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Fontaine y debate tributario: “Hay que discutir el objetivo, después el financiamiento”

El economista cree que el ministro Mario Marcel tiene la credibildiad para liderar la actual negociación tributaria y está perfectamente consciente de los impactos nocivos que producen ciertos impuestos.

Por: Jaime Troncoso R. | Publicado: Lunes 20 de marzo de 2023 a las 04:00 hrs.
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El exministro de Economía y de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, cree que el rechazo a la idea de legislar del proyecto de reforma tributaria “restablece las condiciones para el diálogo técnico entre los diferentes actores políticos”. Ello permitirá lograr un consenso qué fije lo prioritario en los programas de gobierno y cómo se pueden financiar, agrega.

“El diálogo siempre es muy positivo”, dice el economista que hoy trabaja con sus excolaboradores en el MOP, los abogados José Luis Ugarte y Francisco López, en el acompañamiento a empresas en procesos de desarrollo de inversiones.

Fontaine sugiere que “lo que debe hacer el Gobierno es plantear sus planes de gasto en forma precisa e intentar conseguir el apoyo político, calculando los recursos que requiere para hacerlo viable y de ahí ver de dónde se obtienen”.

Quien fuera también gerente de Estudios del Banco Central ha seguido todas las negociaciones en materia de tributaria desde los 90 y dice que el ministro de Hacienda, Mario Marcel, tiene la credibilidad para liderar la actual negociación. “Me parece que como economista está perfectamente consciente de los impactos nocivos que producen ciertos impuestos. Personalmente no he conversado con él, pero debería formar una comisión técnica con participación del Gobierno y de los distintos sectores, que armen un acuerdo, que luego sea discutido con los partidos con representación parlamentaria y ahí buscar el acuerdo”.

Un buen ejemplo de eso, sostienen, fue lo que hizo el expresidente Ricardo Lagos con el AUGE. “Se planteó como un proyecto importante para mejorar la atención de salud en Chile y se planteó un alza del IVA para efecto de financiar ese gasto adicional. Es un procedimiento transparente y racional para una discusión de una política pública importante”.

- El proyecto no logró pasar su primer trámite...

- No era un buen proyecto. Nace de un compromiso electoral de incrementar cuatro puntos del PIB la recaudación tributaria. Ese compromiso es legítimo, pero lo que uno pediría es conocer cuáles son los planes específicos de gasto, o sea, para qué se van a usar esos recursos que totalizan del orden de US$ 12 mil millones anuales. Y, hasta ahora, lo que se ha comunicado es tremendamente vago. De hecho, el propio Gobierno ha ido cambiando la lista de las iniciativas que se meten en este paquete.

- La autoridad ha hablado de financiar la PGU y mejorar programas que apoyen la inversión.

- Lo que se ha planteado en la reforma tributaria es poner la carreta delante de los bueyes. Hay que discutir cuál es el objetivo y después cuál es el financiamiento. Se habla de salud, se habla de seguridad, se habla de aportes para para investigación y desarrollo, para los gobiernos subnacionales. Una cantidad de ideas, pero nada concreto para ser evaluado por el Congreso y por la ciudadanía y darle el voto.

Se le pide al Congreso, se le pide a la oposición -que es mayoría en el Senado-, la adhesión a la entrega de una cantidad de recursos para ser administrado para distintos programas. Pero a mí no me parece que esa es una manera.

Un buen ejemplo de cómo se hace fue lo que hizo el expresidente Ricardo Lagos con el AUGE, que se planteó como un proyecto importante para mejorar la atención de salud en Chile y se planteó un alza del IVA para efecto de financiar ese gasto adicional. Es un procedimiento transparente y racional para una discusión de una política pública importante, para atender una necesidad importante como la salud.

O lo que realizó la expresidenta Michelle Bachelet, que teniendo la mayoría en el Congreso para aprobar su reforma tributaria, prefirió abrir una negociación con la oposición para efectos de que este proyecto se aprobara con una alta votación.

Una reforma tributaria debe ser discutida y aprobada por grandes mayorías en el Parlamento y no por un par de votos más o menos. Estamos hablando de un cambio fundamental que tiene que durar muchos años.

