La situación del empleo en el país sigue consolidándose entre las preocupaciones que priman al interior de las empresas y entre la opinión pública. El Índice de Riesgos de Chile de junio, que elaboran Deloitte-Cadem, ratificó no sólo que más del 90% la califica como “mala y muy mala” en estos momentos, sino que porcentajes muy altos -67% y 64%, respectivamente- sugieren un escenario que creen “empeorará” de aquí a seis meses.
Un deterioro que contrasta con las expectativas sobre la marcha de la economía en general del país. La medición, realizada en alianza con MBA UC y Diario Financiero, mostró que un 68% del Panel de Negocios considera que el escenario mejorará de aquí al cierre de año, pero este nivel se reduce a 40% para efectos de la ciudadanía.
Y ese mejor ánimo en el grupo de ejecutivos se condice con la sensación de que los riesgos para Chile han ido disminuyendo.
“La percepción de riesgo geopolítico y económico a nivel mundial bajó con fuerza en el último mes, y eso les permite a las empresas proyectar su actividad con más seguridad”, señaló el gerente general de Cadem, Roberto Izikson, en referencia a la sensación que prevalece en el grupo en que se basa la medición, el cual incluye más de 80 representantes de las industrias más importantes del país, como educación, salud, banca, seguros, energía, minería, agricultura, retail, consumo masivo, manufactura, transporte y automotriz.

La ciudadanía, reparó eso sí, no tiene ese mismo respiro, “porque su experiencia diaria sigue marcada por las alzas en las cuentas y el temor al desempleo”.
A estos factores se suma la inquietud por la delincuencia/narcotráfico e incendios, sequías e inundaciones, como se observó en junio.
Esta brecha entre el mundo de negocios y la ciudadanía, la presidenta ejecutiva de Fedetur -y una de las integrantes del Panel-, la asocia al inicio de los procesos de recuperación económica. “Las empresas tienden a anticipar los ciclos, porque toman decisiones de inversión y contratación antes de que esos ajustes se reflejen en la vida cotidiana de las personas. En cambio, las familias perciben una mejora cuando ésta se traduce en más empleo, mejores ingresos y una mayor capacidad para enfrentar el costo de la vida”.
Como lo planteó el rector de Inacap y otro de los ejecutivos que participa del indicador, Lucas Palacios, el desafío “es construir un ambiente de mayor confianza, en donde primen los acuerdos y un propósito compartido, de tal manera que el país perciba que sus autoridades, empresas, sociedad civil e instituciones educacionales están trabajando por un objetivo que beneficie a todas las personas”.
Zalaquett enfatizó que las expectativas “solo adquieren verdadero valor cuando se convierten en inversión, empleo y crecimiento que las personas puedan percibir”.

¿Qué medidas impulsar?
Pero si bien hay consenso sobre el reto que representa el empleo, la emergencia laboral se percibe de distintas formas. Mientras entre los ejecutivos de empresas se relaciona con la ocupación informal (59%), el desempleo femenino (43%) y el juvenil (39%), en la opinión pública hay una aprensión por despidos o inestabilidad laboral (46%), dificultades para reinsertarse tras perder un trabajo (39%) y bajos salarios (36%).
Diferencias que se replican a la hora de impulsar acciones en pos de la generación de nuevas plazas laborales.
Entre los primeros, las medidas esenciales son regular y permitir los contratos por hora, así como implementar la sala cuna universal en pro de darle más espacio a la ocupación de las mujeres y agilizar permisos y trámites para proyectos de inversión.
Entre los ciudadanos las opciones principales son el crecimiento de la economía y la inversión pública y privada. En tercer lugar, y muy a la par, mencionan la entrega de incentivos tributarios a las empresas que contraten trabajadores formales y controlar la inmigración irregular.
Una acción que destaca en uno y otro es el camino de la flexibilidad laboral, del que también se ha hecho eco el gobierno, tal como lo destacó el CEO de Deloitte, Christian Durán, quien cree que “las autoridades han dado señales claras de preocupación frente a la compleja situación que atraviesa el mercado laboral de cara al corto y largo plazo.
Aquí recordó el plan “Modo Empleo”, anunciado hace unos días junto con los gobernadores regionales para abordar esta emergencia en todo el país y la convocatoria transversal a expertos en una Mesa de Reactivación Laboral.
Pero dado que “estamos presenciando cambios nunca antes vistos en el mercado laboral, donde la tecnología está transformando la forma en que funcionan las compañías”, añadió que las medidas anunciadas “son condiciones necesarias, pero pueden ser insuficientes si no nos hacemos cargo de una modernización de la legislación laboral, la que debe alinearse con los retos de futuro del mercado del trabajo. Una ley moderna y un sistema educacional que permita a las personas contar con las habilidades y perfiles profesionales necesarios serán clave en lo que viene.
Palacios aseguró que “estamos contra el tiempo, ya que las inversiones no son inmediatas y demoran. Por eso, en forma paralela, es crucial formar con antelación el capital humano que requerirán tales inversiones, tanto en empleos directos como indirectos”.
