El brazo minero del grupo Rassmuss, Minera Cemin, se prepara por estos días para un profundo ajuste. Lo anterior, a raíz de un acuerdo de reorganización extrajudicial -alcanzado el 16 de abril y dado a conocer por SeñalDF- cuya deriva será un proceso de liquidación de activos para saldar sus deudas con sus principales acreedores, el banco Santander y Glencore.
Así, adeudando $ 73.700 millones solo entre estas dos entidades (que representan el 86% del pasivo con terceros), la icónica mediana minera deberá enajenar una serie de activos que la harán concentrar sus operaciones en Catemu, Región de Valparaíso.
Si bien la noticia fue sorpresiva, sobre todo por el momento estelar que vive el cobre y por tratarse del holding liderado por Juan Enrique Rassmus, expresidente de CAP, en el sector y en la interna de Cemin dicen que “era algo que se veía venir”.
Camino a la crisis
Fundada en 1982 como Compañía Explotadora de Minas -Cemin- por el destacado empresario peruano-alemán Juan Rassmuss Echecopar, la firma tempranamente consolidó tres faenas en el segmento de la mediana minería: Catemu, Pullalli (V Región) y Domeyko (III Región). La primera mitad de la década de 2010 fue una de las épocas doradas del negocio, donde se desembolsaron inversiones por sobre los US$ 100 millones para la ampliación de las operaciones y la construcción de nuevas plantas.
En esa época, el holding era reconocido como “uno de los mayores y más dinámicos emprendimientos de la mediana minería nacional”, con 14 faenas y filiales, enfocado en cobre y oro, dando empleo a 1.500 personas.

Tras la muerte del patriarca en 2016, Juan Enrique pasó a la presidencia de la compañía. “Su meta siempre fue modernizar la operación, con innovación, más inversiones, automatización y poner equipos de vanguardia en minería subterránea en Catemu, pero la verdad es que su approach fue como de gran minería y no de mediana, que es lo que son. En el fondo, las operaciones no daban para ese salto”, contó a DF alguien que conoció de cerca el camino de Cemin por esos años.
De hecho, en 2020, Rassmuss hijo llevó a reconocidos mineros a liderar y fortalecer la estrategia, como Juan Andrés Morel (hoy en Lundin), que venía de haber sido general manager-mine operations en Escondida. “En Cemin tenemos el gran desafío de consolidarnos como una gran mediana minera con estándares de gran minería”, dijo la compañía tras su contratación como gerente general.
Le siguió en el cargo Juan Carlos Sáez -hoy vicepresidente ejecutivo de Enami-, que estuvo dos años a la cabeza de la minera antes de su salida y la llegada del actual mandamás en 2025, Roberto Rojas.
El hecho de que en cinco años pasaran tres gerentes generales, despertó alarmas en la interna. “En octubre de 2024 ya se sentía la crisis al interior del holding”, comentó un trabajador, que agregó que en el período de un año hubo tres despidos masivos, que afectaron al personal de la mina Dos Amigos (Domeyko), al área administrativa y al turno de noche.
Paralelamente, la estabilidad en la producción de cátodos de cobre del grupo desde la planta de lixiviación Amalia -ubicada en Catemu- se mantuvo hasta 2021. Desde allí, las cifras cayeron año tras año, desde las 16.200 toneladas hasta las 9.200 en 2024. En 2025, los datos reportados por Cochilco solo llegan hasta julio (ver gráfico).
La “convicción” de Cemin
Consultada la compañía respecto del origen y razón de la crisis, comentó que “en los últimos años se enfrentó una combinación de factores que fueron afectando progresivamente la situación financiera y operacional. Entre ellos, un aumento significativo de costos operacionales, mayores exigencias regulatorias y ambientales, problemas de administración, cambios en las condiciones de la industria minera, entre otros factores”.
A lo anterior, se sumó “un contexto particularmente desafiante para la mediana minería en Chile, donde muchas compañías han debido enfrentar dificultades asociadas, como el alza de costos energéticos, cambios en las condiciones geológicas y productivas de algunos yacimientos maduros”. Pese a ello, apuntó Cemin, “la compañía continuó operando y manteniendo su actividad productiva, precisamente porque existe convicción respecto de la viabilidad del negocio y del rol que cumple en el territorio”.
Respecto de la liquidación de activos, la firma destacó que el acuerdo alcanzado busca “preservar el corazón operativo de la compañía” ubicado la comuna de Catemu, con Planta Catemu y las minas Uva y El Seco. La lógica detrás del acuerdo de reorganización, explicó, “es que siga operando, pague sus pasivos con el fruto de su operación, más la venta de algunos activos”.
Agregó que el proceso es específico de Cemin y no tiene impacto en otras empresas no mineras del grupo.
“Hoy el foco está puesto en implementar el acuerdo de reorganización, asegurando la continuidad operacional y avanzando en el cumplimiento de los compromisos asumidos con acreedores, trabajadores y proveedores”, enfatizó la firma.
Y señaló que hay futuro en Cemin: el grupo Rassmuss “tiene otros activos mineros en la II, III y IV Región”.
De forma paralela, la empresa Tintina Mines de Rassmuss se asoció a la japonesa Sumitomo para desarrollar su proyecto de cobre y oro Domeyko Súlfuros, consignó Pulso.