- La ciudadanía eligió el programa de Gobierno de Gabriel Boric. Para cumplirlo ¿por dónde podrían obtenerse los recursos?

- La ciudadanía manifestó una preferencia por sistemas de salud pública y de educación pública más fuerte de lo que hemos tenido en los últimos años y eso requiere recursos. Veo bastante alineados, en ese sentido, a los distintos partidos y la discusión es cómo se financia eso. Desde el punto de vista técnico, el financiamiento de la solución no me parece difícil. Es semejante a lo que han seguido otros países que han caminado, construido o fortalecido su Estado de bienestar social. Es una subida gradual de los impuestos, mucho más gradual que lo que estaba planteado, a las rentas de las personas.

Un Estado de bienestar social es una suerte de contrato en el cual el Estado le ofrece servicio de educación y salud, entre otros, a las personas y, a su vez, el Estado se financia con impuestos que pagan las personas.

En Chile, el impuesto a la renta personal afecta solo alrededor del 20% de los contribuyentes y el 80% está exento. Ampliar la base y subir las tasas, lo cual afecta a los sectores medios y más altos.

Tenemos un IVA que es importante, pero que es mucho más bajo que el IVA de los países europeos, o sea, los países que nos comparamos, que son los que tienen bienestar social más desarrollado. El IVA puede subir y se puede entregar un bono o parecido a los sectores más vulnerables.

En tercer lugar, podría uno pensar en un impuesto al trabajo, una cotización que es una especie de impuesto a la renta de las personas, pero disfrazado de impuesto a las empresas. No me gusta, porque es disfrazarlo porque al final lo pagan las personas, lo pagan los trabajadores con menores reajustes salariales.

“El Consejo del Banco Central debería comenzar a bajar la tasa de interés a comienzos del segundo semestre de este año”
La medicina que está aplicando el emisor es la indicada y la inflación está bajando, dice el exgerente de la entidad emisora.
- Hemos tenido un año menos malo de lo esperado pero con niveles de inflación aún sobre dos dígitos. ¿Qué espera?
-Se han aplicado medidas estrictas en materia monetaria para frenar la inflación y ellas están surtiendo efecto. Pero, también están frenando fuertemente el crecimiento de la economía. Ese impacto no se dio como se esperaba en el cuarto trimestre, sino que se puede repartir entre los trimestres siguientes. Eso está dentro de los rezagos largos y variables esperados. La economía se está enfriando y debe seguir enfriándose. Creo que vamos a tener crecimiento negativo en los próximos trimestre y ese sigue siendo el escenario base. Que el promedio anual resulte positivo podría ser. Pero lo importante no es eso, sino que llegamos a estar en un nivel de demanda interna y de Producto Interno por sobre lo que teníamos capacidad de sostener. Esos niveles tienen que bajar y están bajando y creo que van a seguir bajando.

- A nivel de mercado también hemos visto que ha cambiado la fecha del inicio de la reducción de la tasa de política monetaria por parte del Consejo. Ya se habla de julio.
- A mí todo me hace pensar de que debería comenzar a bajar la tasa a comienzos del segundo semestre. Su reducción no depende de la actividad económica de forma directa, sino que de la evolución de la inflación. La medicina que está aplicando el Banco Central es la indicada, la inflación está bajando. Pero primero se mueven los productos más volátiles y, más tarde empieza a moverse el resto de la canasta. Mientras la inflación total va cayendo relativamente rápido, la inflación subyacente va mucho más lenta. El dólar cayó fuerte, lo que ayuda con la inflación de bienes transables, aunque los últimos días lo hemos visto subir debido a los temblores financieros internaciones.
Hay todavía una tarea pendiente muy importante, que es que los bienes no transables sigan ajustándose y eso tiene que ver con que los salarios están creciendo en 12 meses del orden del 11%. No registran ninguna tendencia a la baja todavía. Hay políticas públicas como las alzas del salario mínimo, y los salarios de la administración pública, los cambios de tipo legislativo, como la reducción de la jornada de 40 horas, como el eventual aumento de cotizaciones adicionales que elevan adicionalmente el costo laboral.
Me parece perfectamente explicable que el Banco Central no tome todavía ninguna decisión de cambiar el grado de la TPM.
- ¿Cómo ve la relación entre Hacienda y el Banco Central?
- Es posible que a lo largo de este año surjan algunos roces. Por ejemplo, yo no sé si lo malinterpreto, pero siento que el ministro de Hacienda ha estado dando señales de que el ajuste terminó. Habló de brotes verdes, y el Banco Central está dando una señal contraria. Se explica por la manera de leer la realidad, que es perfectamente legítima. Creo que el banco está en lo correcto. Es demasiado costoso declarar victoria y después tener que retroceder.

