La mitad de la población en Chile tiene un ingreso igual o menor a $ 611.162 al mes
El INE publicó la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2024, la cual también mostró que cerca del 20% de los ocupados gana menos que el salario mínimo neto.
Por: C. León y C. Vergara
Publicado: Lunes 11 de agosto de 2025 a las 20:40 hrs.
Foto: Aton
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Una actualización respecto a la situación salarial de la población del país entregó este lunes la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2024, que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) entre octubre y diciembre de cada año.
Un sondeo que puso sobre la mesa varios datos clave: uno de ellos fue que el ingreso laboral promedio de la población ocupada en el país fue de $ 897.019 netos mensuales, es decir lo que recibe una persona tras los descuentos por previsión y salud.
Esto significa que siete de cada 10 personas ocupadas en Chile (68,3%) percibieron ingresos menores o iguales a este monto.
La medición, además, arrojó que el ingreso mediano -que corresponde al ingreso de la persona situada en la posición central del conjunto de la población, una vez ordenados los ingresos de menor a mayor- llegó a $ 611.162 al mes. Dicho de otra forma, el 50% de quienes trabajaron en el país recibieron ingresos menores o iguales a este monto.

Sigue la brecha de género
Al mirar la situación por género, se ven significativas diferencias, tanto en los ingresos medios como medianos.
De hecho, del total de 8.839.148 de quienes se estima tienen un trabajo, un 57,3% correspondió a hombres, quienes percibieron un ingreso promedio de $ 1.001.510. Las mujeres, al frente, representaron el 42,7% del total con un ingreso medio de $ 756.715.
Con estos datos, la brecha de género fue de -24,4%, en desmedro de ellas; lo que es sinónimo de alza frente al 23,3% del año anterior.
Al comparar con 2023, se observa que en 2024 el ingreso promedio de los hombres aumentó en $ 81.936, mientras que el de las mujeres lo hizo en $ 51.761.
Con relación a los ingresos medianos, estos llegaron a $ 698.255 para los varones y $ 555.362 para las mujeres.

La distribución
Esta edición de la ESI también constató que el 19,6% de personas con plaza laboral gana menos del salario mínimo neto o líquido, que fue de $ 406.500 -vigente en 2024 durante el período de referencia de la encuesta. Este se construyó considerando el salario mínimo bruto de $ 500.000 menos los descuentos legales, que corresponde al 18,7% del salario.
En la vereda contraria, en 2024, el tramo de ingresos más alto (más de $ 4.500.000) se concentró en un 1,2% de las personas ocupadas.
De acuerdo a la ESI, el mayor porcentaje de ocupados se encuentra en el tramo de ingresos de $ 500.000 a $ 600.000, que concentró un 15% de personas.
A este grupo le siguieron los tramos de $ 400.000 a $ 500.000 y de $ 600.000 a $ 700.000, que concentraron un 11,4% y 9,6% de los ocupados, respectivamente.
Adicionalmente, del total de ocupados, un 26,4% recibió ingresos mayores o iguales a $ 1.000.000.

