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Daniel Johnson, director de la fundación Paz Ciudadana: “No hay correlación entre la llegada del Presidente Boric y los problemas de seguridad ciudadana”

Ha estudiado en detalle por qué estamos en esta crisis, explica lo que es el nuevo crimen y cómo operan las organizaciones delictuales, desconfía de las 38 leyes que logró aprobar este Gobierno para combatir la delincuencia, y cree que pocos entienden qué es lo que está ocurriendo en Chile.

Por: Andrea Lagos | Publicado: Viernes 5 de enero de 2024 a las 04:00 hrs.
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Foto: Julio Castro
Foto: Julio Castro

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Es el director que más tiempo ha estado al mando de la fundación Paz Ciudadana, creada por Agustín Edwards el año 1992 con el objetivo de influir en las políticas públicas en el área de seguridad ciudadana. En el directorio de esta fundación se ha mezclado la derecha, la exConcertación y el empresariado que participa y aporta los recursos para sostenerla.

Daniel Johnson, su director desde hace siete años, es ingeniero civil, con master en políticas públicas y otro master en Roma en Innovación y Administración Pública. Fue jefe de Finanzas de Ministerio de Vivienda y Urbanismo (2010-2011) y director del Serviu de la Región Metropolitana (2011-2014) entre muchos otros cargos.

Entiende como nadie el giro de la delincuencia y la explosión de violencia a partir de 2023. Y tiene el sabio análisis del especialista en seguridad y no del político que mezcla las dos esferas.

“La experiencia de otros países nos dice que los períodos de instalación de las organizaciones delictivas, son los más violentos”.

“Ningún país ha logrado terminar con las organizaciones delictuales. En EEUU se habla de las cuatro familias, los clanes de la mafia (...) EEUU las conoce bien, pero siguen existiendo. No han solucionado el problema, pero se mantiene a raya”.

“La creación del Ministerio de Seguridad tendrá cero impacto si lo único que persigue es sacarle el problema de la seguridad pública al jefe de gabinete”.

“Tiene efectos políticos el que sea cuestionado el director de Carabineros. Esto debiera esclarecerse cuanto antes. Y esto ocurre cuando estamos en medio una gran crisis de seguridad”. 

- A propósito del aumento de homicidios, entre los delitos con el uso de violencia, ¿qué receta existe para parar con este crecimiento?

- Para abordar el fenómeno delictual, primero tenemos que entenderlo. En Chile se está instalando peligrosamente el discurso de “basta de diagnóstico, es la hora de actuar”; y es comprensible, estamos atemorizados.

No se contrapone con avanzar en soluciones, el seguir haciendo diagnósticos que nos permitan implementar políticas efectivas. Si no lo hacemos, podemos tomar decisiones equivocadas.

En Chile se duplicó el presupuesto de seguridad en 10 años, entre 2008 y 2018. Creció más que cualquier otro sector del Estado de Chile, pero no hemos tenido resultados.

- A esta altura el diagnóstico es claro, ¿no?

- El cómo opera el sistema es lo que no se sabe. Es cierto que los homicidios han aumentado, pero ¿cuáles?. En Chile teníamos bajas tasas, y aún nuestras tasas no son comparables con el resto de Latinoamérica donde son mayores.

Hace 10 años, los homicidios eran muy distintos. Generalmente ocurrían en el espacio doméstico, el victimario era conocido de la víctima y, para cometerlo, generalmente se usaba arma blanca y no arma de fuego. Normalmente, se sabía quién era el autor del homicidio. Las causas más comunes eran peleas, rivalidades en un bar, o violencia intrafamiliar. No existía premeditación, ni una estrategia de escape del autor del homicidio. El homicidio no tenía más fin que el homicidio mismo.

Hoy, sin embargo, lo realiza gente desconocida, o que actúa por encargo, se usan armas de fuego, es un homicidio premeditado y, cuando se ubica al culpable, es alguien vinculado a una organización que se enfrenta a otra banda en un ajuste de cuentas. No solo han aumentado las tasas de homicidios, sino que tenemos un nuevo fenómeno delictual.

- ¿Qué más hay que saber para darle solución a la crisis?

