La tecnología incorporada en el balón oficial del Mundial 2026 volvió a quedar en el centro de la discusión arbitral luego de que un leve contacto, imperceptible a simple vista, derivara en la anulación del gol con el que Croacia igualaba el partido ante Portugal en los descuentos de la ronda previa a los octavos de final.
Croacia había encontrado el empate tras un centro que terminó con un cabezazo de Josko Gvardiol. Sin embargo, la celebración duró poco. El sistema VAR detectó, gracias al sensor integrado en el balón, el toque previo de Igor Matanovic con su cabello, lo que dejó al defensor croata en posición de fuera de juego.

Tras revisar la jugada, el árbitro noruego Espen Eskas anuló el tanto, sellando la clasificación de Portugal a los octavos de final, donde enfrentará a España. “¿Qué nos dijo el árbitro? Que Matanovic tocó el balón, pero vimos las imágenes y no hay pruebas de que lo haya tocado. Si no toca el balón, no es fuera de juego”, detalló el capitán croata, Luka Modric, tras la eliminación.
La decisión marca un precedente para la competencia al ser la primera vez que la tecnología incorporada en el balón resulta decisiva para invalidar un gol y definir la eliminación de una selección.
El balón conectado
Trionda, balón oficial de la competición, incorpora la tecnología llamada Connected Ball, un sistema desarrollado para complementar el trabajo del VAR mediante un sensor de movimiento capaz de registrar 500 mediciones por segundo.
El dispositivo integra un acelerómetro y un giroscopio que registran en tiempo real cada impacto, la velocidad, la aceleración y la rotación del balón. Esa información se transmite a la sala del VAR, donde se sincroniza con las imágenes del partido para determinar el momento exacto en que un jugador entra en contacto con la pelota.

“Esta tecnología envía datos precisos al sistema VAR en tiempo real, lo que ayuda a los árbitros en la toma de decisiones, entre ellas, las relativas a los fueras de juego”, explica la FIFA.
Combinada con herramientas de inteligencia artificial y el sistema de fuera de juego semiautomático, la tecnología permite identificar incluso los roces más leves, agilizando decisiones como posiciones de adelanto, manos o dobles contactos en penales.
El balón también presenta cambios en su diseño. Está construido con solo cuatro paneles termosellados, la menor cantidad utilizada en una Copa del Mundo, una configuración que busca optimizar la estabilidad y precisión en el aire. Además, incorpora una superficie texturizada y costuras más profundas para favorecer el control y mantener un comportamiento más estable durante el juego.