Diferencias entre públicos y privados
Las diferencias no solo se ven por género, sino que también por categoría ocupacional.
De hecho, la mayor parte de la población con trabajo (60,4%) es sinónimo de personas asalariadas del sector privado, cuyos ingresos medio y mediano fueron de $ 957.609 y $ 680.000, respectivamente.
Levemente más atrás están quienes se desempeñaron por cuenta propia (20,1%), con ingresos promedio y mediano de $ 491.175 y $ 351.197, respectivamente.
Estas cifras se alejan significativamente de lo registrado entre las personas asalariadas del ámbito público, que corresponden al 13,6% del total, las que anotaron un ingreso promedio de $ 1.227.669 y uno mediano de $ 939.067.
Los empleadores, en tanto, anotaron un ingreso medio mensual de $ 1.447.788, y uno mediano de en torno a un millón.
Factor educación
Al observar el escenario según nivel educativo, la encuesta mostró que la secundaria concentró la mayor proporción de trabajadores (40,6%), con ingresos medio y mediano mensual de $ 642.688 y $ 548.666, respectivamente.
Aquellos con un nivel postgrado registraron los ingresos más altos, con una media de $ 2.335.807 y una mediana de $ 1.864.104.
En la vereda contraria, los ingresos más bajos fueron los de las personas ocupadas con enseñanza solo primaria, con ingresos medio y mediano de $ 476.787 y $ 498.753, en cada caso.
La situación por regiones
Con relación a la situación de las regiones, el ingreso promedio de las regiones Metropolitana, Magallanes y Antofagasta fue de $ 1.058.905, $ 1.056.485 y $ 1.056.125, respectivamente, las que presentaron un ingreso medio por sobre el promedio nacional ($ 897.019).
Mientras que el ingreso mediano de las regiones de Magallanes, Antofagasta y Metropolitana fue de $ 795.579, $ 757.312 y $ 702.463.
Dentro de las zonas con menor ingreso medio, destacaron Ñuble, La Araucanía y Maule que exhibieron un ingreso medio de $ 650.239, $ 651.445 y $ 655.862, respectivamente.
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“Si bien los aumentos sucesivos del salario mínimo desde 2022 han sido significativos, su impacto no ha bastado para modificar de manera sustantiva la distribución de ingresos”, opinó la economista de Clapes UC, Carmen Cifuentes. “Este escenario -dijo- se desarrolla en un mercado laboral deteriorado, donde el empleo formal privado aún no logra recuperar dinamismo, con todavía una parte importante de puestos de trabajo que corresponde a empleos informales”.
A juicio del director del Observatorio del Contexto Económico de la U. Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Bravo, en los resultados de la ESI 2024 “se amplifican las desigualdades entre distintos tipos de trabajadores”. Y ejemplificó: en los asalariados formales del sector privado, los ingresos laborales crecieron 3,4% real entre 2024 y 2023. En cambio, en los cuenta propia informales, decrecieron 1% real. “Aquí se confirma lo que muestran otras fuentes de que, efectivamente, en el segmento de empleo asalariado formal sí hay incrementos de ingresos que van sobre la inflación. Sin embargo, en aquellos segmentos, como los trabajadores por cuenta propia informal, el alza nominal de ingresos no está siendo capaz de compensar a la inflación”, sostuvo.
A su vez, postuló que la informalidad es lo que explica por qué hay personas que ganan menos que el valor del salario mínimo.
Sobre los factores que influyen en estos resultados, Bravo apuntó a la calidad de la educación. “La capacidad de generación de ingresos laborales que tiene una persona, dependen de su productividad laboral y, por lo tanto, de su nivel de capital humano. Y ahí claramente el país tiene una falencia bien importante”.
Otro tema que inquietó a Cifuentes es la brecha de género. En 2024, las mujeres ganaron en promedio 24,4% menos que los hombres. “Esta disparidad responde no solo a la segregación ocupacional y la menor presencia femenina en empleos de alta remuneración, sino también a barreras estructurales como las dificultades para conciliar trabajo y familia, la falta de corresponsabilidad en los cuidados y la mayor exposición a la informalidad”.
Para la investigadora del CEP, Sarita Undurraga, “es muy preocupante” que la brecha salarial no haya disminuido respecto a 2023. “Las estimaciones del INE indican que reducir el trabajo part-time involuntario entre mujeres contribuye solo de manera limitada a cerrar esta brecha, sin ser suficiente para eliminarla por completo”, dijo.
Las alarmas también saltaron debido a las diferencias entre el sector público y el privado: los asalariados del primero público registraron un ingreso medio de $ 1.227.669, mientras que en el segundo fue de $ 957.609, o sea una brecha cercana al 28% a favor del empleo estatal.
“Esta diferencia obedece, en gran medida, a que el sector público concentra una mayor proporción de empleos calificados, con escalas salariales más homogéneas, además de menor rotación y negociación colectiva más estructurada. En cambio, el privado es más heterogéneo, con alta presencia de micro y pequeñas empresas, empleos de baja calificación y mayor informalidad, lo que reduce el promedio general de remuneraciones”, explicó Cifuentes.
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