A partir de septiembre, la tecnología de nanoburbujas desarrollada por Kran operará de forma permanente en la planta de helados de Carozzi en San Bernardo, convirtiendo al productor de alimentos ligado a la familia Bofill en el último gran nombre en sumarse a una cartera de clientes que ya incluye a Nestlé, AB InBev, Agrosuper, AquaChile, Watt’s y los principales embotelladores del sistema Coca-Cola en América Latina (Andina, Embonor, Femsa, Arca Continental y Solar).
La alianza, que maduró tras un año de pilotos en el marco de un programa de innovación abierta, busca optimizar la remoción de carga orgánica y el gasto energético en los procesos biológicos de Carozzi.
El acuerdo marca además un paso adelante en la estrategia de Kran, que apunta a convertir a la industria de alimentos procesados y bebidas en su principal motor de crecimiento. La meta es que este segmento pase a representar 65% de su facturación total en un plazo de dos años, desplazando de este modo a la salmonicultura -su negocio de origen- como principal fuente de ingresos.
El gerente de corporate venture capital de Empresas Carozzi, Gerardo Zañartu, adelantó a DF Regiones que la tecnología aplicada en la planta de San Bernardo podría ser replicada en otras instalaciones de la compañía. “Luego de esa primera implementación podríamos escalar a otras plantas a lo largo de Chile”, señaló el ejecutivo que lidera la división también conocida como Carozzi Ventures, cuyo objetivo es potenciar el ecosistema de emprendedores y startups.

Jaime de la Cruz, fundador y director ejecutivo de KRAN.
Impacto en productividad
Fundada en 2017 en Puerto Varas, Región de Los Lagos, Kran desarrolla tecnología de nanoburbujas para optimizar procesos industriales donde el agua es un elemento crítico. En el segmento de bebidas, sus sistemas se integran en líneas orientadas al lavado y enjuague de botellas, logrando arrastrar impurezas con mayor eficiencia. En el caso de plantas de alimentos, la tecnología se ha aplicado en protocolos de higiene de reactores y tuberías. Al otorgarle estas propiedades mejoradas al agua, la tecnología ayuda a disminuir el tiempo de limpieza y a reducir entre 30% y 70% el uso de productos químicos y desinfectantes.
“Esto genera ahorros que pueden superar los US$ 6 mil semanales en una línea de producción”, explicó el director de Finanzas de Kran, Martín Castro. El ejecutivo detalló que el sistema ya reporta a sus clientes corporativos un 68% de ahorro en productos químicos, una reducción de 21% en el consumo de agua en procesos de limpieza y una disminución de 19% en el gasto energético de plantas de tratamiento.
Expansión internacional
El movimiento llega en un momento de expansión sostenida para la firma austral. Con 122 sistemas instalados en 14 países y oficinas en Chile y México, Kran proyecta cerrar 2026 con ventas cercanas a US$ 5 millones y un crecimiento anual del orden de 30%.
“Este año el negocio internacional representará alrededor del 24% de nuestros ingresos, pero está creciendo rápidamente. No sería extraño que en 2027 llegue a representar cerca de 50%”, explicó el fundador y director ejecutivo de la compañía, Jaime de la Cruz.
Este año, Kran concretó además un movimiento estratégico relevante. Tras operar entre 2023 y 2024 desde Silicon Valley y trasladar posteriormente su base científica a Denver, Colorado, la compañía decidió cerrar sus operaciones en Estados Unidos a inicios de 2026 e internalizar toda su estructura de I+D en Chile.
Según De la Cruz, la presencia en EEUU cumplió su objetivo de conectar a la empresa con ecosistemas tecnológicos e inversionistas de frontera, pero dejó de ser indispensable para la siguiente fase de crecimiento. “Cumplió el ciclo que buscábamos. Hoy podemos desarrollar tecnología de clase mundial desde Chile y exportarla a distintos mercados”, afirmó el director ejecutivo, sintetizando la ambición de una compañía que apunta a convertir a la macrozona sur en una plataforma global de exportación tecnológica.
Industrias de gran escala
Aunque Kran nació ligada a la salmonicultura del sur de Chile, donde fue pionera en la aplicación de nanoburbujas para la recuperación de fondos marinos, la compañía ha ido trasladando progresivamente su enfoque hacia sectores industriales de mayor escala.
La validación de esta tecnología en esa industria fue tal que, en menos de tres años, “la autoridad la incorporó dentro de la normativa ambiental del sector como herramienta reconocida para los procesos de recuperación de fondos marinos”, detalló Castro.
La diversidad de aplicaciones da cuenta además de la versatilidad de la tecnología, ya que entre los proyectos ejecutados a nivel global figuran hitos medibles, como un incremento de 160% en la tasa de sobrevivencia de camarones en centros de cultivo en Honduras y mejoras cercanas al 20% en el rendimiento de huertos de manzanas en Chile. A ello se suman soluciones para extender la vida útil de productos pesqueros durante su transporte y reducir la presencia de patógenos como salmonella y listeria en plantas de alimentos.