Con la discusión del proyecto de Sala Cuna Universal ya encaminada en la comisión de Hacienda del Senado, el foco comienza a desplazarse desde el diseño legal hacia sus efectos concretos.
De hecho, un análisis del Observatorio Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) advirtió que la reforma no tendría un impacto homogéneo en el país.
El análisis, elaborado por el decano adjunto y académico de la Escuela de Negocios de la UAI, Alejandro Montecinos, combinó datos del Servicio de Impuestos Interno (SII), el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la encuesta Casen, el Banco Central y un levantamiento de precios para estimar dónde la eliminación del artículo 203 -que establece que sólo empresas de 20 o más mujeres deben entregar el beneficio de sala cuna- tendría mayor potencial para impulsar el empleo femenino y cómo el copago afectaría el uso del beneficio.
Esto considerando, además, un posible aporte de 4,11 UTM por niño, unos $ 294.477 hoy (cifra que no está considerada en el proyecto de ley, ya que el texto legislativo propone que sea una instancia técnica la que defina el monto).
La indagatoria -que el autor califica como simulación y no una proyección causal exacta, y que de hecho tampoco considera las características actuales del proyecto- indica que si bien el fin del artículo 203 desactiva un impuesto implícito a la contratación femenina, tiene un peso distinto en cada región.
Para Montecinos, el principal problema es que el debate sobre este tema suele asumir que la reforma operará de igual manera en todo Chile, cuando las condiciones de acceso a este tipo de establecimientos son distintas por territorio.
Y el precio de las salas cuna varía significativamente no sólo entre regiones, sino que incluso dentro de una misma ciudad. Así, mencionó las diferencias de valores que existen entre comunas de la Región Metropolitana, como Lo Barnechea y La Pintana, lo que termina modificando el monto que cada familia deberá financiar una vez aplicado el subsidio estatal.
“No basta con que la ley genere empleo si la familia no puede pagar la diferencia. Por eso, es importante ver el impacto de algo así en cada región, porque las realidades y composiciones son distintas”, dijo Montecinos.

Alejandro Montecinos, decano adjunto y académico de la Escuela de Negocios de la UAI
Precisamente, ese componente fue incorporado al ejercicio. Según el estudio, aun con el aporte estatal, el copago mensual de las familias variaría entre $ 163 mil y $ 267 mil dependiendo de la zona.
Por lo mismo, el informe sostiene que no basta con eliminar la desventaja que enfrenta la contratación de mujeres mediante el antiguo artículo 203. También resulta determinante cuánto deberá seguir desembolsando cada hogar para financiar una sala cuna, un costo que cambia entre regiones debido a las diferencias de precios.
El Maule es la que tendría el copago más alto, con $ 267.450, seguida de Los Lagos con $ 258.212 y Los Ríos con $ 245.500.
$267 mil seria el copago en la Región de el Maule.
En la vereda contraria, Coquimbo y Magallanes tendrían los más bajos, en torno a los $ 164 mil.
En número de empleos, el ejercicio expone que la Región Metropolitana concentraría el mayor efecto simplemente por su tamaño, con una proyección de 22.858 puestos de trabajo femeninos adicionales. Le seguirían Valparaíso (con 11.175) y Biobío (con 7.792).
Sin embargo, cuando el análisis mide cuánto aumenta la ocupación de mujeres respecto de la realidad laboral de cada región, el panorama cambia. Coquimbo aparece con la mayor intensidad proyectada (3,17%), seguida por Tarapacá, Los Ríos, Valparaíso y La Araucanía.
El informe precisa que observar únicamente el número total de empleos invisibiliza dónde la reforma modifica proporcionalmente más el mercado laboral femenino.
“No basta con que la ley genere empleo si la familia no puede pagar la diferencia. Por eso, es importante ver el impacto de algo así en cada región, porque las realidades y composiciones son distintas”, dijo Montecinos en el contexto del proyecto de sala cuna.
22 mil empleos se crearían al menos en la Región Metropolitana.
Cuatro realidades
A partir de ambas variables -copago y potencial de empleo-, la investigación clasifica las regiones en cuatro grupos.
Atacama, Los Ríos y Tarapacá aparecen en la categoría de “doble urgencia”: tienen alto potencial para aumentar el empleo femenino, pero el elevado copago podría limitar el uso de la política.
En cambio, La Araucanía, Arica y Parinacota, Coquimbo, Magallanes y Valparaíso son catalogadas como regiones de “despliegue limpio”, donde coinciden un mayor efecto sobre los puestos de trabajo y menores barreras de acceso.
La Región Metropolitana queda dentro del grupo denominado “alivio caro”: concentra el mayor número de empleos potenciales, pero exhibe un menor impacto relativo y uno de los copagos más altos del territorio nacional.
Lejos de presentar las cifras como una predicción definitiva, Montecinos enfatizó que el objetivo del trabajo es ilustrar cómo podría comportarse la política bajo distintos escenarios territoriales. De hecho, el proyecto en discusión en el Senado sí considera aportes diferenciados por región.