Fauna es el nombre de un reconocido hotel ubicado en el corazón de Valparaíso. El establecimiento no sólo es famoso por sus vistas panorámicas a la bahía y su agradable ambiente, sino especialmente por su diseño. El proyecto iniciado hace casi dos décadas por los arquitectos Roberto Fantuzzi y Jaime Rodillo, y el restaurador Tomás Elizalde, hoy es considerado uno de los hoteles de referencia en la región. Sin embargo, desde el mes pasado, dejó de ser un hito exclusivo del puerto, ya que, tras una inversión de US$ 3 millones, los socios acaban de concretar su primera expansión fuera del puerto, con el nuevo Fauna Atacama, un complejo hotelero ubicado en un terreno de 15 mil metros cuadrados en pleno altiplano y que venían desarrollando desde hace ocho años.
Primeros pasos
El Fauna comenzó en 2008 con una inversión inicial de $ 200 millones, cuando los socios compraron una casona de 1870 en el Cerro Alegre que refaccionaron para instalar allí un restaurante y un hotel. Ese primer paso fue difícil, reconoce Fantuzzi en conversación con DF Regiones. “Nadie nos creía, ni de los bancos, ni de los diarios. Fue un proceso de cuatro o cinco años, donde paralelamente fuimos trabajando en otros empleos, invirtiendo nuestro tiempo y plata, y también mano de obra”, recuerda hoy el hijo del reconocido empresario y dirigente gremial del mismo nombre, fallecido el año pasado.
El hotel abrió en 2011 en el paseo Dimalow con seis habitaciones y 25 sillas, pero los socios reinvirtieron parte de las utilidades para mejorar el servicio y atraer nuevos clientes.
Después de cuatro años comenzaron a ampliarse, hipotecaron la casona para comprar la vivienda contigua. El hotel creció y también el restaurante. En 2018 volvieron a hacer lo mismo, hasta adquirir un total de cuatro propiedades contiguas que hoy conforman un recinto de 22 habitaciones y un restaurante de 70 sillas. En el camino adquirieron la casa de enfrente, que también rehabilitaron y convirtieron en el restaurante y centro de eventos El Internado.
En el proceso fue clave el trabajo de FRAC, la oficina de arquitectura conformada por Fantuzzi y Rodillo, que ganó notoriedad por su trabajo de restauración: en Valparaíso ya han refaccionado una serie de inmuebles por encargo de privados, entre ellos, el Hotel Augusta, las pizzerías Giardino Malandrino y MaliZioso, y el Emporio Echaurren, en el Barrio Puerto.
Hoy, Fauna es un clásico de Valparaíso, con una marca consolidada, y con ese primer paso completado, los socios consideraron que ya estaban listos para ir por más. En la localidad de Larache, en San Pedro de Atacama, abrió el mes pasado el hotel Fauna Atacama.
Proceso de búsqueda
Exportando parte del conocimiento adquirido en Valparaíso, los socios hicieron una nueva apuesta e invirtieron US$ 3 millones para desarrollar un complejo hotelero de similares características, pero en el norte de Chile. “Después de desarrollar Fauna Valparaíso, empezamos a analizar otros destinos en Chile que pudieran tener una buena ocupación y también patrimonio cultural o arquitectónico. Y recorrimos varios lugares. Estuvimos en Pucón, en Punta Arenas, en varios lados, y nos dimos cuenta de que San Pedro de Atacama reunía esos factores: patrimonio cultural, arquitectónico, humano, y también estaba desarrollándose bien y había una buena ocupación turística. Y ahí compramos el terreno y empezamos a desarrollar el proyecto”, cuenta Fantuzzi.
Mediante un préstamo de la banca, los socios compraron hace ocho años una propiedad de 15 mil m2 en las afueras del poblado, y les tomó tres o cuatro años tramitar los permisos. Así, con una impresionante vista al volcán Licancabur, lograron levantar el complejo de 16 habitaciones y un restaurante con capacidad para 50 personas, pero que por el momento solo atiende a los huéspedes.
Arquitectura y geografía
Para la construcción del hotel, agrega Fantuzzi, “se exportó capital humano. Una cuadrilla de 10 maestros, que trabajaron en Valparaíso, y también se constituyó una cuadrilla allá. Hubo entre ambos equipos un flujo de conocimiento”.
En Atacama, el trabajo tuvo semejanzas al desarrollado en el puerto: ligaron la propuesta de arquitectura al territorio y la geografía: “Eso te obliga a ocupar materiales y técnicas constructivas de la zona. En el caso de San Pedro se recuperó un sistema constructivo de tapial. En la mayor parte de los espacios se ocupó esa técnica, que es tierra compactada con barro y un poco de cemento”, señala el arquitecto.
De esta manera, generaron un hotel que sigue los lineamientos de un “turismo simple”, agrega, “pero con altos estándares. Buenas camas, buenas sillas, buenos espacios, lugares ventilados, buena arquitectura. Ese es nuestro aporte. Un hotel sencillo, dentro de todo, pero con todas las comodidades, donde el cliente esté en contacto con la geografía, con el paisaje, con el lugar, más que con piscinas temperadas y clichés de ese estilo”.
Llegada a Santiago
Ahora que Fauna Atacama está en marcha blanca, Fantuzzi dice que no tienen ningún proyecto similar en camino. Sin embargo, sí tienen la idea de llegar eventualmente a Santiago, de donde son oriundos, “pero para eso yo quiero un inversionista que esté interesado y que nos crea”.
En ese sentido, proyectan un Fauna Santiago, en alguna comuna “ligada a la ciudad, en el centro de la ciudad”, como Vitacura o Providencia.