Nuevas advertencias respecto de la precaridad de las finanzas públicas levantó este lunes el Consejo Fiscal Autónomo (CFA).
En su informe semestral, el organismo presidido por la economista Paula Benavides recogió la situación presupuestaria informada por el Ejecutivo el pasado 25 de mayo, a través del Informe de Finanzas Públicas (IFP).
En el documento, el CFA recalcó que los resultados fiscales recientes dan cuenta de un "deterioro persistente" del balance estructural (BE), agregando que es necesario avanzar con la materialización de medidas correctivas adicionales, en línea con lo anunciado por el Ejecutivo para dar cumplimiento a la meta de balance estructural de este año.
Así, el Consejo remarcó que la Dirección de Presupuestos (Dipres) proyecta para 2026, incorporando medidas correctivas, un déficit estructural de 3,7% del PIB, pero que cambia a 2,8% del PIB al utilizar la nueva propuesta de metodología sugerida por el CFA. Y destacó que el déficit estructural de 2,8% del PIB proyectado por la Dipres para este año se ubicaría por sobre la meta anunciada por el Ministerio de Hacienda de -2,6% del PIB para 2026, compatible con dicha metodología.
Proyecciones de deuda
En cuanto a las proyecciones de ingresos fiscales, el CFA indicó que, si bien en el IFP se corrigen hacia escenarios más conservadores, aún "persisten algunos riesgos".
Si bien valoró la corrección prudencial de la recaudación asociada a la Ley de Cumplimiento Tributario, el Consejo señaló que persisten riesgos asociados, al menos, a dos aspectos: a la reversión del impuesto sustitutivo de impuestos finales (ISIF) -que adelanta recaudación desde ejercicios futuros-; y a la menor recaudación de ingresos producto de un menor dinamismo de la actividad económica, considerando los recortes en las proyecciones de crecimiento para 2026 de diversos organismos internacionales y del Banco Central.
"Las presiones de gasto, reconocidas en el propio IFP del primer trimestre, resultan superiores a las iniciativas de recorte anunciadas por el Ministerio de Hacienda”, advierte el CFA.
De esta forma, el Consejo asegura que el Ejecutivo ha implementado medidas de reducción de gasto "relevantes" y anunciado otras adicionales, pero que “estas resultan inferiores a las presiones reconocidas en el propio IFP, asociadas a mayores obligaciones legales de carácter ineludible -principalmente asociadas a gasto en personal-, otras presiones de mayor gasto, concentradas principalmente en salud y mayor gasto por intereses”.
En cuanto a la deuda bruta, el CFA advirtió que tanto las proyecciones de la Dipres como las suyas indican que, de no adoptarse medidas adicionales, esta superaría el nivel prudente del 45% del PIB dentro del periodo 2027-2030. En detalle, la Dipres proyecta una deuda bruta que mantendría una trayectoria ascendente que sobrepasa el nivel prudente en 2028 (45,4% del PIB) y alcanza 46,5% del PIB en 2030.
Y en las proyecciones del CFA, en el escenario base la trayectoria central de la deuda sería creciente, superando el nivel prudente y alcanzando un máximo de 48% del PIB en 2033. "
"En dichas proyecciones al incorporar la variabilidad normal de los supuestos en que estas se basan, la probabilidad de superar el nivel prudente se acercaría a 50% en 2028”, señaló el organismo.
En ese sentido, el CFA alertó que los antecedentes disponibles muestran que el país enfrenta un desafío fiscal de naturaleza estructural, cuya solución requerirá de medidas permanentes, monitoreables y creíbles. Por ello, el Consejo resaltó nuevamente la necesidad de un acuerdo amplio entre el Ejecutivo y el Congreso, que asegure la coherencia entre los gastos permanentes y sus fuentes de financiamiento, con el objeto de fortalecer la credibilidad de la regla fiscal y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Análisis de la "inconsistencia" denunciada por Quiroz
Hacia el final del documento, el informe aborda la "inconsistencia" que denunció el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el IFP, cuando denunció que habría US$ 10.600 millones de deterioro en el balance fiscal entre el tercer trimestre del 2025 y el cuarto trimestre de ese año que no se reflejan en una mayor deuda para el lapso 2026 al 2030.
El CFA es categórico: "El análisis efectuado no identifica una inconsistencia aritmética en las proyecciones publicadas en el IFP del cuarto trimestre de 2025: los cuadros de fuentes y usos de financiamiento de los IFP son internamente consistentes y la diferencia entre el mayor déficit acumulado y la mayor variación de deuda bruta se explica por partidas identificables".
El informe profundiza señalando que las validaciones realizadas muestran que la trayectoria fiscal utilizada reproduce "exactamente" el escenario del IFP del cierre del año pasado, que el deterioro fiscal se transmite "efectivamente" a las necesidades de financiamiento, que la acumulación de deuda respeta las identidades financieras relevantes y que los resultados obtenidos "no dependen de supuestos macroeconómicos alternativos ni de una única especificación metodológica”.
"Más que una falta de cuadratura, lo observado en el IFP del cuarto trimestre de 2025 corresponde a una proyección que habría incorporado supuestos de ajuste o gestión financiera no explicitados, y que en la práctica correspondería a una siguiente administración aplicar", cerró el CFA.