La reapertura del estrecho de Ormuz, la arteria por donde normalmente transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado que se comercializa en el mundo, sigue rodeada de interrogantes pese al anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para extender el cese al fuego por 60 días y abrir una nueva ronda de negociaciones nucleares.
La principal duda es cuándo volverá a operar plenamente la ruta marítima. El domingo, Donald Trump celebró en Truth Social que el acuerdo estaba "completo" y afirmó que autorizaba la apertura "sin peajes" del estrecho junto con el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense. Sin embargo, horas después matizó esa declaración y señaló que la apertura ocurriría "tras la firma del acuerdo el viernes, para propósitos de remoción de minas".
La aclaración no fue menor. Según una fuente citada por la agencia iraní Tasnim, Teherán rechazó la pretensión de Washington de reabrir simultáneamente el estrecho y levantar el bloqueo naval apenas anunciado el entendimiento. Finalmente se acordó que el proceso comenzará recién después de la ceremonia formal prevista para el viernes en Suiza.
Ante las dudas, este lunes Trump volvió sobre el punto. "Los barcos están empezando a zarpar, muchos cargados de petróleo, desde el estrecho de Ormuz", indicó el mandatario en Truth Social, agregando que se puede navegar por la ruta del sur de la vía, que está "totalmente segura, protegida e impoluta".
Los mercados reaccionaron positivamente a la perspectiva de una normalización del tráfico marítimo. El petróleo Brent caía 4,9%, hasta US$83,07 por barril este lunes, mientras que el WTI retrocedía 5,35%, hasta US$80,34, reflejando la expectativa de que millones de barriles hoy atrapados en el Golfo Pérsico vuelvan gradualmente al mercado.
Sin embargo, la reapertura dista de ser automática. Antes de la guerra, alrededor de 135 embarcaciones cruzaban diariamente Ormuz. Actualmente lo hacen menos de diez. Además, cientos de buques permanecen detenidos a ambos lados del estrecho esperando condiciones seguras para navegar.
¿Cómo se negoció?
Las conversaciones se prolongaron hasta minutos antes del anuncio oficial y el estrecho de Ormuz fue uno de los principales puntos de conflicto.
De acuerdo con Tasnim, las discrepancias se concentraron en el Artículo 1 del memorando de entendimiento y en las cláusulas vinculadas a la navegación marítima. Entre las modificaciones introducidas en las últimas horas figuró la incorporación de una referencia a la "administración de los servicios de navegación marítima en el estrecho de Ormuz" por parte de Irán y Omán. También se acordó que los barcos quedarían exentos de pagos durante 60 días.
La fuente iraní aseguró que Trump insistió hasta el final en que la apertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo naval ocurrieran de manera simultánea e inmediata tras el anuncio del memorando. Irán se opuso y logró que la reapertura quedara vinculada a la firma formal prevista para el viernes. Incluso, según Tasnim, el mandatario estadounidense debió corregir posteriormente su mensaje inicial tras una objeción transmitida por Pakistán, uno de los mediadores del proceso.
El acuerdo fue facilitado principalmente por Pakistán y Qatar, cuyos negociadores trabajaron contrarreloj para evitar una nueva escalada militar cuando Israel lanzó ataques contra objetivos de Hezbollah en Beirut pocas horas antes del cierre de las conversaciones.
¿Qué se acordó sobre Ormuz?
El memorándum establece una extensión del cese al fuego por 60 días y abre una nueva negociación sobre el programa nuclear iraní. En lo relativo a Ormuz, el entendimiento contempla el levantamiento del bloqueo naval estadounidense y el inicio del proceso de reapertura del estrecho una vez firmado formalmente el acuerdo el próximo viernes.
El texto también incorpora una exención temporal de cobros para los buques durante 60 días. Después de ese período, según informaron medios iraníes citados por Bloomberg, Teherán planea aplicar tarifas por servicios de seguridad, navegación, protección ambiental y seguros.
No obstante, muchas cuestiones siguen sin resolverse. Todavía no se conocen los procedimientos de navegación, los mecanismos de seguridad, los seguros exigidos ni la forma en que se gestionará el enorme volumen de embarcaciones acumuladas durante más de tres meses de interrupciones.
¿Qué pasa con las minas?
La principal explicación para el desfase entre el anuncio político y la reapertura efectiva es precisamente la presencia de minas y otros riesgos para la navegación.
Axios advirtió que una reapertura total podría demorarse debido a la necesidad de limpiar minas, reparar infraestructura dañada y garantizar condiciones de seguridad antes de volver a los niveles normales de tráfico marítimo.
Trump reconoció implícitamente ese problema al señalar que la apertura ocurrirá tras la firma del viernes "para propósitos de remoción de minas".
La industria naviera comparte esas preocupaciones. El Consejo Marítimo Báltico e Internacional (Bimco su sigle en inglés), la principal asociación mundial de armadores, sostuvo que la limpieza de minas sigue siendo un asunto crítico y advirtió que la navegación no podrá normalizarse sin garantías creíbles de seguridad de ambas partes.
Por ahora no se han divulgado detalles sobre quién realizará las tareas de desminado. Lo único claro es que las aseguradoras, los armadores y los operadores portuarios consideran que la eliminación de minas y la verificación de rutas seguras serán condiciones indispensables para reanudar el tránsito masivo de petroleros.
Incluso después de que se despejen las rutas, expertos del sector prevén semanas de trabajo para ordenar el flujo de cientos de embarcaciones acumuladas a ambos lados del estrecho y evitar congestiones en una vía que, en su punto más angosto, tiene apenas 39 kilómetros de ancho y canales de navegación de solo dos millas por sentido.