La compañía minera Doña Inés de Collahuasi -donde Anglo y Glencore tienen el 44% de la propiedad cada una- invertirá US$ 345 millones en ajustes operativos en su rajo Rosario, en Pica, para optizar su producción.
Así lo reveló la declaración de impacto ambiental ingresada al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA, donde se precisa que los trámites para contar con el permiso son relativos al proyecto llamado “Modificación de extracción de estéril rajo Rosario, nueva cantera Ujina y ajustes en sistema de bombeo de relaves, Faena Cordillera Collahuasi”.
La iniciativa contempla ajustes operacionales e instalaciones complementarias a obras del proyecto aprobado ambientalmente “Desarrollo de Infraestructura y Mejoramiento de Capacidad Productiva de Collahuasi”, orientadas a asegurar la continuidad, eficiencia y seguridad operacional de la faena, así como los procesos asociados a su encadenamiento productivo en la región de Tarapacá y el país.
En particular, detalló la compañía, "el proyecto considera la recuperación de la tasa de extracción de estériles en el rajo Rosario, con el fin de alcanzar los niveles de producción aprobados; la incorporación de una cantera en el sector Ujina para complementar el material requerido para la construcción del muro principal del depósito de relaves; y la reubicación y ajustes de componentes del sistema de bombeo de relaves dentro de la operación".
Las obras se desarrollarán en el sector Cordillera de la faena de Collahuasi, ubicada en la comuna de Pica, Región de Tarapacá, dentro de áreas operacionales ya intervenidas y previamente evaluadas.
En paralelo, la compañía enfrenta un complejo escenario judicial. El 15 de mayo, el Segundo Tribunal Ambiental anuló la resolución de calificación ambiental otorgada en 2021 al proyecto de infraestructura y ampliación de capacidad productiva, que incluye la planta desaladora que se encuentra casi terminada.
Tras solicitar una aclaración al tribunal, Collahuasi confirmó que podrá continuar con las obras del proyecto, aunque de manera acotada. El proyecto en cuestión contempla una inversión de US$3.200 millones y busca extender la vida útil del yacimiento.