Una de las líneas rojas de Irán en las negociaciones de Islamabad era que el alto al fuego alcanzara todos los frentes abiertos en Medio Oriente, incluido el que enfrenta a Israel con Hezbolá en Líbano. La exigencia puso en jaque, particularmente, a gobierno de Benjamin Netanyahu, que durante meses se resistió a cualquier intento de vincular un acuerdo entre Washington y Teherán con el cese de las operaciones israelíes en el frente norte.
La resistencia israelí a la demanda iraní quedó en evidencia incluso antes de que se conocieran los términos del entendimiento. El domingo, Israel volvió a bombardear objetivos de Hezbolá en Beirut, acción que provocó una áspera reacción del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Ahora, mientras Washington busca consolidar una tregua de alcance regional, el gobierno israelí toma distancia de lo pactado mientras su primer ministro recibe una ola de críticas de la oposición interna, que ve en el acuerdo una concesión a Teherán y una restricción a la libertad de acción israelí.
¿Qué establece el acuerdo?
Aunque los detalles del entendimiento aún no se conocen por completo, distintas versiones coinciden en que uno de sus ejes es un alto al fuego que abarca todos los frentes abiertos en Medio Oriente, incluido el conflicto entre Israel y Hezbolá en Líbano.
Según la agencia iraní Mehr, el memorando de 14 puntos contempla un cese inmediato y permanente de las hostilidades, además de una reapertura del estrecho de Ormuz y el descongelamiento de activos iraníes durante un período de negociaciones de 60 días. Sin embargo, el documento no incluiría ni el programa de misiles balísticos de Irán ni el respaldo de Teherán a grupos aliados como Hezbolá o los hutíes.
Trump ha defendido públicamente el entendimiento y aseguró que Netanyahu está "de acuerdo" con sus términos, argumentando que el principal objetivo es impedir que Irán obtenga armas nucleares. Al mismo tiempo, reconoció que aún queda pendiente resolver la situación de Hezbolá, al señalar que Washington tendrá que mantener conversaciones con el grupo libanés.
¿Qué dijo Netanyahu?
Este lunes el primer ministro israelí defendió la ofensiva contra Irán y sostuvo que la campaña militar permitió evitar una "amenaza inmediata de aniquilación" para Israel.
La autoridad insistió en que el objetivo de impedir que Teherán obtenga armamento nuclear sigue vigente, independientemente de lo acordado entre Washington e Irán. "Es la misión de mi vida. Con acuerdo o sin acuerdo. No ha acabado", afirmó.
Sobre un eventual repliegue en los distintos frentes abiertos en la región, el líder sionista aseguró que Israel continuará enfrentando las amenazas regionales y mantendrá tropas desplegadas "el tiempo que sea necesario" en las denominadas "zonas de amortiguación", ubicadas en Gaza, Líbano y Siria.
En la misma línea, recalcó que el acuerdo no limita la capacidad operativa de Israel en territorio libanés, añadiendo que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, su sigla en inglés) conservarán "libertad de acción" para responder a amenazas provenientes de Líbano, una expresión que habitualmente utiliza para referirse a los bombardeos israelíes contra objetivos de Hezbolá.
¿Qué han señalado sus ministros?
El ministro de Defensa, Israel Katz, había afirmado previamente este lunes que las IDF permanecerán "indefinidamente" en las señaladas "zonas de seguridad" para proteger las comunidades fronterizas. También insistió en que Israel se opone a cualquier retirada del sur del Líbano, independientemente de las presiones internacionales.
Katz agregó que, si Irán decidiera atacar a Israel en respuesta a acontecimientos relacionados con Líbano, la respuesta israelí sería contundente.
Más categórico fue el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien sostuvo que el acuerdo impulsado por Trump "no vincula" a Israel porque el país no participó en las negociaciones. A su juicio, el entendimiento no resuelve las preocupaciones de seguridad israelíes y no puede aceptarse nada menos que el desmantelamiento completo de Hezbolá.
En la misma línea, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien calificó el pacto como "malo para Israel y para todo el mundo libre" y defendió la necesidad de continuar presionando al régimen iraní para impedir que desarrolle armas nucleares.
¿Qué dice la oposición interna de Netanyahu?
Desde la oposición también surgieron cuestionamientos, aunque dirigidos principalmente contra la conducción de Netanyahu.
El líder del partido Demócratas, Yair Golan, acusó al Primer Ministro de haber permitido que los logros militares obtenidos durante la guerra quedaran diluidos en la mesa de negociaciones. A su juicio, el acuerdo deja intacta la infraestructura nuclear iraní, mantiene la amenaza de los misiles balísticos y otorga oxígeno político y financiero a Teherán.
Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y líder del partido de centro Yashar, criticó que los israelíes se enteraran del acuerdo por anuncios de líderes extranjeros y acusó al gobierno de carecer de objetivos estratégicos claros.
También Benny Gantz, exministro de Defensa y uno de los principales referentes del centro político israelí, advirtió que Israel no puede aceptar un acuerdo que restrinja sus operaciones militares en Líbano o que implique abandonar posiciones en el sur de ese país. En su opinión, el pacto representa un fracaso estratégico que obligará a Israel a librar nuevas batallas diplomáticas y de seguridad en los próximos años.
Se suma a la ola de críticas el exprimer ministro Naftali Bennett, uno de los principales contendientes de Netanyahu de cara a las elecciones previstas para este año, quien acusó al actual mandatario de haber sido incapaz de alcanzar una victoria decisiva frente a Irán.