Política

Juan Antonio Coloma: “No sé si hemos tenido otra reforma tributaria en una situación tan compleja como país, pero creo que esta requiere una reflexión mayor”

El presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, también advierte que el actual gobierno recibió un escenario de holguras bastante significativo, en comparación con el que recibió la administración de Sebastián Piñera en su minuto.

Por: Claudia Rivas A. | Publicado: Miércoles 25 de mayo de 2022 a las 09:06 hrs.
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Foto: Agencia Uno
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Esta semana, el gobierno promulgó la Ley de Reajuste al Salario Mínimo, que considera medidas como un incremento plurinual del ingreso básico, un mayor subsidio para paliar alzas del costo de la vida y un observatorio de precios de la canasta básica de alimentos. El senador y presidente de la comisión de Hacienda de la Cámara Alta, Juan Antonio Coloma (UDI) analiza el rol que le correspondió cumplir en el pacto que permitió que la iniciativa viera la luz, asegurando que “ha sido un buen ejemplo para reivindicar el valor de los acuerdos”, y que espera se reproduzca en otros debates que vienen hacia adelante, pero desdramatiza el que no se diera así.

El parlamentario dice estar consciente de que siendo su sector mayoría en la instancia que encabeza -junto con la Comisión de Trabajo- en la Cámara Alta, esto podría ser un problema para el gobierno, pero asegura que prefiere intentar primero encontrar puntos de acuerdo. Coloma también aborda la próxima reforma que debería ingresar al Congreso, como es la tributaria, donde llama a la reflexión y la responsabilidad a la hora de su discusión.

“No es que la UDI se oponga per se al alza de impuestos, nosotros entendemos que los impuestos tienen efectos y hay que tratar de hacerse cargo de los efectos”.

- ¿Qué tan satisfecho quedó con el acuerdo alcanzado en materia de salario mínimo?

- Creo que ha sido un buen ejemplo para reivindicar el valor de los acuerdos. Sé que posiblemente no es lo más popular y siendo una instancia en que la oposición teníamos mayoría, había que mostrar que el país no se hace sólo a base de un cortoplacismo frenético ni de diferencias irreconciliables permanentes, sino que buscando los espacios para llegar a entendimientos. Y estoy muy contento de que me haya tocado liderar ese esfuerzo.

- ¿No se ganó todo ni se perdió todo?

- A mí me hubiera gustado que se hubiera mantenido el Ingreso Mínimo Garantizado y se le hubieran hecho algunas modificaciones. Creo que ese era el camino correcto. Pero con la misma convicción, cuando uno está en una democracia puede entender que hay que respetar un principio constitucional básico, que no todos lo han hecho, que es la iniciativa exclusiva del Ejecutivo en materia de gasto. En ese escenario, uno puede ponerse a la vera del camino y oponerse a todo; lo otro es ver dónde habría cosas objetivas -dentro de esa idea de legislar- en que uno pudiera concordar que había que modificar.

- ¿Ahí a qué aspiraban ustedes?

- Uno de nuestros grandes objetivos, dentro de este escenario distinto de fijar el salario mínimo -porque paradojalmente era muy amplio, pero producto de la inflación queda bastante limitado-, es apoyar a las PYME. Y en eso nos propusimos en Chile Vamos hacer un esfuerzo especial para que esas PYME tuvieran una ayuda mayor en este momento difícil. Y creo que lo que se logró, que es objetivamente bien significativo; lo mismo con el subsidio a la canasta básica que se extendió hasta abril del próximo año. Que hayamos sido capaces de coincidir es un buen escenario para discutir otras cosas con un buen tono.

- ¿En qué otras materias se podría llegar a acuerdos? Se lo pregunto, porque como usted decía, su sector es mayoría en Hacienda y Trabajo, comisiones que van a ser clave en otros debates como lo de las reformas tributaria y de pensiones, por ejemplo.

- La gracia de este acuerdo es haber obrado bajo el principio de la buena fe: si uno planteaba argumentos era porque había un razonamiento detrás no por obsesión mediática, y creo que también desde el punto de vista del gobierno se entendió que ellos también tenían que asumir un rol de buena fe. Este acuerdo valida otros acuerdos y eventuales desacuerdos del futuro, uno no está obligado a coincidir siempre, pero sí a actuar siempre de buena fe y con argumentación; si el día de mañana no hay acuerdo en alguna norma específica, no va a ser porque haya un diseño de desacuerdo, sino porque hay una controversia de ideas que sea incompatible. Ese es el valor profundo que tuvo el acuerdo sobre salario mínimo.

- Algunos no quedaron muy satisfechos con el acuerdo.

