Tras la aprobación del proyecto de tierras raras de la empresa de capitales canadienses Aclara Resourses, la empresa penquista NeoRe SpA presentó las primeras solicitudes de concesiones de explotación minera en la comuna de Cobquecura, Región de Ñuble, abriendo el horizonte de exploración de minerales críticos más allá del Biobío.
De acuerdo a la información publicada en el Diario Oficial, las concesiones Elena 19 y Elena 17 comprenden un territorio aproximado de 600 hectáreas en la zona de Talcamávida, cercana a la playa de Buchupureo, y son impulsadas por la empresa en asociación con la firma norteamericana Chilean Cobalt Corp.
Sin embargo y tal como cita diario La Discusión de Chillán, las concesiones mineras en Ñuble no se limitan a Cobquecura. En total, suman 32.500 hectáreas, de las cuales 18 mil están ubicadas en Cobquecura, 13 mil en Coelemu y 1.500 en la localidad de Ninhue.
Alianza
Tal como en el caso de Penco, las tierras raras en Ñuble se encontrarían en las arcillas. Para ello, NeoRe ya ha avanzado en la ingeniería del proyecto conjunto con Chilean Cobalt. Tal como informó DF Regiones en abril, el presidente y director ejecutivo de la norteamericana, Duncan T. Blount, se refirió a la gestión realizada por los penquistas. “Creemos que NeoRe está evolucionando rápidamente de un proyecto en etapa de exploración a una oportunidad de desarrollo con el potencial de convertirse en una nueva fuente significativa de elementos de tierras raras”, comentó el ejecutivo.
En esa oportunidad, Chilean Cobalt anunció la aceleración de su proyecto en la Región del Biobío, con el objetivo de iniciar la primera producción en un plazo de 12 meses y fortalecer la cadena de suministro de minerales críticos hacia Estados Unidos. A través de un comunicado, la compañía detalló la definición del objetivo Esperanza 7 como ubicación para la primera Planta de Extracción Modular e iniciar la comercialización temprana de estos elementos.
La aceleración del plan apunta a la “ejecución paralela de flujos de trabajo clave, incluyendo perforación, ingeniería, permisos y adquisición de equipos, así como el inicio temprano de actividades críticas de desarrollo”, lo que permitiría reducir los tiempos de salida al mercado.
Competitividad internacional
El desarrollo de la industria de los minerales críticos, sitúa a Chile en una posición geopolítica y comercial altamente competitiva. Las tierras raras son insumos fundamentales para la fabricación de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de defensa y dispositivos de telecomunicaciones.
En un contexto internacional donde Estados Unidos y Europa buscan reducir su fuerte dependencia de China para el abastecimiento de estas materias primas, Chile emerge como un socio estratégico confiable.
Recientemente, los gobiernos de Chile y Estados Unidos firmaron una declaración conjunta para abordar el suministro y la cadena de valor de estos minerales, ratificando el potencial nacional para abastecer a los mercados globales en los procesos de transición energética.
Bajo esa línea y durante su visita a la Región del Biobío con motivo del último Encuentro Regional de la Empresa (Erede), tanto el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, como su par de Trabajo, Tomás Rau, valoraron la apertura de Chile a la producción de tierras raras como un impulso al desarrollo de la zona y del país, además de transformarse en una oportunidad de generar empleos de calidad.
A pesar de las proyecciones económicas favorables, el desafío de esta nueva industria enfrenta aprensiones en el ámbito social y territorial. Las comunidades locales y autoridades de la zona han manifestado sus resistencia a la operación de la minería de estos elementos por el impacto social, ambiental y económico que podría tener en algunas actividades productivas ya instauradas como el turismo y la agricultura.