La emergencia provocada por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela hace casi una semana continúa agravándose. Este martes, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que los fallecidos aumentaron a 1.943, mientras que los heridos sobrepasan llegan a 1.571. Asimismo, detalló que han sido rescatadas 6.471 personas desde los escombros.
En sus cuentas, la autoridad dejó entrever que las víctimas fatales podrían estar en torno a las 10.000, en línea con lo determinado horas después de los movimientos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, su sigla en inglés). Este ente adelantó, incluso, que podrían llegar a las 100.000.
Más temprano, la NASA consignó que una evaluación preliminar le permitió estimar que más de 58.000 edificios resultaron probablemente dañados o destruidos en los eventos sísmicos. La cifra contrasta con el balance entregado por las autoridades venezolanas, que reportan daños en 855 edificaciones, de las cuales 189 colapsaron por completo en La Guaira y Caracas.
El informe, elaborado a partir de imágenes de radar Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea (ESA) y datos sísmicos del USGS, describe un escenario en que edificios reducidos a montañas de escombros siguen siendo revisados por rescatistas y voluntarios, pese a que las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días. La situación se vio agravada el lunes por un nuevo temblor de magnitud 5,1 que reavivó el temor entre la población.
Las alarmas de la OMS
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el sistema sanitario venezolano enfrenta una presión "significativa" tras los terremotos. Según explicó en Ginebra el vocero Christian Lindmeier, al menos tres centros de salud presentan daños críticos y otros seis están dañados o solo operan parcialmente, mientras que los hospitales que permanecen funcionando lo hacen muy por encima de su capacidad.
Una evaluación realizada en 21 establecimientos reveló además una atención marcada por el hacinamiento, un flujo caótico de pacientes y un creciente retraso en las intervenciones quirúrgicas.
La OMS alertó también sobre un mayor riesgo de brotes de enfermedades debido a la interrupción de los servicios de salud, los daños en las redes de agua y saneamiento y el desplazamiento masivo de población. Lindmeier indicó que las actuales condiciones podrían favorecer la propagación de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina, además de enfermedades transmitidas por vectores y el agua, entre ellas dengue, fiebre amarilla, malaria, zika y chikunguña.

El organismo agregó que varios profesionales especializados en atención materna permanecen desaparecidos y que persisten graves problemas en los servicios forenses, las morgues y los sistemas de registro de víctimas.
La ONU, en tanto, mantiene que alrededor de 50.000 personas siguen desaparecidas. La organización estima además que cerca de siete millones de personas han resultado damnificadas y que los daños materiales ascienden a unos US$ 6.700 millones.
Frente a la magnitud del desastre, la ayuda internacional continúa intensificándose. Según Naciones Unidas, 27 países han desplegado cerca de 40 equipos de búsqueda y rescate, con más de 2.000 efectivos y alrededor de 160 perros especializados. Estados Unidos reabrió el puerto de La Guaira mediante un operativo de los Marines para facilitar el ingreso de equipos y suministros de emergencia, mientras la ONU anunció el envío de 10.000 bolsas mortuorias y continúa coordinando la asistencia humanitaria en las zonas más afectadas.
Entre los países que han reforzado la asistencia figura Chile, que envió más de 30.000 dosis de vacunas contra la difteria y el tétanos para contribuir a prevenir brotes de enfermedades en las zonas afectadas. El país también desplegó un equipo USAR de Bomberos especializado en búsqueda y rescate, que se sumó a los esfuerzos internacionales para localizar sobrevivientes y remover escombros.