Desde Nueva York, Estados Unidos, la economista jefa de Fintual, Priscila Robledo, señaló a DF que el actual escenario ha sido uno de los más difíciles de analizar en sus 10 años de proyecciones: una Reserva Federal (Fed) que podría volver a subir tasas y “dar menos guía”, una economía que crece impulsada por la inteligencia artificial (IA) y un segundo semestre cargado de riesgos por la situación en Medio Oriente.
-¿Cómo recibió el mercado el IPC de junio de Estados Unidos?
-Las tasas corrigieron, pero lo hicieron de forma acotada. El dato muestra que, una vez que se suavizan las restricciones, la inflación es capaz de bajar y acercarse nuevamente a niveles cercanos a la meta. El problema es que todavía no se puede decir que esas restricciones se estén disipando.
-¿Qué rol está jugando la Fed con Kevin Warsh al mando?
-La Fed ha dicho muy claramente que tiene un compromiso fuerte con alcanzar el objetivo de inflación, pero también que va a reevaluar cómo lo mide y define su objetivo. Con una probabilidad alta, vamos a ver una forward guidance reducido, que significa menos claridad sobre el camino futuro de la política monetaria. Esto implica tasas más volátiles, especialmente a largo plazo, y un aumento en las primas por riesgo.
“El primer driver (para Chile) es que se destrabe la inversión. Nuestra expectativa crecimiento del PIB para 2026 es de 1,2%”.
-¿Cuál es el principal riesgo?
-El número uno es qué va a pasar con la Fed. Con esto de que se van a reescribir las reglas del juego, nadie puede descartar que, de ahora a un año, veamos varias subidas de tasas.
Las tecnológicas han sido muy resilientes al ruido geopolítico, pero lo que sí les pega de forma muy importante es el financiamiento. Si esto lleva a mayores tasas, podríamos ver una corrección en las acciones.
– ¿El rally por la IA resiste ese escenario?
– Tiene fundamentos. No es solamente una historia de expectativas. Hemos visto múltiplos extendiéndose, pero acompañados por un crecimiento muy importante en las utilidades. En los chips, la oferta no alcanza a cubrir la demanda creciente y no se puede corregir rápido, dado que aumentar la producción es un tema de años.
-La banca estadounidense también está en buen momento.
– Los resultados están entre los mejores del período post crisis financiera. Hay un boom en trading, y volvieron con fuerza las emisiones de deuda, las IPO y los M&A.
Los ingresos por intereses casi se duplicaron, a unos US$100 mil millones por trimestre, y no se ve un deterioro de la calidad del crédito. Los bancos están en buen pie y no hay razones para pensar que esto cambie hacia adelante.
– ¿Y qué podría mover a los activos chilenos?
– El primer driver es que se destrabe la inversión. Nuestra proyección de crecimiento del PIB para 2026 ronda el 1,2% anual y ya asume que la situación mejora en el segundo semestre. El segundo es la transición hacia fondos generacionales, que implicaría compras netas de renta fija local y renta variable local, financiadas principalmente con ventas de renta fija extranjera, con sesgo a una mayor demanda por activos locales, especialmente bonos del gobierno en pesos y en UF.
¿Ese 1,2% considera la aprobación de la reforma?
– Sí, pero más que descansar únicamente en su aprobación, supone que el pipeline de proyectos de inversión se materialice.