Con sede en Estados Unidos, la importadora Summit Produce nació con el objetivo de integrarse verticalmente con los productores de frutas que la crearon, para que, a la larga, los mismos exportadores terminaran haciéndose cargo de la venta en todas las etapas del negocio, con mayor visibilidad de toda la cadena. “Es un espejo de lo que se hace en Chile, el negocio ha vuelto a ser parte de la misma compañía, con full transparencia”, planteó el gerente general de la firma, Franco Pruzzo.
Los accionistas son Gesex -ligada a un grupo de empresarios agrícolas como el extimonel de la SNA, Cristián Allendes, Christian Gwynne y Gonzalo Hevia, entre otros-; el family office de la familia Cueto, Costa Verde, que tiene como brazo frutícola clave a Pura Fruit; y la canadiense North American Produce.
De la mano de estos dueños, Summit ha ido expandiéndose en EEUU en mercados como los cítricos, carozos, cerezas y arándanos, pero, sobre todo, uva de mesa. A tal punto que, según Pruzzo, ya importa el 5% de esta fruta en el mercado estadounidense y se ha propuesto llegar al 10%, en una industria que -dijo el gerente- destaca por su atomización. “Los productores están creciendo en superficie y nosotros, como Summit, en poder de venta y clientes”, explicó el ejecutivo respecto de los fundamentos de su proyección.
Si bien el grueso del negocio de la importadora sigue estando en fruta que viene de Latinoamérica (Chile, Perú, México y Brasil), en pos de tener abastecimiento para todo el año se ha ido diversificando con compras a terceros en Corea del Sur, Grecia e Italia, para así responder a clientes con los que mantiene relaciones de largo plazo, como Costco, Sam’s Club, Walmart, Kroger y ALDI.
Summit -con oficinas en Nueva Jersey y California- facturó US$ 105 millones el año pasado y este 2026 estima elevar la cifra a US$ 125 millones, detalló Pruzzo, de lo cual cerca del 70% corresponde a uva.
¿Los aranceles han obstaculizado el negocio? “EEUU es el mercado natural de Chile y Perú (de donde viene el grueso de la producción de uva), independiente de este impedimento tarifario. Es el mercado número uno para Sudamérica y lo seguimos potenciando, con nuevas variedades y una muy buena operación”, planteó Pruzzo.