El Consejo Regional (CORE) de Ñuble rechazó por unanimidad de quince votos contra cero el proyecto “Relleno Sanitario y Centro de Manejo de Residuos Ñuble Sustentable” que busca instalarse en la comuna de Chillán Viejo para el tratamiento y gestión de residuos por 13 años. La decisión de los consejeros tomó como base el pronunciamiento técnico y político entregado por la Comisión de Salud y Medio Ambiente que evidenció la incompatibilidad de la iniciativa con la Estrategia Regional de Desarrollo Ñuble 2030.
La decisión del CORE deja en vilo a la inversión de US$ 10 millones que pretende ejecutar la empresa INSER S.A, en una superficie de 103,9 hectáreas en el sector de Quilmo. Este es el séptimo intento de la compañía por aprobar el complejo sanitario desde 2007.
Según consta en los documentos presentados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) durante su ingreso en abril, la planta tendrá capacidad para recibir más de 7.300 toneladas mensuales de basura, alcanzando un volumen total de acopio de más de 1,5 millón de metros cúbicos dispuestos en celdas de hasta 30 metros de altura.
El proyecto considera además la construcción y operación de una planta de Tratamiento de Lixiviados y una planta de Valorización de Material Reciclable, destinada al procesamiento de plásticos, papeles y cartones.
“Zona de sacrificio”
Las principales aprehensiones económicas y técnicas manifestadas por el Consejo radicaron en la inexactitud sobre el uso y la potencial contaminación de los recursos hídricos, elementos vitales para el ecosistema agroindustrial de la zona, además de la sobrecarga operativa que, a juicio de los participantes, podría transformar a la comuna en una "zona de sacrificio", mermando el valor del suelo y la calidad de vida de sus habitantes.
Tras la votación, el gobernador regional de Ñuble y presidente del Consejo, Óscar Crisóstomo, argumentó que la iniciativa “no sólo contradice la estrategia de desarrollo local, sino que satura ambientalmente a la comunidad de Chillán Viejo, afectando su fauna, habitabilidad y calidad de vida con ruidos y olores”.
La autoridad calificó la propuesta como “obsoleta al no contemplar de manera efectiva la reducción, reutilización ni el reciclaje de residuos”, afirmando que con este rechazo técnico y político se hace un llamado directo al Comité de Evaluación Ambiental para escuchar la voz de la región y proteger a los vecinos.
Los argumentos de Crisóstomo fueron compartidos por los demás integrantes de CORE. Wilson Ponce, quien actuó como subrogante del presidente de la comisión de Salud y Medio Ambiente reiteró que “el informe técnico que nos exhibieron fue muy claro. La zona ya está saturada y funciona como una “zona de sacrificio”, recibiendo basura de otras regiones y soportando malos olores” y mencionó que la documentación analizada tampoco da certezas sobre el impacto hídrico del área que compromete.