- Sé que a algunos hubieran preferido que se hubiera creado un conflicto -porque hay que recordar que la oposición, en circunstancias parecidas el año pasado, rechazó el salario mínimo y terminamos en una mixta que fue bien sangrienta-, pero creo que Chile tiene demasiados espacios de enfrentamiento, en este momento, como para no tener por lo menos un lugar donde haya una lógica de buena fe para discutir y, eventualmente, disentir.

- ¿Cómo fue la relación con el ministro de Hacienda, con quien le correspondió negociar directamente, y cómo espera que sea en adelante?

- Bueno, Mario Marcel tiene sus características, su sello, de una persona que es capaz -austera en palabras, nadie puede decir que sea muy dicharachero-, pero fue bien serio. Nosotros le planteamos nuestra posición y él la de ellos, para buscar dónde había espacio para negociar y otros sobre los que no hubo acuerdo. A lo que se llegó es que la ayuda a las PYME va en función del trabajador que gana el salario mínimo o el que gana el salario mínimo con gratificación; pero hay un sector intermedio de trabajadores que tienen un salario mínimo más algo, ya sea un bono u horas extra, y su empleador no tendrá el subsidio.

- ¿Eso desincentiva pagar mejor?

- Genera un precedente complejo -como este tipo de políticas públicas se mantienen en el tiempo, porque son difíciles de modificar-, entonces, el incentivo podría ser pagar el salario mínimo porque de esa manera el empleador se asegura recibir el subsidio. Ellos plantearon que había una dificultad. Pero lo que se logró es mejor que lo que había y a eso contribuimos todos.

- Pese a que en la Cámara se aprobó por unanimidad, se le criticó al gobierno que haya llegado a acuerdo en el Senado, cuando las peticiones eran muy similares.

- Bueno, esto reivindica también el rol del Senado, esto de que exista esta cámara es justamente para este tipo de situaciones, donde hay capacidad de mejorar los proyectos. Porque si alguien me dice que este proyecto salió peor de lo que había, yo creo que no. Entonces, por eso valoro el rol del Senado en un momento en que se discute ese rol. Creo que también fue bueno haber demostrado eso.

- ¿Lo tranquiliza que una figura como Marcel esté a cargo de las finanzas públicas?

- El problema que yo tengo es que me intranquiliza el gobierno y, obviamente, creo que Marcel da más la convicción de que hay ideas más allá del frenesí. Lamentablemente, este es un gobierno que se ha destacado más por los errores que por los aciertos y están sufriendo las tempestades de los vientos que sembraron, por ejemplo, con lo que se llamaron los retiros; más allá de la conducción política que nadie puede sostener que haya sido adecuada. Además, siempre es complejo que todo dependa de una sola persona, siempre es mucho mejor pensar que hay equipos suficientes. Pero es lo que se dio y es un mejor escenario que el que pudo haberse dado.

- En el gobierno anterior, el reajuste al salario mínimo siempre fue tema de tensión y su sector apelaba a la responsabilidad fiscal para que los aumentos fueran mínimos; ahora que son oposición, da la impresión que la responsabilidad fiscal no fue tema, a pesar de que el país está en una situación peor, ¿a qué se debe eso?

- Eso fue muy discutido al interior de la comisión y muy discutido en las conversaciones directas que hubo con el ministro, fue pedido y asumido por parte nuestra. Nosotros pudimos haber pedido mucho más, porque la imaginación en esta materia es infinita. Pero si uno cambia una política pública tiene que asumir que eso es parte del costo. Creo que hubo bastante responsabilidad de parte nuestra.

Holguras en la mira

- ¿Y cómo se asume ese costo demás que significa cambiar esta política pública?

- Ahí hay otro tema que me parece importante plantear, porque también es cierto que este gobierno va a tener la mayor holgura respecto de gastos.

- Ahí hay una diferencia, porque Rodrigo Cerda habló de holguras por US$ 30.000 millones cuando se fue y Hacienda dice que en realidad son de US$ 25.500 millones.

- Coloquemos la cosa en contexto… Hay que entender que las holguras es el espacio fiscal que tiene una administración para ejecutar en el periodo sus programas y políticas; y viene dada por la diferencia entre el gasto compatible con la meta y el gasto comprometido cada año. En esa lógica, la estimación que hacía el gobierno saliente es que iban a quedar US$ 30.000 millones; efectivamente, entre que salió un gobierno y entró el otro, sucedieron cosas y eso generó que los US$ 30.000 millones tuvieran una cierta disminución. Pero, ojo, quedémonos con la otra parte, la holgura fiscal son US$ 25.500 millones acumulados para el mismo periodo.

- ¿Aún son muchos recursos?