“Lo que no vemos en Chile y que ha empezado a aparecer en EEUU es el daño financiero que provocan las alzas de tasas”
La semana pasada se vivieron momentos de alta tensión financiera en los mercados internacionales. La caída de dos bancos en Estados Unidos y los ruidos generados por el Credit Suisse, que fueron aminorados tras el préstamo que les realizó el Banco Central de Suiza, generó un cambio en la percepción de los que deberían hacer los bancos centrales con su política monetaria y la fortaleza de los sistemas financieros a nivel mundial.
Juan Andrés Fontaine cree “los bancos centrales tienen que estar atentos para impedir que se provoquen corridas bancarias y eso fue lo que hicieron con la intervención reciente. Pero, en mi opinión, eso no amerita el reconsiderar la subida de tasas de interés necesaria para frenar la inflación, salvo que ya se haya evidencia de una crisis masiva. Y esa fue la señal que dio el BCE al elevar su tasa esta semana”.
Asegura que la inflación en el mundo sigue alta y va cayendo de manera muy parecido con la de Chile, pero la inflación subyacente sigue alta en Estados Unidos y en Europa.
“Entonces, esto coloca a los bancos centrales en la disyuntiva de si seguir o no subiendo tasa cuando ya hay síntomas de que la economía se está enfriando. Lo que no vemos en Chile y que ha empezado a aparecer allá es el daño financiero que provoca el alza de tasas. Y ese daño financiero ha aparecido respecto de estos bancos pequeños en Estados Unidos, Silicon Valley Bank y Signature Bank, pero -al final- son el reflejo de una situación muy antigua, que son instituciones que financian posiciones en papeles de largo plazo con depósitos de corto plazo y, al subir las tasas de corto plazo, esas instituciones tienen pérdidas patrimoniales enormes y eso hace que los depositantes arranquen eso. Eso es lo que ha estado pasando”, añade.
¿Y el Credit Suisse? Dice que “no tiene que ver con lo que hablamos de descalces. Es una situación propia de Credit Suisse que desafortunadamente ha coincidido. No es primera vez en la historia que se juntan varias coincidencias que alimentan o retroalimentan la crisis por efecto de desconfianza. Pero son temas totalmente distintos.
El descalce de plazos en el financiamiento de carteras de inversión es bien generalizado, porque hubo un larguísimo período con tasas de interés de corto plazo cero o negativa que llevaron a ese descalce.
En el caso de Estados Unidos, eso está radicado en los bancos pequeños, que no tienen la misma norma de Basilea III de los bancos grandes y que impide ese tipo de descalce y que se aplica en Chile.
El economista agrega que a pesar de que la tasas de interés en Chile han subido fuerte, aún no hay ningún síntoma de daño financiero importante cómo se puede apreciar en otros países. Pero ello tiene que ver con la legislación aplicada en Chile después de la crisis financiera de los ‘80.
¿Qué funciona mal en Estados Unidos qué hay estas crisis financieras recurrentes? “Creo que el problema es que la quiebra de un banco es socialmente muy costosa y -sabedores de ello- los banqueros toman demasiado riesgo, apuntando a que ellos o sus depositantes siempre serán rescatados. La “fórmula Buchi” (garantía de liquidez sobre depósitos vista y plazo por vencer, respaldada por “encaje” o “reserva técnica”, que obliga a bancos a mantener una posición líquida equivalente) resolvía eso de manera inteligente. Vale la pena estudiar como reincorporarla a nuestra legislación.

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