la permisología”, la médula del problema “es el sistema de propiedad minera”.
Detalla que “gran parte de las superficies de las regiones mineras están “tomadas” por titulares de concesiones que no están desarrollando exploración”.
Agrega que “esto contradice el principio básico de los sistemas concesionales de países competitivos como Australia y Canadá, que funcionan bajo el modelo “use it or lose it”. Entonces, las firmas extranjeras, en vez de poder tomar proyectos desde cero, tienen que negociar contratos con los titulares y destinar recursos a eso en desmedro de los gastos de exploración”.
La segunda barrera -añade- “es que Chile no cuenta con una base de datos geológica robusta y accesible que permita empezar proyectos con información derivada de exploración pasada. Es un sinsentido, porque si un titular usa una concesión y después no, esa información tiene un interés público y debiera estar a disposición del mercado”.
- Las modificaciones al Código de Minería de los últimos años apuntaban a estos temas. ¿No fue suficiente?
- Iban en la dirección correcta y se mejoró la normativa, pero la regulación sigue siendo muy precaria. Aún existen mecanismos para mantener una concesión minera sin necesidad de ejecutar un programa serio de exploración por un tiempo indefinido. Sobre la entrega de información, solo a contar de 2024 se dispusieron sanciones para los titulares que no presenten datos geológicos a Sernageomin, pero ¿y todo el tiempo hacia atrás?.
- El gobierno presentó una nueva ley de patentes mineras, ¿ayuda?
- Ayuda y elimina el incremento exponencial que se iba a aplicar a las patentes de explotación al año 2031, pero en exploración seguimos sin abordar el problema de fondo: las concesiones se han transformado en un activo para especular y, para explorar, necesitamos incentivos más que castigos. Hay muchas herramientas, es cosa de ver lo que hacen nuestros competidores, como el Flow Through Share (FTS) de Canadá, que permite que empresas exclusivamente de exploración puedan transferir sus gastos a los accionistas, quienes pueden deducirlos de su base imponible.
- Financieramente, ¿Chile es atractivo para invertir en exploración?
- Lo es, pero puede ser mucho más. Somos un país minero, pero no tenemos un mercado de capitales especializado en exploración. Creo que eso es un tema cultural, porque no tenemos mucho conocimiento del negocio financiero detrás de la minería y creo que ahí Chile tiene una gran oportunidad.