- Es que con esta lógica es bueno evaluar cuál fue la holgura con que la administración anterior recibió el gobierno, cosa que me parece completamente lógica y si usted revisa el Informe de Finanzas Públicas (IFP) de 2017 –que en ese tiempo era de forma anual, ya no lo es – que acompañaba la Ley de Presupuestos de 2018, las holguras para el periodo 2018-2021 sumaban entre US$ 2.307 millones a US$ 7.516 millones, según dos escenarios de balance estructural que se habían propuesto en aquella época. Entonces, partamos en que ahora son US$ 25.500 millones y pongámonos en el mejor escenario que se había planteado, que era de US$ 7.516 millones. Entonces, yo digo, ahora hay una holgura suficiente; o sea, algún espacio de movimiento hay, con toda la moderación que debe haber.

- ¿A dónde quiere llegar con esa reflexión?

- Entonces, entre las malas noticias tenemos un bajo crecimiento, producto de muchas cosas, y una baja inversión; pero por el lado de las buenas noticias es que tenemos la mejor holgura respecto de que las que tuvo el anterior gobierno. Por lo mismo, hay que tener cuidado con decir -sin hacerse cargo de que hay holguras, bajo crecimiento y baja inversión- que es igualmente sustentable una reforma tributaria ambiciosa. Hay que tener cuidado, porque si algo hemos aprendido es que las reformas tributarias tienen efectos, no es puro beneficio. Y, en ese sentido, hay que ver en qué medida afecta la inversión, el crecimiento y en qué medida ambos elementos afectan el empleo, que la semana pasada el Banco Central planteó como una preocupación. Entonces, hay que preocuparse de no ir rompiendo el chanchito en cada proyecto y ser responsables; cómo las distintas políticas públicas pueden ir afectando la economía y cómo cuidamos mejor el gasto fiscal.

- ¿Y cómo cuidar el gasto fiscal?

- En eso quiero reconocer un aporte de la directora de Presupuestos, que en días pasados planteó el tema de que quizás hay una estructura de gasto que hay que revisar. Una cosa es que se gaste y otra es cómo se haga ese gasto.

- ¿Revisar qué, los programas sociales por ejemplo?

- En programas y proyectos. Por ejemplo, según la Dipres, más de 100 programas tuvieron un gasto menor a $ 300 millones, lo que hace suponer que un gran porcentaje de ese gasto es burocracia y que el objetivo del proyecto se diluyó. Y la evaluación que la Dipres hace es que esos programas deben tener sentido y mejorar el gasto. Pero hay una lógica de que entre más se gasta mucho mejor, pero yo pido que tratemos de gastar bien y si vamos a gastar más veamos con reflexión si eso afecta la inversión, el crecimiento, si no hay holguras para hacer lo mismo sin afectar las otras dos cosas. Hay que revisar, ha habido esfuerzos en esa línea; pero se tiende a replicar lo que viene de los presupuestos anteriores y es muy difícil innovar. Ahí tenemos un desafío grande que me parece interesante de asumir con responsabilidad y capacidad de conversación.

Espacio para aumentar impuestos: “Probablemente, en el mundo minero”

- ¿Qué es o no es prudente abordar en esta reforma tributaria?

- Aquí no hay ni vetos ni obsesiones, a lo que yo aspiro a que esto lo discutamos con todos los elementos sobre la mesa. Contextualicemos.

- Voy a partir de la base de que la UDI se opone per se al alza de impuestos.

- No es que la UDI se oponga per se al alza de impuestos, nosotros entendemos que los impuestos tienen efectos y hay que tratar de hacerse cargo de los efectos.

- ¿Es viable a su juicio un impuesto al patrimonio en las actuales circunstancias?

- Yo no sé lo que vaya a ocurrir y me voy a representar a mí mismo, pero no veo dónde está el beneficio del impuesto patrimonial, porque uno ve la experiencia comparada y no veo dónde están los casos exitosos de impuestos patrimoniales en el mundo y no creo que sean los incentivos correctos para la inversión y en materia de crecimiento.

- ¿Dónde habría espacio, desde su punto de vista, para aumentar impuestos?

- Probablemente, en el mundo minero, a pesar que hoy día hay un impuesto que considera el tema de las utilidades, pero probablemente no al nivel… Pero primero hagamos la reflexión y veamos cómo están los índices del país: ¿Estamos gastando bien? ¿Podemos mejorar la forma de gasto? ¿Tenemos holguras? ¿Cuáles son los efectos? ¿Qué impuesto afecta sobre qué cosas? Vamos evaluando. Y, por supuesto, que las cosas se hagan con gradualidad. Porque no sé si hemos tenido otra reforma tributaria en una situación tan compleja como país, pero creo que esta requiere una reflexión mayor.

- ¿Hay espacio para avanzar en más exenciones, adicionalmente a las que se hicieron para financiar la PGU?

- Yo no veo dónde haya mucho más espacio para avanzar en las exenciones, que es el 0,6% del PIB. Si bien es bueno revisarlas cada cierto tiempo, creo que no es neutro lo que ocurra cuando se termina con una exención. Y el esfuerzo que se hizo para financiar la PGU fue grande.

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