- La primera solución es perseguir al o los victimarios. Pero en las organizaciones delictuales, los crímenes no son cometidos por los líderes, sino por sicarios o soldados. Si se apresa solo al responsable directo del homicidio y no se persigue a toda la organización que tiene atrás, resulta que el victimario es el eslabón más débil de la cadena y será reemplazado rápidamente. La organización delictual, por lo tanto, quedará igual.

- Pero esto del crimen organizado ya lo sabe el Gobierno…

- Está comenzando a entenderlo.La experiencia de otros países nos dice que los períodos de instalación de las organizaciones delictivas, son los más violentos. El homicidio, sin embargo, no es el objetivo de la organización delictual porque los expone mucho.Ellos persiguen un fin económico. Los homicidios los cometen cuando están ocupando territorios y se enfrentan a otras bandas. Si en el día de mañana se redujeran los homicidios, lo que podría estar ocurriendo es que una banda logró la supremacía y ya no necesita matar para fortalecerse.

- Los delitos cambiaron de escenario y son más violentos…

- Los robos de casas son cometidos por bandas más chicas, el robo de vehículos es propio de organizaciones delictuales mayores porque hay que tener un aparataje para poder reducir ese vehículo. Las organizaciones delictivas migran entre el robo de autos, el robo de tiendas, y el tráfico de drogas. No les es difícil cambiar de un delito a otro, porque ya tienen la estructura montada.

La droga no es el objetivo primario de la organización delictiva. El know how de la organización es reclutar a personas que puedan cometer delitos, saber cómo escapar de la policía, conocer cómo lavar los dineros, y cómo lograr que no los denuncien.

- ¿Cómo ha evolucionado el robo de vehículos? Aparte de que son más violentos con encerronas y portonazos.

- La cantidad de robos de vehículos es entre 35 mil y 40 mil. De esos autos, antes más del 80% eran encontrados. En 2022, sin embargo, se encontró un poco más del 40%. Ya no es el robo de vehículo para manejar un Porsche a 200 kilómetros por hora, ni para usarlo para cometer otros delitos y abandonarlo, … ahora, la organización delictual puede desmantelarlo, sacar las identificaciones, y poner el auto en el mercado. También sacan los vehículos del país por pasos no autorizados y tienen la capacidad para reducirlos.

- ¿Hay algún país que haya logrado terminar con las bandas delictuales?

- Ningún país ha logrado terminar con las organizaciones delictuales. En Estados Unidos se habla de las cuatro familias, los clanes de la mafia, que operan desde hace más de 100 años. EEUU las conoce bien, pero siguen existiendo. No han solucionado el problema, pero se mantiene a raya. Sin embargo, en Chile estas organizaciones están aumentando, son más violentas, ejercen mayor daño y han diversificado su forma de operar. Para pesquisarlas, debemos fortalecer nuestro sistema de inteligencia.

- Según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (Enusc) 2023, la sensación de inseguridad llegó a un máximo histórico de 90,6%, pero solo el 21,8% de hogares declara haber sido víctima de algún delito. Esto confirma la disminución sostenida de la delincuencia desde 2017…

- Los delitos son distintos. Un homicidio es distinto a un hurto, a un robo con violencia y a una violación. Contar delitos siempre es muy peligroso. Todos los que nombré forman parte de los “delitos de mayor connotación”, pero no se puede comparar un homicidio con un hurto. Al parecer, disminuyen los hurtos y aumentan los homicidios.Hoy tenemos menos delitos no porque lo estemos haciendo bien, sino porque tras la pandemia cambió la estructura de organización. Son delitos más graves.

El Gobierno y los medios

- ¿Tiene relación la llegada en 2022 de un Gobierno de izquierda, que podría ser considerado más blando en el uso de la fuerza, con el aumento de los delitos más graves y el aumento del temor?

- Lo hemos estudiado y no hay correlación entre la llegada del Presidente Boric y los problemas de seguridad ciudadana. Afecta mucho más al temor de las personas cuando se comunican recurrentemente las campañas de seguridad pública por parte de la autoridad.

- ¿Cuál es la relevancia de matinales y noticieros televisivos que muestran constantemente delitos, violencia y víctimas?

- El mayor temor antes se producía al ser víctima de un delito. En segundo lugar, si yo había sido testigo de un delito. En tercer lugar, si alguien conocido, en el yo confiaba, me decía que había sido víctima de un delito. Y, en cuarto lugar, venía la influencia de los medios de comunicación. Había solo cuatro canales, prensa escrita y radio. No existía la cantidad de cámaras que hay hoy en la ciudad, sumadas a las cámaras de los celulares.

Antes a uno le contaban un delito, ahora lo vemos. Las redes sociales y la televisión nos lo muestran permanentemente. Los delitos tienen imagenes asociadas.

¿Hay solución?

- Ahora vamos a las soluciones y no solo al diagnóstico de la crisis de seguridad.

- Es un error concentramos en la persecución y no en los mecanismos de prevención.

En Chile no hemos abordado la prevención temprana que evitaría que niños adolescentes entren al mundo del delito. Hay jóvenes que tienen factores de riesgo: la exclusión escolar y el ausentismo que aumentaron en la pandemia. En las las cárceles, más de un 80% de los internos no tiene escolaridad completa. Otros adolescentes con factor de riesgo son los hijos de padres privados de libertad.

Los jóvenes son los eslabones más débiles que usan las organizaciones delictuales para cometer delitos. Si no se ejercen medidas de prevención, habrá muchos niños que entrarán a los 13 o 14 años al mundo del delito.

- A pesar de elevar a 5,7% el presupuesto en seguridad pública en el proyecto 2024, aumentar en más de $ 1.000 millones los ingresos de Carabineros y haber aprobado 38 leyes de seguridad, los índices de inseguridad y miedo siguen aumentando.

- ¿Para qué 38 leyes? No están claros los objetivos de las leyes de seguridad que se han aprobado. Tampoco hay que satanizar esas 38 leyes, porque hay algunas buenas. Poner cámaras corporales a Carabineros es importante. Sin embargo, la creación del Ministerio de Seguridad tendrá cero impacto si lo único que persigue es sacarle el problema de la seguridad pública al jefe de gabinete. Este va a ser el año de la implementación de todas estas leyes y ahí se verá cuán efectiva es cada una.

- Según la Encuesta Espacio Público de Ipsos 2023, la principal preocupación de los encuestados frente a la llegada de migrantes, con un 54% de las preferencias, es “que aumente la inseguridad, el tráfico de drogas y la delincuencia”. ¿Asocia la inmigración al aumento de la criminalidad?

- Es importante la inmigración porque hay tipologías delictuales extranjeras que se están incorporando en Chile. Pero hay que separar la inmigración en general, de los migrantes que llegan a Chile a delinquir. La migración, cuando es percibida como irregular, produce temor.

Los migrantes ilegales son caldo cultivo para los delitos. En Antofagasta hay grandes campamentos de migrantes vulnerables que les deben pagar a estas bandas para que no les hagan daño (extorsión). Y como son migrantes ilegales, no pueden ir a la policía a denunciar.

Lo que podría ayudar sería que se ejerciera un control de fronteras efectivo y que se facilitara la regularización rápida del migrante que demuestra que llega a trabajar.

- El general director de Carabineros, Ricardo Yáñez, será formalizado. Es imputado por omisión de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves y homicidio post 18-O. En esa época, se desempeñaba como director de Orden y Seguridad de la institución ¿Tiene esto hecho efectos políticos?

- Tiene efectos políticos el que sea cuestionado el director de Carabineros. Esto debiera esclarecerse cuanto antes. Y esto ocurre cuando estamos en medio una gran crisis de seguridad.

- El crimen y el aumento de la violencia ha hecho que los chilenos cambiemos nuestras conductas ¿Cuán dramático es?

- Las encuestas dicen que más del 70% ha dejado de ir a ciertos lugares, más del 70% ha dejado de salir a ciertas horas, y el 67% ha invertido en la seguridad de su casa. Las familias con hijos no quieren vivir en departamentos porque sus hijos ya no pueden jugar en la plaza y necesitan un patio. Hace cuatro o cinco años un 40% de las personas cambiaban sus conductas por la percepción de inseguridad, hoy este índice es del 70%.

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